El vecino de Meis que vigila los procesos electorales por el mundo
Alberto Núñez participó el pasado fin de semana en el control de las elecciones húngaras, pero también ha estado en Turquía, Armenia o Georgia velando por la legalidad de sus comicios

Sergio Núñez ante el Parlamento húngaro en Budapest. / FDV
Se presentaban como unas elecciones sumamente tensas, con el liderazgo de Víktor Orban en juego, pero acabó siendo un proceso bastante tranquilo y sin incidencias que culminará con un cambio en el gobierno. Las elecciones húngaras, celebradas la pasada semana, tuvieron un observador de la comarca de O Salnés, encargado de comprobar que no se registraban incidencias que pudiesen alterar el resultado. Fue el meisino Alberto Núñez, doctor en Ciencias Políticas por la USC y que lleva más de una década asistiendo como observador de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) a un buen número de procesos electorales que podían ser polémicos.
Su función de velar porque las elecciones se ajusten a lo que fija la Ley Electoral del país que reclama la presencia de estos observadores, se inicia unas jornadas antes de la celebración de los comicios y finaliza varios días después. En el caso de Hungría, Núñez y los demás observadores llegaron al país centroeuropeo el miércoles para celebrar al día siguiente un briefing de resumen y análisis político, en el que se centra el trabajo en identificar cuestiones como el financiamiento de la campaña, además de una puesta en situación de todas las cuestiones a seguir.
El viernes fue cuando se designó el área de observación, que incluía todo un territorio y que sería controlado por él y una compañera de otra nacionalidad. Ambos estarían acompañados de un intérprete y de un conductor para trasladarlos por los diferentes colegios electorales. «Allí estuvimos ya el día anterior, comprobando que no se registrasen infracciones durante la jornada de reflexión», explica Núñez. El día de las elecciones fue la jornada más complicada. A Núñez le tocó madrugar, levantarse a las cuatro de la mañana, ya que los colegios electorales abren en Hungría a las seis de la mañana.
Esa jornada Núñez la inició revisando los diferentes colegios asignados, comprobando que hubiese urnas en perfecto estado y que no se encontrasen personas indebidas en el colegio electoral. Hasta una docena de colegios electorales estaban bajo su supervisión, una docena de centros que recorrió durante toda la jornada fijándose en que no se registrasen situaciones de «carreteo» de votos y que se pudiese ejercer ese derecho. Una vez finalizada la jornada, a las siete de la tarde hora de Hungría, se elegía de manera aleatoria un colegio lectoral y se asistía al recuento. «En nuestro colegio electoral estuvieron cinco horas contando y resultó agotador, pero todo acabó saliendo bien», explica el meisino.
El trabajo no remata tras el recuento, sino que se extiende durante esa jornada y otros dos días más, con reuniones en la comisión electoral de zona, órgano donde se recaban todos los datos que van llegando vía electrónica para darse a conocer, pero también donde se realiza el chequeo a todos los votos que se han depositado en la urna. En ese lugar, «nuestra función es observar que todo se realiza de forma correcta y que coinciden todos los datos, y comprobando que todo haya transcurrido según lo esperado». No fue hasta el pasado miércoles cuando Núñez pudo regresar a casa.
Núñez reconoce que las elecciones de Hungría «se presentaban bastante tensas en el ámbito político, con un sistema electoral que favorecía la creación de mayorías absolutas, pero acabaron siendo totalmente transparentes y sin incidentes de importancia, con una oposición que se articuló en torno a una figura como Péter Magyar para aprovechar ese sistema electoral y llevarse las elecciones». El de Hungría ha sido el último proceso electoral al que ha asistido Núñez como observador de la OSCE, pero en esta década ha estado presente en otros de gran importancia. Así, estuvo de observador en las elecciones presidenciales turcas en una de las provincias más afectadas por el devastador terremoto de 2023, unos comicios en los que Erdogan renovó la Presidencia por muy poco margen; acudió a Georgia en dos ocasiones y también participó en las parlamentarias de Armenia en un momento en que estaba muy presente el conflicto de Naborno Karabaj. En todas esas ocasiones, los países reclamaron la presencia de observadores internacionales para sacar adelante unos procesos electorales que podían resultar complicados.
Para llegar a formar parte de este grupo de observadores, Núñez tuvo que realizar un curso y acreditarse como observador internacional, adscribiéndose a aquellas convocatorias que podían interesarle al estar relacionadas con su actividad, que es la evaluación de políticas públicas, colaborando con Unicef y con la ONU en la búsqueda de acciones para el desarrollo. Es ahí donde ha hecho carrera al abrirle las puertas el dominio de dos lenguas, el ruso y el gallego. Este segundo le ha permitido trabajar en países de habla portuguesa.
Su próximo trabajo se va a centrar en la India, probablemente a partir del mes de junio, donde realizará un trabajo sobre dinámicas poblacionales en el país con un mayor número de habitantes del mundo.
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