Flota de bajura
En venta el mítico «Chapeliño», único catamarán de pesca de Galicia
La jubilación del armador y su hermano pone en el mercado, por 150.000 euros, un popular barco que costó 500.000 hace trece años

El «Chapeliño» regresando a puerto tras una jornada de pesca. / M. Méndez

Hablar del «Chapeliño» es hablar de uno de los barones más afamados de la flota pesquera gallega, como también de una saga familiar estrechamente ligada al mundo del mar, de la pesca y promoción del centollo de O Grove y, sobre todo, del llamativo aspecto de una embarcación completamente distinta a todas las demás.
Se trata de un catamarán de pesca, es decir, un buque que poco o nada tiene que ver con los tradicionales monocascos que operan en la bajura gallega, recordando mucho más la imagen de otros barcos profesionales que pueden verse en caladeros de Francia o el Mediterráneo.
Curtido en mil y una batallas, consolidado con el paso del tiempo como uno de los barcos más importantes de Galicia para la pesca del centollo y embarcación destacada de la flota de enmalle, el «Chapeliño» sale a la venta.

Descargas en el «Chapeliño». / M. Méndez
Su armador, Antonio Otero, al que muchos conocerán por haber sido patrón mayor de la cofradía de pescadores mancomunada de San Martiño –en la que actualmente ejerce como vicepatrón mayor– y haber impulsado el registro de la marca Centolo do Grove, se jubila. Y con él lo hace su hermano, por lo que, sin relevo generacional a la vista, llega el momento de parar máquinas.
De ahí la venta, por 150.000 euros, de este llamativo barco de pesca que fue diseñado y construido por la familia hace trece años, con un coste de unos 500.000 euros y unas características técnicas que definen su importancia: una eslora total de casi 15 metros, una manga de 6,50 y 1,85 metros de puntal.

La bodega del barco. / M. Méndez
Un barco solvente y seguro, con casco de aluminio y puerto base en O Grove, que tiene autorización en vigor de la Consellería do Mar para el empleo de vetas, nasa de nécora, trasmallos, liña/cordel y de los populares miños, que tantas alegrías dieron a la familia en cada temporada de pesca del afamado centollo.
«Ha llegado el momento de despedirse de todo esto», explica Antonio Otero, quien recuerda con nostalgia que fue su bisabuelo quien puso al barco de la familia el nombre de «Chapelo», mientras que fue su abuelo el que dio continuidad al apodo cuando se hizo cargo del negocio y bautizó su nave como «Chapeliño».
Ese es el nombre que se ha mantenido hasta ahora en esta característica embarcación pintada en amarillo y blanco, cuyo diseño permite disponer de una mayor capacidad de carga y más comodidad para la tripulación en su interior.
Suscríbete para seguir leyendo
- Consternación en Cuntis y Vilagarcía por la muerte del profesor Enrique Portela a los 37 años
- Muere Constantino Rodiño, el alma del restaurante Casa Rodiño de Meaño a los 57 años
- Sin tren entre Vigo y Santiago a causa de un hombre subido a la catenaria, en Vilagarcía
- Comienza en Vilagarcía la construcción de un edificio de viviendas con piscina «infinity» y «chill out» orientados a la ría
- Un hombre de 52 años resulta herido en un aparatoso accidente con vuelco en Ribadumia
- Una vecina de Vilagarcía ruega al Concello que le devuelvan la luz natural a su vivienda
- Propietarios de A Toxa buscan restringir el acceso a la isla ante la «invasión» de turistas
- A Toxa: decenas de locales vacíos a precios de 800 a 3.000 euros el metro cuadrado