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Exposición

El San Francisco muestra el álbum de sus cien años de historia

Fotografías, uniformes, pupitres, material escolar y objetos inesperados reconstruyen los recuerdos del colegio vilagarciano en una exposición inaugurada en el Auditorio

Los objetos sorprendieron a los asistentes.

Los objetos sorprendieron a los asistentes. / Noe Parga

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Vilagarcía

La historia del colegio San Francisco volvió este lunes a cobrar vida en la sala de exposiciones del Auditorio de Vilagarcía con la inauguración de la muestra de su centenario. Fotografías antiguas, uniformes, pupitres, objetos escolares y pequeñas piezas de vida cotidiana sorprendieron a los asistentes y convirtieron la cita en un recorrido emocional por cien años de enseñanza, convivencia y memoria compartida.

La apertura oficial contó con la presencia del alcalde de Vilagarcía, Alberto Varela; la directora del centro, Berta Isorna; la religiosa Socorro Feijóo; y Adelaida Palla, representante del patronato de la Fundación Educativa Franciscanas Ana Mogas. También asistieron representantes de la comunidad educativa, profesorado, familias, antiguas alumnas y personas vinculadas a un colegio que forma parte de la historia educativa y sentimental de la ciudad.

Los discursos dieron al acto un marco institucional y emotivo. Las intervenciones situaron la exposición dentro de los actos del centenario y subrayaron el valor de una trayectoria construida durante un siglo con la implicación de religiosas, docentes, familias y alumnos. Berta Isorna puso voz al agradecimiento del centro y al trabajo colectivo que permitió reunir tanto material; Socorro Feijóo aportó la mirada de la historia educativa y religiosa del colegio; Adelaida Palla vinculó la celebración con la continuidad del proyecto de las Franciscanas Ana Mogas; y Alberto Varela acompañó una cita que trasciende al propio centro para formar parte de la memoria de Vilagarcía.

Tras las intervenciones, la exposición comenzó a hablar por sí sola. Bastaba detenerse ante algunas vitrinas o paneles para comprobar cómo la muestra despertaba comentarios, recuerdos compartidos y gestos de sorpresa. Muchos de los objetos expuestos fueron una absoluta novedad para los presentes. Algunos reconocían piezas de su etapa escolar; otros se detenían ante elementos que parecían sacados de otro tiempo, pero que explican con enorme fuerza la evolución del San Francisco.

Los discursos dieron oficialidad a la inauguración.

Los discursos dieron oficialidad a la inauguración. / Noe Parga

Un pizarrín, un pupitre, una bola del mundo, material escolar antiguo, instrumentos, enseres de la época en la que había internas o el plinton de gimnasia sirvieron para construir un relato que va mucho más allá de lo académico. La exposición, que podrá visitarse hasta el 27 de mayo, está pensada para mirar despacio, pero también para recordar, conversar y reconocerse.

La base fotográfica, formada por alrededor de un centenar de imágenes, permite viajar desde los primeros pasos del colegio hasta la actualidad. En ellas aparecen el primer centro, situado en la avenida da Mariña; el paso posterior por Ravella; la etapa en Edelmiro Trillo; y el actual edificio. También hay imágenes de obras, aulas, grupos de alumnos, celebraciones y escenas cotidianas que ayudan a reconstruir no solo la historia del San Francisco, sino también una parte de la propia Vilagarcía.

Junto a las fotografías, los objetos tuvieron un protagonismo especial. Uniformes antiguos, ropa escolar, mandilones firmados y piezas vinculadas a la vida diaria del colegio permiten comprobar cómo han cambiado las aulas, las costumbres y la forma de entender la enseñanza a lo largo de un siglo. Entre los elementos más llamativos figura el sombrero del primer uniforme, una pieza de enorme valor simbólico que conecta directamente con los orígenes del centro.

Las fotografías recogen todas las etapas del centenario.

Las fotografías recogen todas las etapas del centenario. / Noe Parga

También hubo espacio para la emoción más personal. El balón de baloncesto colocado en recuerdo del profesor Juan Pérez Eyré permitió recordar a quienes dejaron huella en el colegio y subrayó que la exposición no habla solo de instalaciones o etapas, sino sobre todo de personas.

La parte religiosa ocupa igualmente un lugar destacado dentro del recorrido, coherente con la trayectoria del San Francisco. La figura de san Francisco, la imagen de la fundadora, un reclinatorio y otros materiales vinculados a la tradición espiritual del centro completan una mirada amplia a una institución que ha crecido sin desligarse de sus raíces.

Uno de los rincones que más curiosidad despertó fue el vinculado al Belén Viviente celebrado hace años en el Concello. La exposición reúne una fotografía de aquella escena y el traje de angelito que todavía conserva el colegio. Esa combinación de imagen y objeto funciona como una pequeña cápsula del tiempo y resume por qué la muestra gustó tanto en su estreno: porque permite tocar recuerdos que parecían guardados únicamente en la memoria.

La implicación de antiguas alumnas y de la comunidad educativa resultó fundamental para reunir buena parte del material expuesto. Muchas piezas llegaron desde casas particulares, donde permanecían conservadas durante años. Ese origen compartido refuerza el carácter colectivo de una exposición que gustó, sorprendió y emocionó. Este lunes, en el Auditorio, el San Francisco no solo inauguró una muestra: abrió una parte esencial de su álbum familiar y permitió que Vilagarcía volviese a reconocerse en cien años de vida escolar.

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