Jubilación del farmacéutico Ángel Cardalda
La farmacia García Trinidad despide a Ángel Cardalda, un pilar durante 48 años de dedicación
Compañeras, clientes, amigos y familiares sorprendieron al histórico trabajador de la farmacia García Trinidad, la del Casino, el día de su 65 cumpleaños y de su jubilación

Diego Doval
Ángel Cardalda pensaba que sería un día más. Un día especial, sí, porque cumplía 65 años y porque abría la puerta a una jubilación esperada después de 48 años de trabajo. Pero no imaginaba que, al otro lado del mostrador, sus compañeras de la farmacia García Trinidad, la del Casino, como la conocen varias generaciones de vilagarcianos, le habían preparado una despedida capaz de resumir casi medio siglo de vida en común.
Allí estaban sus compañeras, amigos, clientes, familiares y muchos vecinos que quisieron acercarse para cantarle el cumpleaños y darle la bienvenida a una nueva etapa. Hubo emoción, abrazos, recuerdos y una tarta con su fotografía. «No tenía ni idea de la que me tenían preparada. Para mí fue alucinante», reconoce todavía conmovido. No era solo una fiesta. Era la manera de decirle que su paso por la farmacia no había sido invisible. Que su trabajo, su sonrisa y su forma de escuchar habían dejado huella.
Ángel llegó a la farmacia el 11 de noviembre de 1977. Tenía 16 años y entró como mozo de almacén, casi de rebote, porque su padre cuidaba las huertas del convento de Vista Alegre y en la botica buscaban a un chaval para trabajar. Entonces la farmacéutica era Esperanza Trigo Gómez. Después vendrían otros tiempos, otras jefas y otras rutinas. «En el mismo lugar ya jubilé a dos jefas», recuerda. Hoy la titular es Trinidad García y la plantilla la forman siete trabajadores.
Aquel primer día nunca se le borró. «Empecé a ver aquellas estanterías, con aquellos nombres, y me parecía imposible controlar todo aquello. Pero poco a poco fui aprendiendo». Aprendió tanto que, después de más de 20 años de profesión, cuando hizo el curso de capacitación en A Coruña, la examinadora apenas sabía qué preguntarle. Había pasado por fórmulas magistrales, guardias nocturnas y todo tipo de tareas, siempre bajo la supervisión de los farmacéuticos. Eran otros años. «Antes no había horarios. Las guardias eran semanales», explica.
En casi cinco décadas hubo de todo. También robos, carreras detrás de quien intentaba llevarse productos y noches largas. Pero entre todos los recuerdos aparece una imagen que resume muy bien su oficio: la inundación de 2006. La farmacia estaba de guardia, el edificio del Casino resultó muy dañado y ellos atendían con el agua hasta las rodillas, sin luz, tratando de mantener el servicio abierto y de que el temporal hiciese el menor daño posible.

Ángel soplando sus 65 cumpleaños. / Iñaki Abella
Porque para Ángel la farmacia nunca fue solo dispensar medicamentos. «Aparte de suministrar salud, lo bueno de mi trabajo es el consejo, empatizar con la gente y servirles de apoyo», afirma. Y lo dice alguien que se define con una frase muy suya: «Empatizo con una piedra». En el mostrador conoció preocupaciones, enfermedades, adicciones, soledades y también alegrías. «Vas forjando cercanía e intimidad. Tratas de ayudar en todo lo que puedes, como un apoyo. En la farmacia te das cuenta de los problemas de mucha gente», señala.
Por eso la despedida le tocó tan dentro. «Me emociona ver un gesto así porque veo que tengo gente que me aprecia, veo que mi labor sirvió para algo». En los últimos tres meses, confiesa, las muestras de cariño fueron una locura. «No deja de ser una familia el equipo de trabajo. Paso casi más tiempo ahí que en casa», resume.
Sus compañeras lo confirman. Silvana Domínguez destaca que «la gente le quiere mucho y él está pendiente de todos». Leticia Felipe recuerda que, cuando llegó nueva, Ángel se lo puso fácil: «Como compañero y como persona es un diez, tiene una sonrisa preciosa y muchísima energía». Clara Cardalda se queda con una certeza: «En tantos años hubo momentos buenos y malos y lo único que importa es que queda una bonita amistad». María Sanmartín lo define con sencillez: «Siempre está de buen humor».

Ángel recibió muestras de cariño de mucha gente en su último día. / Iñaki Abella
Adriana López, que llegó para sustituirlo, encontró mucho más que a un compañero dispuesto a enseñarle. «Empezar un nuevo trabajo a los 47 años no es fácil, pero nada más entrar me encontré con un compañero con tanta voluntad de ayudarme, acompañarme y reírnos que se volvió imprescindible en dos días». Hoy lo tiene claro: «Doy gracias por habérmelo puesto en mi camino porque ahora tengo un amigo». Nacho López, tras 37 años de compañeros, dice no recordar «una sola discusión».
La jubilación le dará más tiempo para Mari Carmen González, su mujer, y para Samuel, su hijo, aunque nadie espera verlo quieto demasiado tiempo. El fútbol seguirá ocupando un lugar esencial en su vida. Lleva 25 años como coordinador del Club Vilagarcía, con O Berdón como segunda casa. Curiosamente, nunca jugó. «Ni me quedo en casa a ver fútbol. Lo que me gusta es atender a los equipos, coordinar el club, pero del resto no quiero saber nada», dice entre risas.
Quizás ahí también encontró una forma de ayudar. Recuerda a compañeros de su edad que ya no están, a gente querida que no sobrevivió a la época más dura de las drogas. «Quizás mi pasión por el fútbol viene de ahí, porque esa hora y media al día también ayuda a encauzar por el buen camino a mucha gente». En la farmacia y en el campo, Ángel hizo lo mismo: estar, escuchar, acompañar.
Ahora se jubila, pero no se retira del todo de la vida de los demás. Este mes ya tiene tres torneos de fútbol en los que empleará buena parte de su tiempo. Se va del mostrador con una frase sencilla para quienes pasaron por delante de él durante 48 años: «Muchas gracias a todos los que atendí». Y Vilagarcía, de algún modo, le devuelve el mensaje: gracias a ti, Ángel.
Suscríbete para seguir leyendo
- Herido grave el tripulante de una dorna arrollado por una embarcación rápida en O Grove
- El rey emérito almuerza empanada de chocos, tortilla y mero a la brasa en Meaño
- A Illa de Arousa tendrá un camping privado para autocaravanas con capacidad de 80 vehículos
- Trasladan a Moaña un remolcador de 56 años abandonado en Vilagarcía
- Una trabajadora de CC OO, herida en la sede vilagarciana del sindicato tras una «discusión»
- El robot sulfatador autónomo S500 Pro supera con éxito su prueba en viñedos de Rías Baixas
- Vista Real busca alumnos para tres cursos con gran salida laboral
- La lonja de Vilaxoán ya supera a Carril, que ahora le reclama 25.000 euros