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José Antonio Cacabelos lamenta la falta de civismo que daña las obras de humanización en O Grove

El alcalde apela a la colaboración ciudadana para denunciar los actos incívicos que dificultan la mejora del municipio

El alcalde de O Grove denuncia la falta de civismo en las obras de la calle Lepanto

R. V.

Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove

El alcalde de O Grove, el socialista José Antonio Cacabelos Rico, ha vuelto a saltar a la palestra para denunciar el vandalismo que, de un tiempo a esta parte, vuelve a afectar de manera preocupante a los bienes públicos de su localidad, donde la presencia policial suele brillar por su ausencia, lo cual genera un clima de inseguridad y alimenta la acción de los gamberros.

Pero tanto con policías y guardias civiles como sin ellos, lo que se pone de manifiesto con demasiada frecuencia es la falta de civismo de algunos ciudadanos, de ahí que el regidor condene enérgicamente los destrozos registrados, como ya hizo en días pasados a raíz del ataque que sufrió la caseta de madera que presta sus servicios en la playa de As Pipas y Area de Reboredo.

Esta vez pone otro ejemplo práctico, como son los daños causados en una calle que está siendo humanizada, en la cual se instaló un piso de hormigón que alguien se encargó de pisotear antes de que se secara. E incluso hay quien dejó su firma estampada en el suelo.

La zona pisoteada de la calle Lepanto.

La zona pisoteada de la calle Lepanto. / FdV

Explica el alcalde que fue la calle Lepanto «la que sufrió este nuevo acto de vandalismo después de que se la dotara de la capa de hormigón correspondiente a la primera fase de humanización de este vial».

Y lo sucedido «nos obliga a gastar más dinero para volver a pulir la calle cuando ya estaba prácticamente finalizada, al igual que debemos gastarlo para reparar los bancos, papeleras, marquesina y demás elementos del patrimonio municipal que sufren pintadas, roturas u otros daños a causa de la acción de los gamberros».

Eso sin olvidar los daños que con demasiada frecuencia sufren jardineras, farolas y paseos marítimos a lo largo y ancho de la localidad.

Es por ello que José Cacabelos insiste en que «los bienes públicos son patrimonio de todos, y por tanto debemos respetarlos».

Una reflexión que hace acompañar de un llamamiento a la colaboración, invitando al conjunto del vecindario a denunciar este tipo de acciones, «porque no podemos permitir que unos pocos, simplemente por divertirse o por hacer daño, ataquen los bienes de todos».

El alcalde visitando la obra.

El alcalde visitando la obra. / FdV

Visiblemente molesto, el primer edil llega a decir que «con este triste proceder que solo demuestra falta de solidaridad y de sensibilidad es prácticamente imposible hacer obras que cambien y mejoren el aspecto de O Grove».

«Atacar este tipo de obras es atacar al conjunto del pueblo y de cuantos queremos disfrutar del mismo», sentencia el máximo mandatario grovense.

Cabe recordar que la reforma de la calle Batalla de Lepanto conlleva la reposición de los servicios de saneamiento y abastecimiento, además de la dotación de una plataforma en la que se favorece la seguridad y el disfrute vecinal.

Con un presupuesto total de 225.000 euros, se destinan 33.000 al firme y pavimento, casi 30.000 para drenaje y aguas pluviales, cerca de 22.000 para saneamiento, más de 13.000 para el abastecimiento, 12.000 para la red eléctrica y unos 10.000 euros para renovar la iluminación pública de la céntrica calle.

El diseño del proyecto. |  FdV

El diseño del proyecto. | FdV

El objetivo final es «dotar a la calle Batalla de Lepanto de plataforma única con total accesibilidad y prioridad para los peatones, además de reponer todos los servicios y mejorar la iluminación».

Lo cierto es que «no da para mucho más, en cuanto a mobiliario y mejoras similares, porque es una calle estrecha con varios accesos a garajes», asume el primer edil.

A su juicio se trata de «una obra muy necesaria que va a suponer una mejora sustancial para todos los vecinos de la zona».

Para más detalle, decir que se actúa en una longitud de 173 metros, sobre una superficie de 893 metros cuadrados, para instalar un pavimento con coexistencia de piedra, renovar red de saneamiento y recogida de pluviales, ejecutar las conexiones a las viviendas, instalar luminarias tipo led y suprimir barreras arquitectónicas.

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