La «carretera mortal» EP-8001 enriquece su currículo con nuevos accidentes
Es el peligroso trayecto que avanza desde el puente interprovincial Catoira-Rianxo hacia Carracedo (Caldas)

Una salida de vía registrada ayer. / FdV

Sobradamente conocida, hasta el punto de haberse ganado a pulso el sobrenombre de «carretera mortal», la EP-8001 sigue haciendo méritos para ser considerada una de las vías de circulación más peligrosas de la provincia.
En los últimos días se han producido en este vial nuevos accidentes, el más reciente en la tarde de ayer, esta vez sin que haya que lamentar heridos de gravedad ni víctimas mortales, según indican desde Protección Civil Catoira.
Pero tanto si son graves como si no, lo único cierto es que los siniestros se repiten cada poco tiempo, lo cual carga de argumentos a todos aquellos que llevan años reclamando mejoras y, sobre todo, la supresión de las curvas más peligrosas, tanto en el tramo avanza desde el puente hacia la intersección con la PO-548 (Pontecesures-Vilagarcía) como desde esa rotonda hacia el municipio vecino de Caldas.
Una demanda a la que aún no se dio respuesta, a pesar de que, a lo largo de la historia y de forma repetida, coincidieron en plantearla tanto representantes políticos del PSOE como los del PP y los del BNG.
Son tantas las curvas –algunas muy peligrosas–, es tan importante el volumen de circulación rodada –más de 8.000 vehículos diarios– y son tan pronunciadas y sombrías algunas de sus pendientes, que no es de extrañar que absolutamente todos los partidos políticos coincidieran en reivindicar alguna vez que otra, durante las dos últimas décadas, una reforma integral y urgente del trazado.
Pero esta carretera perteneciente a la Diputación de Pontevedra sigue sumando siniestros, demostrándose insuficientes las mejoras introducidas en los últimos años mediante diferentes proyectos.
El episodio más grave se vivió en 2010, con un muerto y 25 heridos, tras volcar un autobús. / Noé Parga
Entre los episodios más trágicos pueden recordarse los que en 2021 protagonizaron un motorista de la Guardia Civil que murió en acto de servicio y una mujer de 77 años. Ambos perdieron la vida tras sendos accidentes ocurridos en el tramo que avanza desde la carretera PO-548 hasta Carracedo.
Sucesos que recordaron mucho otro acaecido una década antes en ese mismo vial, en el que fallecía una joven de 26 años de edad tras colisionar el turismo que conducía con otro, cuyo conductor resultó herido.
Aunque quizás el más recordado sea el trágico siniestro que en 2010 se saldó con una persona muerta y otras 25 heridas, algunas de carácter muy grave, cuando se dirigían en autobús a la boda que una pareja de jóvenes vigueses iba a celebrar en Redondela.
Como se ha explicado en otras ocaiones, la carretera que une el puente interprovincial con Carracedo, y que, pro tanto, comunica la Autovía de Barbanza con el nudo de enlace de la autopista AP-9 en Caldas, «es toda ella un punto negro».
Un trayecto con una densa circulación pesada e industrial en el que se concentran 38 curvas en un tramo de 8,5 kilómetros, muchas de ellas extremadamente peligrosas, como se evidencia en la señalización del tramo de concentración de accidentes existente a lo largo de 4,5 kilómetros.
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