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La ilusión por el fútbol vuelve a la villa meca

O Grove navega hacia el sueño del ascenso

La afición del Deportivo Grove convirtió el viaje a Vilanova en una fiesta sobre el mar. Más de 135 seguidores cruzaron la ría para empujar a su equipo, que ganó 0-3 y roza el ascenso a Segunda Autonómica

Los aficionados del C.D. O Grove acompañan a su equipo en el sueño hacia el ascenso

FDV

O Grove

El Deportivo Grove no viajó solo a Vilanova. Lo hizo acompañado por una marea de ilusión que salió de O Grove en barco, cruzó la ría vestida con los colores del club y desembarcó en O Terrón con la sensación de estar viviendo algo más que un partido. La victoria por 0-3 ante el Vilanova dejó al equipo de Santi Mariño muy cerca del ascenso a 2ª Autonómica, pero la jornada ya había empezado a ganarse mucho antes de que rodase el balón.

La iniciativa nació de una certeza compartida dentro del club: quedaban tres finales y había que jugarlas también desde la grada. Con el Noalla apretando en la segunda plaza, el desplazamiento a Vilanova se presentaba como una cita clave. Se pidió presupuesto y la sorpresa fue que fletar un barco tenía un coste similar al de poner dos autobuses. La decisión terminó dando forma a una experiencia inédita para la afición meca, gratuita para todos los viajeros por gentileza del Deportivo Grove.

El cartel se difundió el martes y en apenas 24 horas las 135 plazas estaban cubiertas. Días antes del partido, el barco ya estaba completo y más de 30 personas permanecían en lista de espera. La mayoría de los tripulantes fueron jugadores de la cantera, reflejo de un club que quiso convertir la cita en una jornada de pertenencia, convivencia y futuro. Muchos otros aficionados se sumaron por tierra, elevando todavía más la presencia meca en el campo de O Terrón.

El viaje se realizó con Cruceros de Arosa y tuvo también su pequeña historia marinera. A la ida, la embarcación pudo pasar bajo el puente de A Illa para acercarse a Vilanova. A la vuelta, la marea alta obligó a bordear la isla antes de regresar a O Grove. Nadie pareció tener prisa. El regreso, al atardecer, terminó siendo una singladura feliz, con la alegría del trabajo cumplido y la sensación de haber participado en una de esas jornadas que quedan en la memoria de un club.

Equipo y afición celebrando la victoria.

Equipo y afición celebrando la victoria. / Cedida

El desembarco en Vilanova se hizo notar. La expedición, con bufandas, camisetas y colores del Deportivo Grove, paseó por la villa entre cánticos antes de instalarse en la grada. O Terrón dejó de ser solo el campo del rival para convertirse también en un rincón meco durante noventa minutos. La afición puso el ambiente y el equipo respondió con la contundencia que exigía la ocasión.

Fran González abrió el camino en el minuto 16 y permitió al Deportivo Grove jugar con ventaja y temple. El partido no quedó cerrado hasta la recta final, cuando Tomás Míguez, en el 79, y Hugo Dopico, en el 84, completaron un 0-3 que desató la celebración visitante. El triunfo no solo valía tres puntos. Valía una dosis enorme de confianza, una demostración de madurez y un paso decisivo hacia el objetivo.

A falta de dos jornadas, el Deportivo Grove mantiene dos puntos de renta sobre el Noalla. La primera final está salvada. Quedan dos más. Pero lo ocurrido en Vilanova ya forma parte de la historia emocional de esta temporada. Porque hubo un equipo que ganó en el campo y una afición que convirtió un desplazamiento en una declaración de amor a sus colores. O Grove volvió por mar con tres goles, tres puntos y la ilusión por el fútbol plenamente recuperada.

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