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Reunión técnica

Dilema urbanístico en la conversión del antiguo asilo de Cambados en un hotel de lujo

La recalificación del suelo podría no ser necesaria, pues hay discrepancias entre el plan especial de protección del conjunto histórico y las Normas Subsidiarias

Fachada del antiguo asilo de Cambados.

Fachada del antiguo asilo de Cambados. / Noé Parga

Cambados

El dueño del antiguo asilo de Cambados sigue dando pasos para su conversión en un hotel de lujo y estos días se ha reunido con el Concello para abordar la situación urbanística de la parcela.

Según el alcalde, Samuel Lago, ha surgido una disyuntiva, pues mientras que el plan de protección del conjunto histórico, el Pepocha, la contempla como de uso residencial, de vivienda en resumidas cuentas, las Normas Subsidiarias la califican como asistencial.

El quid de la cuestión es que, con lo primero, la tramitación sería más sencilla, pues bastaría con un estudio de detalle y no una recalificación urbanística para permitir el uso hotelero.

Según el regidor, el encuentro fue puramente técnico y nada más ha trascendido sobre las particularidades del proyecto. Eso sí, el asunto urbanístico es importante, pues el Ayuntamiento había pedido a Iberus Capital Investment Group que, de ser necesario aprobarle una recalificación, le diera a cambio una parcela suficiente para construir una residencia de mayores, como parte de sus planes de ofrecer un solar a la Xunta para que construya una y la incluya en su red de gestión pública. Y «en principio, están dispuestos dentro de un convenio, pero no hay nada perfilado ni cerrado», indica Lago.

Lago sigue intentando reunirse con autoridades de Política Social para encauzar esta propuesta. La última vez fue hace una semanas, aprovechando su coincidencia con el director xeral de Maiores a un acto en Vilanova de Arousa y al que había pedido una reunión antes.

Sin embargo, ha tenido que volver a solicitarla y sigue a la espera. Cabe recordar que el socialista ha tocado prácticamente todos el escalafón de esta consellería, empezando por su propia titular y en innumerables ocasiones y vías, pero sin conseguir que le reciban.

Primero fue para intentar salvar el mítico asilo, que cerró sus puertas hace más de un año, y después para reclamar un servicio que demanda todo O Salnés y gobiernos de todos los colores, ante la evidente necesidad.

Los centros existentes son privados, con algunas plazas públicas, pero hace unos meses no quedaba ninguna libre. La propia Mancomunidade planteó una alternativa que no caló entre los alcaldes y ahora la tiene paralizada por si la Xunta elige a O Salnés como una de las ubicaciones de las residencias prometidas para este mandato en la comunidad.

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