Furtivismo en Galicia: los piratas de las rías no se cansan, pero los guardacostas tampoco
Los funcionarios adscritos a la Consellería do Mar despliegan operativos contra la pesca ilegal a diario
Los decomisos son continuos, y esto significa que la lacra de la pesca ilegal sigue muy latente

Recuperación de nasas a manos de guardacostas. / Iñaki Abella

Hace unos días fueron diez toneladas de sardina en una empresa frigorífica de Meaño, procedente de un barco del cerco que había superado la cuota máxima. Poco después llegó la incautación de trescientos aparejos ilegales en las rías de Vigo y Arousa, y ayer fueron 56 los kilos de pulpo, choco y nécora recuperados, junto a 580 nasas caladas de manera irregular, entre otros aparejos.
Todo esto es solo un pequeño ejemplo del trabajo que realiza a diario Gardacostas de Galicia, que por mar, tierra y aire no deja de luchar contra la lacra del furtivismo y/o la pesca ilegal, mientras algunos supuestos profesionales del sector mar-industria se empeñan en arruinarlo.
Los populares cacharros empleados en la extracción ilegal de pulpo, la captura de nécora u otras especies en veda, la pesca de ejemplares inmaduros, el empleo de aparejos calados en zonas prohibidas o sin balizar ni identificar, saltarse a la torera los topes de captura establecidos e incumplir los horarios de trabajo establecidos son prácticas tristemente arraigadas entre los ilegales, que siguen actuando con la complicidad de alguna que otra empresa e incluso ciertas lonjas.
Al igual que operan animados por hosteleros sin escrúpulos y consumidores que adquieren producto ilegal a sabiendas de que lo es, sin importarles el daño que están causando a los recursos y a los verdaderos profesionales de la pesca y el marisqueo.

Iñaki Abella
De ahí que la Consellería do Mar siga reforzando el papel de Gardacostas y no se canse de apelar a la colaboración ciudadana, apelando a los consumidores y restauradores a rechazar el producto furtivo que llega a algunos puntos de venta, a la puerta de sus casas o a las mesas de algunos negocios de hostelería.
Pero esa petición de apoyo de la población no es suficiente, de ahí la trascendencia del papel que desempeña Gardacostas de Galicia, sobre todo en el momento de luchar contra el «furtivo legal».
Un furtivo que, como se explicó en tantas ocasiones anteriores, es aquel en el que se encuadran los armadores, tripulantes, mariscadores de a pie y demás profesionales que se aprovechan del permiso de explotación para capturar ejemplares de talla inferior a la permitida o en veda, que superan los topes establecidos, que recogen el producto en zonas prohibidas o que lo venden sin pasar por lonja.
Los mismos que se exceden con la cantidad de redes, nasas y demás aparejos, que los colocan sin identificar o que los usan en zonas prohibidas.
Todos ellos en el punto de mira de los guardacostas, sin cuya presencia las rías habrían dejado de ser productivas hace ya mucho tiempo.
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