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Vilagarcía recuerda a sus vecinos deportados a los campos de concentración nazis

Autoridades y familiares de los represaliados asisten a la colocación de "adoquines de la memoria" en Vilaxoán, Carril y la Rúa do Río

Vilagarcía coloca el primer «Adoquín da Memoria» en homenaje a las víctimas del nazismo

Iñaki Abella

Vilagarcía

Vilagarcía recordó este martes a cinco vecinos suyos que vivieron el terror de los campos de concentración nazis, a los que fueron deportados tras ser detenidos en su huida de la Guerra Civil y el franquismo. Y lo hizo mediante la colocación de «adoquines de la memoria» en Vilaxoán, Carril y la Rúa do Río, unas pequeñas placas doradas colocadas en el suelo en las que se recuerda a cada uno de los represaliados.

Antonio Lamas Jueguen, Ramón Diz Rivas, José García Rodríguez, Antonio Qintáns Romero y Francisco Varela Loureiro fueron perseguidos por sus ideas, y todos ellos, salvo Antonio Lamas, fallecieron en los campos de concentración.

Cada 5 de mayo se recuerda a las víctimas de los campos de concentración nazis, y Vilagarcía se ha sumado este año al proyecto «Stolperteine», cuya acción más conocida es la colocación de los adoquines o piedras «de la memoria».

Familiares de las víctimas y autoridades en el acto de Vilaxoán.

Familiares de las víctimas y autoridades en el acto de Vilaxoán. / Iñaki Abella

En Vilagarcía, se programaron tres actos. El primero de ellos junto a la fuente de la plaza Rafael Pazos, en Vilaxoán; los siguientes, en la Rúa do Río y en la plaza de A Liberdade, en Carril.

En Vilaxoán se descubrieron las losas en memoria de Antonio Lamas Jueguen y Ramón Diz Rivas. Fue allí, precisamente, donde se celebró el acto central, con la presencia de varios de sus familiares; el alcalde, Alberto Varela; el subdelegado del Gobierno, Antón Losada; concejales del PSOE y el BNG; y los representantes de O Faiado da Memoria, Margarita Teijeiro y Antonio Caeiro, entre otros.

La parte más emotiva del acto fue la intervención de Marcela Diz. La sobrina-nieta de Ramón Diz, muerto en el campo de exterminio de Gusen, supuestamente de una «pleuritis», se refirió «a esta terrible página de la historia reciente, que debemos tener presente para que no se vuelva a repetir».

Placas doradas colocadas en la plaza Rafael Pazos.

Las familias dejaron unas rosas junto a las placas, en la plaza Rafael Pazos. / Iñaki Abella

La de ella fue una familia especialmente castigada por los diferentes totalitarismos ya que, además de Ramón, el hermano de este, Manuel, fue ejecutado por los franquistas en 1936, y el abuelo de Marcela, José Diz, falleció en un campo de trabajo stalinista en la ciudad soviética de Odesa en 1948, tras ser apresado el mercante en el que trabajaba.

En consecuencia, Marcela Diz declaró que «me horroriza la idea de que las políticas fascistas puedan ser vistas con buenos ojos, sobre todo por la juventud, porque el fascismo y los totalitarismos matan. Que se lo digan a mi familia».

El alcalde honró la memoria de los cinco homenajeados, «que representan a tantas otras personas represaliadas y a las que se les arrebató la libertad o la vida por pensar diferente y defender los principios democráticos», dijo.

Varela explicó la razón por la que Vilagarcía se sumó al proyecto Stolpersteine, ideado por el artista alemán Gunter Demnig, diciendo que «durante demasiado tiempo, estas historias permanecieron en el silencio. Hoy las traemos al espacio público, al lugar que les corresponde, para que formen parte de nuestra memoria colectiva».

Joaquín Lamas, sobrino de Antonio Lamas, tras dejar unas flores junto a las placas.

Joaquín Lamas, sobrino de Antonio Lamas, tras dejar unas flores junto a las placas. / Iñaki Abella

El subdelegado del Gobierno, Antón Losada, alertó también sobre el riesgo que entraña para la democracia el discurso de extrema derecha en auge, asunto sobre el que también llamó la atención Margarita Teijeiro.

Losada recordó también a las familias que pueden sentirse orgullosas, porque sus ascendientes «murieron defendiendo lo mejor del ser humano, que es la idea de un mundo mejor para todos».

Cinco vidas truncadas

En Vilaxoán se colocaron los «stolperteine» de Antonio Lamas y Ramón Diz. El primero de ellos nació en Vilaxoán en 1912, y se exilió en Francia en 1939. Allí de detuvieron y la trasladaron al campo de Buchenwald, en Alemania. Fue liberado al año siguiente, y solo regresaría un par de semanas a Vilaxoán en los primeros años 80. Murió en Francia en 1989. Ramón Diz, por su parte, nació en Vilaxoán en 1897. Lo deportaron a Mauthausen en 1940, y lo mataron cuatro años más tarde en Gusen.

En Carril, se destaparon las placas doradas dedicadas a José García y Antonio Quintáns. El primero de ellos nació en 1914 y lo deportaron en Mauthausen en 1940. Al año siguiente lo mataron en Gusen. Antonio Quintáns, por su parte, nació en 19090. Como en caso anterior, pasó por Mauthausen antes de ser asesinado en Gusen en 1942.

Finalmente, a Francisco Varela lo mataron en Gusen en 1941, a donde llegó procedente del campo de concentración de Angulema. Su «piedra de la memoria» es la situada en la Rúa do Río.

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