Crisis poblacional
Vilanova: el intento de mantenerse por encima de los 10.000 habitantes
El municipio se encuentra en los 10.200 vecinos y se arriesga a bajar de categoría si continúa perdiendo población, sobre todo en las zonas rurales como András, Tremoedo o Baión

Vilanova implementa fórmulas para frenar la caída de la población. / Noe Parga
El rural de Vilanova se está despoblando, un problema que no es endémico de ese municipio, pero que puede suponer para el Concello la pérdida de su categoría y, con ello, los tributos del Estado que le corresponden por contar con más de 10.000 habitantes, además de reducir el número de concejales en la corporación de 17 (los que tiene en la actualidad) a trece, que son los que corresponde a los municipios de más de 5.000 habitantes. De ello es consciente el regidor del municipio, Gonzalo Durán, que asegura «llevar mucho tiempo dándole vueltas a una tendencia a la que queremos dar la vuelta», explica.
Desde hace algunos años, el Concello de Vilanova ha detectado una especie de vasos comunicantes entre el casco urbano y las parroquias del rural, mientras el centro crece en vecinos, parroquias como András, Tremoedo o Baión van perdiendo población a un ritmo que está llegando a ser preocupante y que puede resultar negativo para el municipio, a lo que se suma que, la que permanece en esos puntos, está muy envejecida.
Durán reconoce que «nos hemos estado comiendo mucho la cabeza con este tema y creemos que estamos en el camino correcto para revertir esta situación». Ese camino, explica el regidor, es dotar a las parroquias más rurales del municipio de servicios básicos que las conviertan en atractivas para que la gente viva en ellas. El regidor pone de ejemplo la tramitación del Punto de Atención a la Infancia (PAI) de Baión, un centro que tendrá una veintena de alumnos y que abrirá sus puertas en el próximo mes de septiembre.
«Es la primera vez que integramos un PAI en un colegio, una apuesta que trata de concentrar servicios en un entorno rural para evitar su abandono, creemos que puede salir bien y que va a ayudar a fijar población en los próximos años», explica Durán. A este tipo de medidas, el regidor aporta otras en las que se está trabajando, como son la mejora de las comunicaciones de todas las parroquias algo que «consideramos muy importante para el futuro, ya que permitirá estabilizar a la población y frenará la caída». Otras medidas que están pendientes es el impulso a un posible proyecto de vivienda pública que el Concello espera sacar adelante en el futuro o el respaldo a los colectivos locales.
No es Vilanova el único municipio que ve como su población se reduce de manera inexorable en los últimos años. El vecino municipio de A Illa estuvo luchando durante varios años con el Instituto Nacional de Estadística (INE) por alcanzar los 5.000 habitantes, algo que consiguió a mediados de la década pasada, pero que apenas mantuvo un par de años. En la actualidad, se encuentra muy lejos de esa barrera de los 5.000 habitantes.
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