Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Urbanismo y seguridad

Los vecinos claman contra el abandono del barrio en el que nació Vilagarcía

Decenas de viviendas de O Castro están en ruinas pese a haber sido incluidas en su día en un área de rehabilitación integral

La presencia de toxicómanos en la zona añade problemas de seguridad

Los vecinos claman contra el abandono del barrio desde el que nació Vilagarcía

Anxo Martínez

Vilagarcía

Un numeroso grupo de turistas procedentes de León paseaba ayer a mediodía por el centro de Vilagarcía. En un momento dado, se detuvieron en el cruce de la plaza de Martín Gómez Abal, en el corazón del barrio de O Castro, con la calle del Cristo; la guía les explicó que en aquella zona se encontraba el origen de la Vilagarcía contemporánea. A su alrededor, los viajeros observaron un puñado de pequeñas casas marineras, la mayor parte de ellas abandonadas, en ruínas y cubiertas de grafitis.

«Como vilagarciana, a mí me da vergüenza que traigan a la gente de fuera a ver esto», afirma Luz Durán, una comerciante del barrio de O Castro que lleva años protestando por la imagen de deterioro urbano y de seguridad que se aprecia en la zona. «Todo el barrio está abandonado, esto es insalubre», añade Durán. Otra comerciante, Mani Fernández, añade que, «llevamos más de ocho años luchando para que esto se adecente», y que lo que debería ser un orgullo para los vilagarcianos, se ha convertido en un foco de problemas.

Interior de un inmueble del barrio. | IÑAKI ABELLA

Una vivienda precintada por la policía y, a su lado, un inmueble lleno de maleza. / Iñaki Abella

La ciudad de Vilagarcía de Arousa nació en torno al siglo XVI en una pequeña aldea de pescadores situada en lo que hoy se conoce como el barrio de O Castro, y que está comprendido, aproximadamente, entre la plaza de abastos, A Baldosa, A Mariña y Arzobispo Lago. El núcleo urbano consta de decenas de pequeñas construcciones de tipología marinera, pero la gran mayoría de las mismas están abandonadas y en ruinas.

El paisaje es más propio de un barrio marginal que de una zona situada en pleno centro urbano: numerosas construcciones están destechadas desde hace años, y en su interior se acumulan los residuos y crecen la maleza y hasta árboles; las fachadas están sucias, con manchones de cemento y llenas de pintadas; hay decenas de puertas y ventanas tapiadas, y en otras se aprecian cierres de planchas metálicas que han sido forzados para poder acceder al interior.

Casas con precintos policiales y llenas de maleza. | IÑAKI ABELLA

Interior de una de las casas destechadas. / Iñaki Abella

En su momento, Vilagarcía de Arousa logró acceder a las subvenciones que ofrecían el Gobierno central y la Xunta de Galicia para la rehabilitación de viviendas y edificios con valor histórico. Para ello, se crearon una serie de áreas de rehabilitación integral (ARI), pero a pesar de la existencia de estas ayudas económicas, las mejoras no llegaron al barrio de O Castro.

Una situación que indigna a vecinos y comerciantes de la zona. «Esta es la zona más antigua de Vilagarcía y debería estar más cuidada», opina Mani Fernández. Pero vecinos y comerciantes no solo están preocupados por la estética, sino también por la seguridad.

Inmuebles ocupados

En las inmediaciones de la plaza del Doutor Carús, donde acostumbran a estar personas drogodependientes ayudando a aparcar coches, hay un callejón con un aspecto especialmente degradado.

El suelo está lleno de basura y hasta de excrementos (según los vecinos, los servicios de limpieza no entran nunca en esa zona), hay una casita en ruinas con la puerta precintada por la policía, y una botella de amoniaco en una esquina, utilizada posiblemente para adulterar ciertas drogas.

Vecinas y comerciantes, con varios inmuebles deshabitados tras ellas.

Vecinas y comerciantes, con varios inmuebles deshabitados tras ellas. / Iñaki Abella

«Tenemos okupas, tráfico de drogas y batallas campales los fines de semana», detalla una vecina. La situación afecta a residentes y comerciantes de diferentes formas. En un establecimiento comercial se aprecian dos cristaleras dañadas por el impacto de piedras; y los vecinos de determinados pisos observan desde sus ventanas desde escenas de sexo hasta como se adultera la droga en el interior de algunas casas destechadas o en los callejones.

Otro motivo de temor para ellos es que pueda producirse un incendio en una casa okupada y que las llamas se descontrolen por la basura acumulada y la maleza. Por ello, los afectados claman por soluciones. Solicitan más presencia y contundencia policial; y que el Ayuntamiento obligue a los propietarios a adecentar sus casas, como se hace con las fincas agrícolas y forestales.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents