Estafa cibernética
Un vilagarciano pierde 1.200 euros por el timo del Bizum inverso
Alexis García puso su coche a la venta por internet y un supuesto comprador le hizo aceptar dos cargos de 600 euros creyendo que recibía una señal

Alexis García con la denuncia presentada y el coche que originó el fraude. / Noe Parga
Alexis García, vecino de Vilagarcía, se ha convertido en víctima de una estafa mediante el sistema conocido como Bizum inverso, un fraude que se está repitiendo con frecuencia en operaciones de compraventa a través de plataformas de segunda mano. En su caso, el engaño comenzó después de poner su coche a la venta en varios portales de internet. Lo que parecía una llamada de un comprador interesado terminó convirtiéndose en un perjuicio económico de 1.200 euros.
El supuesto comprador contactó telefónicamente con el vendedor vilagarciano para mostrarle su interés por el vehículo. Durante la conversación, incluso se ofreció a enviarle varias cantidades por Bizum a modo de señal, con la intención aparente de garantizar la futura compra del coche. Esa predisposición inicial sirvió para generar confianza y para hacer que la víctima actuase con rapidez.
En una de las llamadas, el timador le indicó que en ese mismo momento le estaba realizando los pagos y le pidió que comprobase en su aplicación bancaria que el ingreso se había efectuado. Fue entonces cuando se produjo la trampa. Alexis García accedió a la aplicación y aceptó la operación pensando que estaba confirmando un cobro, cuando en realidad estaba autorizando un pago desde su propia cuenta.
El reconocimiento facial de la aplicación bancaria hizo que la autorización fuese inmediata. «Ordenó cuatro cobros por diferentes cantidades hasta un total de 3.000 euros. Solo se autorizaron dos de ellas, cada una de 600 euros, pero las otras dos se bloquearon», explica el afectado. El vilagarciano se dio cuenta del engaño prácticamente al instante, al comprobar que el movimiento no era un ingreso, sino un cargo.

La investigación para localizar al timador sigue en marcha. / Noe Parga
A partir de ese momento intentó contactar de nuevo con el supuesto comprador, pero este dejó de atender sus llamadas. «Además, todo sucedió a las nueve de la noche, por lo que el banco tampoco me podía resolver nada. Inmediatamente fui a la Policía a poner la denuncia y al día siguiente al banco para ver si había posibilidad de recuperar las cantidades, pero no», relata Alexis García.
Hasta el momento no existe certeza sobre la identidad de la persona que pudo cometer el delito, aunque se están realizando las investigaciones oportunas. El afectado asegura que el número sigue operativo y que incluso ha logrado que el presunto estafador responda en alguna ocasión. «Cuando llamo con número oculto sí me responde al teléfono, pero se burla y me cuelga inmediatamente», señala.
El procedimiento coincide con el de otras estafas similares detectadas en los últimos tiempos. El delincuente aprovecha una operación aparentemente normal —la compra de un coche, un mueble, un teléfono u otro producto de segunda mano— para trasladar urgencia y confianza a la víctima. Después, en lugar de enviar dinero, remite una solicitud de pago. La clave del engaño está en que la persona que recibe el aviso acepta la operación pensando que confirma un ingreso.
El caso de Alexis García sirve como advertencia para quienes venden artículos por internet. La recomendación básica es revisar con calma cualquier notificación bancaria antes de aceptarla y comprobar siempre si la operación indica «recibir» o «enviar» dinero. También conviene desconfiar de compradores que presionan para cerrar señales de forma inmediata, especialmente si mantienen a la víctima al teléfono mientras esta entra en su aplicación bancaria.
En este tipo de fraudes, la rapidez juega a favor del delincuente. Por eso, el afectado insiste en la importancia de extremar las precauciones. Una venta entre particulares puede convertirse en cuestión de segundos en una operación irreversible si se autoriza sin comprobar todos los detalles.
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