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Municipales 2027 en O Grove

Cacabelos afronta las elecciones con un saco de obras y un PP descabezado

Vía rápida, pabellón de As Bizocas y calle de Luis A. Mestre son tres de las grandes bazas a jugar por el regidor, que repetirá como alcaldable socialista

El presidente de la Xunta, José Cacabelos y la conselleira María Martínez Allegue.

El presidente de la Xunta, José Cacabelos y la conselleira María Martínez Allegue. / Noé Parga

Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove

En las elecciones municipales de 2019, José Antonio Cacabelos Rico hacía historia en O Grove. Se convertía en el primero en alcanzar la victoria en tres mandatos y en el único capaz de gobernar en dos consecutivos. Además, conseguía mayoría absoluta, algo hasta entonces impensable en la localidad.

En 2023 pudo seguir haciendo historia, pues aunque pagaba el peaje político que sufrieron entonces casi todos los candidatos socialistas y perdía la mayoría absoluta, los 2.225 votos conseguidos le permitían seguir gobernando O Grove, con 8 ediles en una Corporación de 17.

En 2027, salvo una más que improbable marcha atrás por causa de fuerza mayor, volverá a ser el alcaldable socialista y se situará en disposición de seguir escribiendo la historia del pueblo, ya que concurrirá a la cita electoral con un saco bajo el brazo lleno de obras ya ejecutadas. Incluidas algunas demandas históricas que se harán realidad en los próximos meses.

El presidente de la Xunta y el alcalde de O Grove.

El presidente de la Xunta y el alcalde de O Grove. / Noé Parga

Además, a pesar de los problemas internos de partido y haber perdido parte de su tripulación en la actual singladura, el PSOE gestionó la crisis mejor que otros, dando la impresión de que navega en un mar en calma mientras el PP sigue zozobrando y sin capitán, una vez más alcanzando el último año de mandato con los deberes sin hacer.

No solo carece de alcaldable, sino que, de seguir así, va a tener complicado completar una candidatura de garantías, al menos mientras se mantengan las disputas internas que el partido de la gaviota arrastra desde hace una década.

Lo cierto es que la oposición municipal tuvo a Cacabelos a los pies de los caballos en más de una ocasión. El PP, EU y BNG vieron como el enemigo a batir estuvo más herido que nunca, con problemas en cuanto al funcionamiento de la policía, contratación de personal y abandono de calles, paseos y parques, entre otros.

El Museo de la Pesca y la Salazón.

El Museo de la Pesca y la Salazón. / M. Méndez

Pero entre que el PP carece de un liderazgo solvente desde que se fue Miguel Pérez y que tanto EU como BNG parecen haber tocado techo hace tiempo, resulta que no pudieron rematar la faena y dejaron a Cacabelos herido, pero con vida, políticamente hablando.

Perdida la oportunidad de sentenciar al enemigo, ahora el socialista afronta desde una posición privilegiada la carrera electoral, con más de un as bajo la manga que puede ayudarle a resurgir de sus cenizas y hacer que los vecinos –léase los electores– se olviden de lo malos que fueron los últimos años para quedarse con lo bueno que puede resultar este último.

Y es que, gracias al que es su mejor momento en las relaciones institucionales con la Xunta y la Diputación, Cacabelos ve como se consigna para O Grove más dinero que nunca, a pesar de que los Gobiernos de Galicia y la provincia estén en manos del PP.

Obras en el barrio de O Sineiro.

Obras en el barrio de O Sineiro. / M. Méndez

Gracias al talante y afán colaborador –todo hay que decirlo– de la conselleira María Martínez Allegue, alabada tanto por Cacabelos como por otros muchos regidores socialistas, el alcalde meco puede frotarse las manos pensando en lo mucho y bueno que está por venir.

Algo que debe también a las políticas aplicadas por los presidentes autonómico y provincial, Alfonso Rueda y Luis López, que con sus decisiones están dando oxígeno ya no a Cacabelos, sino al pueblo grovense.

De ahí, por ejemplo, que el alcaldable del PSdeG-PSOE vaya a plantarse en la cita con las urnas cuando ya estén realizados los primeros trabajos del proyecto de desdoblamiento de la vía rápida de A Lanzada, que con un presupuesto de 40 millones de euros, incluye la mejora de la accesibilidad en el istmo del mismo nombre.

A esto se sumará otra deuda histórica que estará zanjada: la humanización y transformación de la avenida de Luis Antonio Mestre, con un desembolso cercano a los 3 millones y a punto de empezar para, no cabe duda, acabar de una vez por todas con el estado deplorable de la que es principal entrada a la villa.

Hablando de calles y carreteras, Cacabelos se presentará a las próximas elecciones con casi todas ellas recién asfaltadas, al igual que con muchas peatonalizadas, embellecidas, humanizadas y/o enriquecidas.

Basten como ejemplo los trabajos que se llevan a cabo actualmente en el barrio de O Sineiro, que se suman a otros similares en las calles Alexandre Bóveda, Lepanto, Regato, Rúa do Peso, Navarra, calle Oscura y Entrehortas, entre otras vías.

Proyectos de humanización y mejora de calles, reposición de alumbrado público, acondicionamiento de caminos del rural y adaptación de instalaciones deportivas que hasta ahora supusieron un desembolso de 5 millones, según el propio Cacabelos.

Unas labores que se extenderán en los próximos meses al acceso oeste a San Vicente desde A Lanzada, diversas carreteras de esa misma parroquia e incluso a la plaza de O Corgo, que como se explicaba hace días está a punto de afrontar una profunda transformación, valorada en 261.000 euros.

Puesto a presumir, Cacabelos podrá sacar pecho en la campaña por la mejora introducida en el mirador de Con da Hedra. Al igual que por la creación del área polideportiva de As Bizocas, con un millón de euros para poner fin a un problema que se arrastra desde hace tres décadas y ofrecer a los vecinos una zona lúdica que él mismo define como «espectacular».

Las reformas introducidas en la plaza de abastos, los campos de fútbol y pabellones polideportivos existentes, o el hecho de que, a pesar de todos los problemas, la Festa do Marisco siga siendo un éxito, son otras bazas a jugar por Cacabelos.

La obras en As Bizocas.

La obras en As Bizocas. / M. Méndez

Méritos a los que aluden los socialistas cuando se ponen como ejemplo frente a un PP «en permanente descomposición a nivel local», con algunos dirigentes provinciales a los que parece hacer gracia eso de que los viejos barones sigan haciendo de las suyas.

«Pero esa es su guerra», proclaman los socialistas, que prefieren quedarse con «el trabajo y las gestiones realizadas y por realizar», citando también que la plantilla de la Policía Local se ampliará este año y la «pronta resolución» del problema del abastecimiento.

Aluden al proyecto para sustituir la vieja tubería de A Lanzada, lo cual será posible con ayuda de la Mancomunidade do Salnés y la Xunta. Eso también suma para los socialistas cuando se trata de rendir cuentas, a pesar de que el PP local aproveche la coyuntura para decir que el alcalde «se limita a pedir, pero nunca a colaborar».

Si a todo esto se suman la ordenanza municipal para regular las autocaravanas –que Cacabelos pretende llevar a pleno antes del verano–, las nuevas obras proyectadas en el Museo de la Salazón, la compra de terrenos para vivienda social y algunas actuaciones más de las que presumen los socialistas mecos, puede entenderse el optimismo que respiran en la carrera electoral, que ya está lanzada y, como se decía antes, ha vuelto a coger al PP con el pie cambiado.

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