Propietarios de A Toxa buscan restringir el acceso a la isla ante la «invasión» de turistas
La Comunidad de Propietarios Isla de La Toja debate un sistema de monitorización y control de aforos para limitar la afluencia de visitantes

Algunos propietarios intentan limitar el paso por el puente de A Toxa. / M. Méndez

Los vecinos de A Toxa, en su inmensa mayoría propietarios de segundas residencias, ponen sobre la mesa un «plan de monitorización y control de acceso y aforo en la isla» que llevan perfilando «mucho tiempo» y que, en la práctica, viene a ser un intento por limitar la entrada al territorio insular, otrora considerado estandarte del turismo en Galicia.
Es una propuesta que van a debatir en asamblea la semana que viene para decidir si la trasladan al Concello de O Grove, dado que es, a la postre, la administración competente para introducir medidas restrictivas en la emblemática isla. Además de ser, como lo son diferentes negocios -sobre todo de hostelería-, parte integrante de la comunidad de propietarios impulsora de esta especie de «privatización» del territorio insular.
La idea guarda cierta similitud con el control de accesos introducido en el Concello de A Illa de Arousa, para evitar que los turistas ocupen ciertas calles, y muchos la comparan con la videovigilancia de zonas peatonales existente en algunas ciudades, aunque en este caso de aplicación a un territorio insular de poco más de un kilómetro cuadrado.

Autocaravanas en A Toxa. / M. Méndez
Todo esto se debe, aducen los defensores de esta medida, a priori con pocos visos de prosperar, a que en verano recibe «una masiva afluencia de visitantes y tráfico, incluidos autobuses y autocaravanas».
Lo cual los lleva a decir que, dado el carácter privado de buena parte de la isla, donde ya hay diferentes calles cerradas al paso de personas no residentes, son las comunidades de propietarios las que se ven obligadas a asumir los gastos de mantenimiento, conservación, reposición de servicios y vigilancia privada, entre otros.
De hecho, es la Comunidad de Propietarios Isla de La Toja la que convoca la citada asamblea, en la que se detallarán las medidas a adoptar para «frenar la invasión» que dicen padecer cada mes de julio y agosto, cuando la isla «se vuelve prácticamente intransitable».
Una propuesta que ya conocen los integrantes del Consello Local de Turismo, donde representantes de la clase política y el tejido empresarial se muestran contrarios a su aplicación. En cualquier caso, si la asamblea de propietarios decide seguir adelante, será el Concello de O Grove el que, llegado el momento, deba posicionarse.
El mismo Concello, por cierto, que está valorando llevar el control de acceso por matrículas a diferentes calles del centro urbano para satisfacer así una demanda cada vez más notoria de vecinos y comerciantes.
En este caso concreto tratando de intervenir para que calles peatonales como Peso, Regato, Fontiña, Luis Seoane, Jaimé Solá, la zona de Vilavella-Conricado y la de Castelao, para que dejen de soportar el paso constante de vehículos que no están autorizados para ello.
El clamor de esos vecinos es similar al que empieza a resonar cada vez más fuerte en A Toxa, donde la implantación, el año pasado, del sentido único de circulación en la calle Condesa, la carretera situada a la izquierda del puente que avanza hacia el Real Club de Golf La Toja y el Beach Club, «solo ha complicado más las cosas, ya que ahora hay que dar toda la vuelta a la isla para salir de ella», aseguran.
Sostienen que «la invasión de autobuses y autocaravanas va en aumento, y si bien antes se limitaban a llegar y ocupar la zona del aparcamiento -situado en la carretera que va desde el margen derecho del puente hacia el hotel Louxo-, ahora resulta que ya se mueven por toda la isla».
Por si no fuera suficiente molestia para los denunciantes, «también debemos padecer los atascos y problemas constantes en la circulación rodada», llegando a advertir de que «como solo hay un punto de entrada y salida, que es el puente, si algún día ocurre un incendio u otra tragedia no habrá forma posible de pasar por el para evacuar a la gente y no nos quedará otra que lanzarnos todos al mar».

El entorno de la capilla de conchas y los jardines de la isla. / M. Méndez
Recuerdan algunos que hace unos años se produjo un incendio en el Monte Central, también conocido como Parque Forestal Xaquín Álvarez Corbacho o parcela Z-14, de titularidad pública y considerada el pulmón de la isla.
Aquel suceso en este pinar de 211.000 metros cuadrados en el que se sitúan la Aldea Grobit y la parcela de los burros «fariñeiros» (Equus asinus), que son dos de los espacios más visitados, se quedó en poco más que una anécdota, «pero si las llamas llegan a propagarse se habría producido una auténtica tragedia», aseguran.
Otros propietarios explican que el año pasado el tren turístico sufrió una avería en la calle de Don Pedro, que es la que avanza en línea recta desde el puente de A Toxa hacia la capilla de conchas. «Aquella avería dejó a decenas de coches completamente atascados, de forma que si en aquel momento fuera necesaria una ambulancia no habría tenido por dónde pasar».
Al aludir a estos y otros ejemplos, los demandantes de medidas de control de acceso y aforo en A Toxa se refieren también a un estudio que, al parecer, deja al descubierto «el importante impacto negativo» derivado de la masiva llegada de turistas.
Así que, para concretar un poco más la medida, esgrimen que «se permitiría el acceso a ciertas zonas de la isla tanto a los residentes como a los comerciantes, los clientes de los diferentes negocios existentes y los vecinos de O Grove».
Se limitaría el acceso a las autocaravanas, «sobre todo a las que vienen a pasar el día o pernoctar en la isla, cuyos ocupantes no consumen ni generan ingreso alguno en la isla».
Todo ello «podría controlarse con un sistema de cámaras y sería el Concello de O Grove el que se encargaría de sancionar», argumentan algunos de los que dicen conocer la propuesta. Aunque no en su totalidad, ya que se está afrontando todo el proceso en medio de «un absoluto secretismo».

Un cuatriciclo ante el Gran Hotel La Toja. / M. Méndez
Detallan, asimismo, que «podrían dejarse unas doscientas plazas» para visitantes que no cumplan con los criterios antes expuestos, de forma que cualquier otro interesado en acceder a la isla tendría que pedir autorización previamente.
«Como también tendrían que pedir autorización los buses, para que así pueda programarse su llegada escalonada y evitar que el aparcamiento esté siempre colapsado o que incluso invadan las carreteras de la isla», sentencian los propietarios.
Los mismos que argumentan que este plan de control de aforos tiene encaje en el llamamiento a la colaboración realizado hace días por el Concello de O Grove, que decidió abrir una consulta pública para que la ciudadanía en general presente sugerencias a la ordenanza municipal que está elaborando para regular el turismo de autocaravana.
La intención del gobierno meco es estrenar esa ordenanza el verano que viene, con el fin de evitar los problemas que genera en los últimos años la proliferación de este tipo de turismo.
Sugieren los propietarios de A Toxa que su propuesta de control de aforos «también está relacionada con esa ordenanza», ante la que se pronuncia también el BNG local lamentando que «la decisión de empezar a controlar las autocaravanas responde a una situación límite, tanto en A Toxa como en la zona portuaria y las playas de As Pipas, Area Grande, A Lanzada y Mexilloeira».
Hablan en el Bloque de «una situación alarmante no solo por la creciente afluencia, sino también porque refleja un descontrol generalizado en cuanto a gestión del turismo y uso de los espacios públicos».
Anselmo Noya, su portavoz, propone que la futura regulación municipal del estacionamiento de autocaravanas se haga acompañar de «medidas efectivas para asegurar su cumplimiento, especialmente en materia de control y sanciones».
El problema es que el Concello de O Grove «no dispone actualmente de suficientes efectivos de Policía Local para hacer frente a este reto, y de nada sirve tener una norma si no se puede hacer cumplir».
El BNG termina diciendo que además de regular las autocaravanas es precisa «una estrategia local para el turismo que llega a la península meca, incluyendo medidas adecuadas para regular el acceso a las playas, ordenar el estacionamiento, proteger los espacios naturales y garantizar que los servicios municipales puedan adaptarse a la demanda estacional sin comprometer la calidad y sostenibilidad del entorno».
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