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Nacimiento de patos en Vilagarcía: expectación, emoción y preocupación a partes iguales

Niños y adultos disfrutan de la presencia de crías en el río O Con

Las ratas y gaviotas son cada año la mayor amenaza para los recién nacidos

Una familia de patos recién nacidos acapara las miradas en el río O Con, en Vilagarcía.

Manuel Méndez / Edgar Melchor

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Vilagarcía

En los últimos días ha crecido la expectación en el río O Con a su paso por el centro urbano de Vilagarcía de Arousa, donde pueden observarse numerosos patos recién nacidos que, acompañados de sus madres, tratan de sobrevivir como buenamente pueden.

Son muchas las familias que acuden con sus niños al entorno del espacio monumental de Vista Alegre para observar de cerca a las pequeñas anátidas, también presentes en el regato del Santa Mariña, el afluente del río O Con que pasa canalizado bajo el Centro Comercial Arousa y sale a la superficie entre el parque de A Xunqueira y el convento.

Y no solo son niños y padres los que contemplan la escena, sino también adolecentes y adultos que pasan por el lugar y se detienen a observar de cerca a los animales.

Un padre y su hija observan una de las familias de patos.

Un padre y su hija observan una de las familias de patos. / M. Méndez

Pero a la ilusión se suma la preocupación, ya que, como ocurre cada año, los patos recién nacidos se ven seriamente amenazados por los depredadores, sobre todo gaviotas y ratas, siempre presentes en esa parte del río.

Baste como ejemplo que el jueves podía verse una familia formada por una docena de patos que su madre trataba de guiar y proteger. Una protección insuficiente, ya que el viernes solo quedaban once ejemplares y el sábado eran diez.

El índice de mortandad es muy alto en esa zona del importante cauce fluvial, como queda de manifiesto cada temporada y reconocen algunos padres que tratan de explicar a sus niños el por qué de los ataques de las gaviotas.

Los patos generan expectación en el entorno de A Xunqueira.

Los patos generan expectación en el entorno de A Xunqueira. / M. Méndez

«El año pasado fui con mi hijo a ver los patitos, y cuando estábamos allí vimos a una gaviota comerse a uno de ellos, por lo que el niño lo pasó muy mal al presenciar aquella escena y decidimos no volver», explica una madre vilagarciana.

Otros padres que durante el fin de semana acompañaron a sus ilusionados hijos al lugar destacaban la «tierna imagen» de los pequeños patos acompañado a su madre y empezando a alimentarse mientras luchan por no ser arrastrados por la corriente.

«Es una experiencia bonita para los niños, ya que pueden ver cómo se desenvuelven los pollos, y aunque es una pena que las gaviotas los ataquen, también es una lección de vida para nuestros hijos», relata uno de los progenitores que desde el puente seguía de cerca la evolución de los ánades esta misma mañana, cuando acompañaba a sus hijos al colegio situado allí mismo, en Vista Alegre.

Jóvenes observando a las aves.

Jóvenes observando a las aves. / M. Méndez

Hace unos años vecinos de Vilagarcía como Ángela Fernández ya alertaban en FARO DE VIGO de que los patos del río O Con «sobreviven en unas condiciones deplorables».

Indicaba que «las gaviotas, con las que conviven, les atacan, se comen a sus crías y el pan que la ciudadanía tira a las anátidas para alimentarlos».

Para añadir que «el Concello los ha introducido en el río y se ha desentendido de ellos», de forma que «encantadores, inteligentes y sensibles ocas y patos mudos viven entre basura, ratas y aguas residuales, sin acceso a ningún alimento, ni grano, sin verde ni refugios».

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