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El centro Princesa Letizia entra con fuerza en lo audiovisual

«Buenos días Prinzesa»: el podcast que va mucho allá de la voz

Un micrófono, una mesa de sonido y muchas ganas de expresarse. En el centro Princesa Letizia, la radio y la imagen se convierte en puentes para que sus usuarios encuentren su propia voz

El director David Carrera junto a los presentadores Eva Ribadulla y Alonso Maneiro.

El director David Carrera junto a los presentadores Eva Ribadulla y Alonso Maneiro. / Cedida

Vilagarcía

En el Centro Princesa Letizia, cada miércoles se graba y suena algo más que una sintonía. Suena un logro, una conquista íntima, una forma de estar en el mundo. «Buenos días Prinzesa», escrito con z, como la de Letizia, no es solo el título de un podcast: es una declaración de intenciones, un gesto cargado de significado en un espacio donde cada palabra cuesta, pero vale el doble.

La iniciativa, impulsada por el equipo del centro junto al colegio y el área de día, nació casi por casualidad. «A través de Polos Creativos nos llegó el material: micros, mesa de sonido… y decidimos probar», explica el director del centro, David Carrera. A su lado, la logopeda Sofía Rial y Juan Rumbao comenzaron a construir algo que, al principio, parecía demasiado ambicioso.

Los primeros intentos no fueron fáciles. «El primer día no sacamos ni una toma buena», reconoce Carrera. Sacar a los chicos de su entorno habitual generaba bloqueos, silencios, miradas perdidas. Pero lejos de abandonar, el equipo entendió que había que cambiar el enfoque. Y entonces apareció el «Prinzeso». Un muñeco, una mascota, una excusa perfecta para romper barreras. «Yo me escondía debajo de la mesa y, a través del Prinzeso, les iba dando paso», relata el director. De pronto, todo cambió. La tensión se transformó en juego, el miedo en complicidad. Y las voces comenzaron a salir con más naturalidad.

El resultado es un formato breve, de poco más de quince minutos, pensado para adaptarse a las necesidades de los participantes. Un falso directo que cuenta con presentadores, sección del tiempo, recomendaciones, música y hasta concursos. Eva Ribadulla y Alonso Maneiro conducen el programa, Nerea Abal se encarga del tiempo, Juan Suárez firma la recomendación de la semana y David Ferreiro participa en el concurso musical.

El colegio también tiene su propio espacio coral. En el primer episodio, la clase del profesor Juan tomó la palabra y Carla Álvarez explicó cómo funciona un taller de cocina. Cada sección, cada nombre, cada logo y cada decisión del programa fue elegida por los propios participantes, que han hecho del podcast un territorio suyo.

«No queríamos que representaran a nadie, sino que fueran ellos mismos», subraya Carrera. Esa autenticidad es, precisamente, la clave de un proyecto que ha encontrado en la tecnología una aliada. Algunos usuarios utilizan sistemas alternativos de comunicación como TOBII para expresarse con los ojos, demostrando que «cada uno tiene su lenguaje, solo hay que encontrarlo».

Los presentadores con Prinzeso, la mascota del podcast.

Los presentadores con Prinzeso, la mascota del podcast. / Cedida

La emoción también está en lo que no se ve: en los ensayos, en las repeticiones, en la paciencia de Sofía Rial ante la mesa de sonido y en la ilusión de cada participante al reconocerse dentro del programa. «Buenos días Prinzesa» demuestra que la comunicación no siempre sigue el camino más fácil, pero sí puede encontrar el más hermoso. Cada episodio es una celebración de la autonomía, del humor y de la capacidad de compartir con los demás una voz propia.

El podcast, que ya ha recibido el reconocimiento del público en eventos como el Solifest, se graba durante un mes y tendrá periodicidad mensual. Próximamente estará disponible en Spotify y TikTok, y ya puede verse en Instagram, YouTube y Facebook. Pero más allá de su alcance, lo verdaderamente importante ocurre dentro del centro.

Allí, entre cables y micrófonos, se construyen pequeñas victorias. Frases que antes no existían. Miradas que ahora se atreven. «Es un proyecto que se sostiene por sí solo, que es entendible y entretenido», afirma Carrera. Pero, sobre todo, es un espacio donde la comunicación deja de ser una barrera para convertirse en un derecho.

Porque en «Buenos días Prinzesa» no importa cómo se diga, sino que se diga. Y eso, en un lugar como el Princesa Letizia, lo cambia todo.

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