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Programa de voluntariado ambiental gratuito

No solo de caballos y jabalíes vive el Xiabre: el corzo sorprende a sus asiduos

El proyecto Basajaun va a poner en marcha una nueva iniciativa de voluntariado medioambiental para conocer la fauna de los montes arousanos mediante cámaras de fototrampeo, que ya ha probado y estos días le permitió ver a uno de los habitantes más escurridizos de Xiabre, donde jabalíes, zorros y caballos son lo más abundante

El corzo captado hace unos días en el monte Xiabre de Vilagarcía.

El corzo captado hace unos días en el monte Xiabre de Vilagarcía.

Vilagarcía

La presencia de corzos en el monte Xiabre está constatada, pero cruzarse con un ejemplar no es sencillo. Lo cuenta Pancho de la Barrera, conocido por impulsar multitud de iniciativas solidarias y que es un asiduo de sus senderos y vistas: «Llevo toda la vida yendo al Xiabre y nunca había visto ninguno», explica.

Hasta hace unos días, y tuvo suerte por partida doble, pues primero captó a un ejemplar con las cámaras de fototrampeo que tiene desplegadas y al día siguiente pudo ver otro en vivo y en directo.

Es una demostración más de la riqueza faunística de este paraje, más conocido por los jabalíes, los caballos y los zorros, aunque también es habitual ser testigo de la vida cotidiana de ardillas, conejos y jinetas, aunque estas últimas no se prodigan mucho durante las horas de sol porque son depredadores nocturnos. De hecho, el Proyectdo Basajaun de voluntariados medioambientales que lidera este arousano va a poner en marcha una iniciativa gratuita para difundirla entre la ciudadanía en general.

Se llama una «Semana en el bosque» y dentro de unos días abrirá la inscripción en sus redes sociales. Está abierta a grupos reducidos y se desarrollará en cuanto el buen tiempo se establezca con garantías.

Los participantes realizarán una pequeña ruta un día, eligiendo los lugares más indicados para colocar cuatro cámaras de fototrampeo y volverán a la semana siguiente para recogerlas y ver qué sorpresas le deparan.

«Así podremos conocer los horarios, patrones y el comportamiento de nuestras especies y con la información recopilada podemos ayudar a conservar nuestros bosques, a tomar conciencia de su importancia. Sería interesante que acudieran sobre todo niños para sensibilizar a nuevas generaciones y aprender cosas como que son bioindicadores de la salud de los ecosistemas», explica de la Barrera.

Detalla que el protocolo planteado es necesario para posibilitar que el olor humano que dejen cuando las coloquen se disperse y facilitar la captura de algún animal.

Es casi una lotería, pero el arousano asegura que hay muchos habitantes en este monte, muy frecuentado por senderistas y practicantes de diferentes deportes que no siempre son testigos de algún avistamiento porque, como es lógico, se esconden en cuanto notan la presencia de las personas. Pero cuando reina el silencio, la vida ebulle y las cámaras son testigo.

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