O Grove se opone frontalmente a restringir el acceso y el aforo de la isla de A Toxa
El gobierno municipal y el Consello Local de Turismo rechazan la medida
El alcalde acusa a Esquerda Unida de generar alarmismo

La capilla de San Caralampio, en A Toxa. / M. Méndez

Después de que saliera a relucir en FARO DE VIGO que la Comunidad de Propietarios La Toja pretende discutir en asamblea el establecimiento de un control de acceso y aforos para la isla de A Toxa, el alcalde de O Grove, José Cacabelos, se posiciona de manera contundente en contra de dicha medida.
Y no lo hace a título personal, sino que alude a un «rechazo absoluto» por parte del gobierno que dirige y del Consello Local de Turismo, en el que están representados todos los partidos políticos de la Corporación municipal y las asociaciones empresariales vinculadas al comercio y la hostelería, como son Emgrobes y Aprometur.
El propio Cacabelos ha reconocido que ya la semana pasada se dirigió a la Comunidad de Propietarios La Toja para pedir explicaciones, dado que lo poco que tiene sobre la mesa es la convocatoria de la asamblea a celebrar este viernes para debatir sobre las posibles restricciones a introducir en la isla.
Las competencias sobre la circulación de vehículos con municipales y corresponde su control a la Policía Local, por lo que cualquier decisión que se quiera tomar estará siempre supeditada a lo que digan este gobierno y el Concello de O Grove
«Les pedí una reunión para que concreten su propuesta, pero también para dejarles ya muy claro que el Consello Local de Turismo está radicalmente en contra de la restricción del acceso a la isla y que este Concello no lo permitirá», proclama el primer edil.
El objetivo, por tanto, es frenar cualquier proceso que pueda acentuar el carácter privativo que ya impera en buena parte de ese territorio insular, «y así se lo hice saber al Consello Local de Turismo cuando les trasladé que la Comunidad de Propietarios iba a convocar una asamblea para decidir sobre los aforos de la isla», apostilla.

Autocaravanas en A Toxa. / Noé Parga
Por cierto, que allí estaban los representantes de Esquerda Unida (EU), que ahora saltan a la palestra a través de las redes sociales para expresar su rechazo a la «privatización» de la isla e insinuar que la responsabilidad es del alcalde.
Un posicionamiento que no ha gustado nada a Cacabelos, quien considera que lo único que busca el grupo opositor «es generar alarmismo para atacar a este gobierno, que si no se ha posicionado antes es porque no hay ninguna propuesta formal sobre la mesa».
En cualquier caso, «nuestra postura está clarísima, y no vamos a aceptar que se implanten restricciones de acceso ni que se instalen cámaras para controlar el aforo».
En relación con esto, el primer edil quiere «recordar a todos que las competencias sobre la circulación de vehículos con municipales y corresponde su control a la Policía Local, por lo que cualquier decisión que se quiera tomar estará siempre supeditada a lo que digan este gobierno y el Concello de O Grove».
Y eso no es todo, sino que «la instalación de cámaras en espacios públicos tiene que estar autorizada por la delegación del Gobierno y tiene que superar el filtro del Concello», advierte.

José Antonio Cacabelos Rico. / Iñaki Abella
Dicho lo cual, vuelve a la carga contra Esquerda Unida para decir que «siempre busca generar alarma social pero nunca apoya los proyectos importantes que transforman el pueblo, como quedó patente con su rechazo a la transformación de la avenida de Luis Antonio Mestre».
Llega a decir que «si de EU dependiera, no habríamos firmado el convenio con la Xunta para renovar esa calle y no dispondríamos de los 2,6 millones de euros que hemos conseguido para hacerlo realidad».
Y hay más, puesto que «EU también rechazó el Auditorio de Monte da Vila y fue el único partido que en el pleno votó en contra del ajuste del remanente de tesorería, por lo que bueno es recordar a los vecinos que ese grupo votó en contra de la reforma del local del club de remo Mecos, de la inversión de 700.000 euros para arreglar las pasarelas y miradores, rechazó apoyar económicamente la obra de teatro de O Meco que se va a representar en el Día das Letras Galegas, tampoco apoyó el Punto de Atención a la Infancia (PIA) del colegio de las monjas y rechazó el convenio con los comuneros de San Martiño para acometer el desbroce y limpieza del monte».
Lo cual lleva al alcalde a concluir que «cuando se habla de proyectos que interesan a los vecinos, EU siempre se posiciona en contra, pues lo único que le interesa es generar polémica».

José Antonio Otero González. / Iñaki Abella
Al margen de esta disputa política, hay que decir que EU dice rechazar «cualquier medida que suponga restringir el acceso rodado a la isla», que define como «un espacio que forma parte del patrimonio colectivo de toda la vecindad de O Grove».
Esto lleva a los esquerdistas a resaltar que «A Toxa no es una propiedad privada al uso, sino un símbolo de nuestra identidad y uno de los principales activos turísticos del municipio, por lo que pretender limitar el acceso público supone un paso más hacia la privatización de un espacio que la presión social acabó por consolidar como público y accesible».
Lo que sería «un error histórico», considera EU, guarda relación con los intentos de un grupo empresarial por «asumir un mayor control de la gestión de la isla, como ya se intentó el año pasado con un borrador de estatutos para la creación de una Entidad Urbanística de Conservación que contemplaba, entre otras cuestiones, las medidas restrictivas que ahora vuelven a salir a la luz».

La isla de A Toxa. / M. Méndez
Los esquerdistas, con José Antonio Otero a la cabeza, recuerdan que «todo esto generó una importante oposición entre propietarios de la propia isla, por lo que entendemos que si ahora se vuelve a poner sobre la mesa es porque se produjo un giro en los acontecimientos y existe un trabajo de convencimiento sobre una parte significativa de los propietarios».
En EU creen que «la solución no pasa por cerrar, sino por ordenar y gestionar los flujos de visitantes, mejorar los servicios y garantizar la convivencia sin recurrir a medidas excluyentes, pues A Toxa no puede convertirse en un espacio exclusivo para unos pocos, sino que debe seguir siendo un lugar abierto para todos».
Terminan diciendo en EU que «estamos ante una estrategia que responde más a intereses particulares que al interés general y requiere de un rechazo claro por parte del gobierno municipal». ¡Ahora ya lo tiene!
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