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Día de la clase trabajadora

El 1 de Mayo en Arousa: entre la paz internacional y las urgencias locales

La crisis del marisqueo y la situación de la escuela infantil de Vilagarcía fueron algunos de los focos de las dos manifestaciones convocadas por separado por CIG y UGT y CCOO

Convocan una protesta por la situación del sector del mar de la ría de Arousa para este martes frente al Parlamento de Galicia

Pancarta principal de la manifestación de CCOO y UGT en Vilagarcía. a

Pancarta principal de la manifestación de CCOO y UGT en Vilagarcía. a / Iñaki Abella

Vilagarcía

Arousa volvió a tomar la calle por el 1 de mayo con división sindical, pero con reclamos similares ante los retos que enfrenta la clase trabajadora en un convulso marco internacional y, de hecho, los llamamientos a la paz fueron repetidos. No faltaron las problemáticas domésticas, como la grave crisis que atraviesa el sector del mar por la brutal caída de la producción o la situación de la escuela infantil de Vilagarcía, entre otras.

La manifestación de la CIG fue la primera en arrancar desde la Casa do Mar, tomando algunas de las principales calles del centro para desembocar en la plaza de Galicia.

Allí, entre otras cosas, reclamaron un marco gallego de relaciones laborales y la defensa y «el derecho a poder vivir de nuestra tierra y de nuestro mar» ante el «abandono institucional de los que se les llena la boca hablando de Galicia Calidade mientras la productividad de la ría cae por falta de un saneamiento real de nuestras rías y hay una nula gestión de los embalses.

De hecho, se anunció una nueva protesta por la situación del marisqueo impulsada desde Arousa y que será este martes, a las 11.30 horas, frente al Parlamento de Galicia. Promueve la Plataforma en Defensa da Ría y suma a representantes de cofradías y agrupaciones de profesionales.

Las llamadas de atención a la Unión Europea y al gobierno español por la situación internacional fueron numerosas porque si «la guerra nunva es la solución (...) No puede ser que sea la clase trabajadora la que pague siempre las consecuencias de las guerras imperialistas que responden a los intereses de los lobbies económicos», alertaron desde la central sindical, destacando el caso de la subida de los costes a raíz de la guerra de Ucrania mientras que empresas «estaban batiendo récords de beneficios».d

Un momento de la manifestación de la CIG en Vilagarcía.

Un momento de la manifestación de la CIG en Vilagarcía. / Iñaki Abella

Cuando todavía no habían terminado, cruzaba a lo lejos de la plaza de Galicia la protesta convocada por CCOO y UGT, que desembocó en Ravella bajo el lema: «Dereitos, non trincheiras. Salarios, vivenda e democracia», apelando a no olvidar los logros del diálogo social que «permitió mejorar el empleo, reducir la temporalidad y subir salarios». Pero llamando a mantener la movilización porque «no es suficiente, millones de personas ven como su situación económica no les permite cubrir sus necesidades básicas. Es el momento de consolidar y profundizar en las reformas progresistas que den continuidad a las realizadas en los últimos años». Porque «los derechos no se regalan, se conquistan. Porque frente al ruido, el odio y la división, la clase trabajadora responde con unidad, derechos y democracia».

El llamamiento a la unión y la reclamación de respeto a los derechos humanos y de soluciones a sectores que están esperando por convenios y arreglo a problemáticas llenaron las pancartas de ambas marchas con trabajadores de la conserva -CIG rechazó el acuerdo-, Correos, conductores, del sector del metal, Oficinas y Despachos, de residencias, de la escuela infantil vilagarciana, pensionistas...

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