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Una placa 90 años después

La memoria del juez Luis Pando, una vacuna social: «No es ideología, ni abrir heridas, es para no repetir injusticias»

El homenaje al juez fusilado reúne a casi 200 personas

Iniciativa Cidadá pide «ilegalizar y expulsar el fascismo del Congreso» y apelará las causas de todos los represaliados de Vilagarcía

Un momento del descubrimiento de la placa a Luis Pando en los juzgados de Vilagarcía.

Un momento del descubrimiento de la placa a Luis Pando en los juzgados de Vilagarcía. / Iñaki Abella

Vilagarcía

El juez Luis Pando Rivero fue vilmente asesinado y aun así, murió con esperanza en el corazón, como el «hombre justo, bueno y generoso» que fue, apelativos arrinconados durante años en la memoria de quienes lo trataron, por miedo. Su familia tuvo que esperar a la muerte del dictador para publicar su esquela en FARO DE VIGO.

«No es hora de juzgar, dejo al tiempo y a los hombres de buena voluntad para que, en su día, sepan honrar mi nombre, que parece víctima de ignominiosas calumnias». Así decía en una de las cartas de despedida dirigida a su familia antes de su fusilamiento, el 4 de diciembre de 1936. Ese tiempo llegó hoy con el descubrimiento de una placa en los juzgados de Vilagarcía, reuniendo a casi 200 personas entre las cuales había autoridades de todo el escalafón administrativo y de la judicatura, unidas por un sentimiento de «reparación» a la persona y al colectivo.

Los sucesivos discursos fueron como un grito al despertar de la sociedad contra el «negacionismo», para desligar de ideologías la recuperación de una memoria colectiva; repitiendo hasta la saciedad una verdad que enseña la Historia de la humanidad: «No se trata de abrir heridas, la memoria es la base para que no se repitan las injusticias. Los horrendos crímenes».

Público asistente al acto.

Público asistente al acto. / Iñaki Abella

Este acto simbólico impulsado por O Faiado da Memoria e Iniciativa Cidadá pola Memoria Histórica «salda una deuda», como expuso el exmagistrado Baltasar Garzón, que tantas veces ha pisado ya Arousa para respaldar iniciativas como esta y que, a día de hoy, preside la Comisión de la Verdad para esclarecer violaciones de los derechos humanos durante la guerra y la dictadura, como parte del órgano colegiado del Consejo de la Memoria Democrática.

Su presencia y otras, como la de la exministra y fiscal Dolores Delgado; la fiscal superior de Galicia, Carmen Eiró; el delegado del Gobierno Pedro Blanco; el alcalde de Vilagarcía, Alberto Varela, y de otras destacadas autoridades, dio pie a los compromisos, pero también a las peticiones.

Margarita Teijeiro, como portavoz de la comisión organizadora, anunció que, así como han solicitado el certificado de reparación para Pando Rivero, apelarán las causas «de todos los vilagarcianos», recordando que fueron casi cien los ciudadanos agraviados por «quienes no tenían capacidad jurídica, ni humana para quitar la vida a sus vecinos». Al mismo tiempo que pidió al Estado «ilegalizar a los grupos fascistas y expulsarlos del Congreso».

Pero si alguien tuvo protagonismo por encima de los protocolos fue su familia, las «primeras víctimas» del asesinato del juez. Uno de sus nietos, Luis Silva, dibujó su trayectoria vital –contada hace unos días en FARO- y puso como ejemplo de su «dignidad» la presentación de su dimisión para no formar parte de los manejos de los sublevados, pero era tarde: «En más de una ocasión intervino para evitar el desmadre y los abusos. No se lo perdonaron nunca».

Un momento de la intervención de la fiscal Dolores Delgado.

Un momento de la intervención de la fiscal Dolores Delgado. / Iñaki Abella

«Ejecutado por defender la legalidad constitucional y la justicia» ese fue el resultado, como apuntó el maestro de ceremonias y miembro de la comisión, Xosé Castro Ratón. Un «aviso a navegantes, vista la rapidez de su condena, juicio y ejecución», apuntó el regidor vilagarciano, recordando que no había pasado ni medio año desde el golpe de Estado contra el gobierno constitucional de la Segunda República.

Su emocionado descendiente también lanzó una alerta compartida por otros intervinientes, el desconocimiento por parte de las nuevas generaciones: «No saben nada. Le dices de la Guerra Civil como si le dices la de Cuba», lamentó.

«La memoria no es cosa de ideologías, pensar así es una aberración y un craso error. Los derechos humanos, si no los peleamos, nos deshumanizamos, ya lo estamos viendo», aportó Garzón, un referente internacional en esta pelea. Reclamó aplicar la «vergüenza» a los victimarios: «Lo único que se les pide es que reconozcan lo ocurrido y este es el sentido de la Comisión de la Verdad». Porque según el jurista, la justicia española «tiene una gran deuda con la sociedad» y advirtió del «lastre que aún acompaña a esa época tan oscura de la dictadura, que algunos intentan blanquear e influir en los jóvenes», además de señalar «capítulos pendientes», como el «desconocimiento durante décadas de nuestra propia historia».

Un momento de la intervención de Margarita Teijeiro.

Un momento de la intervención de Margarita Teijeiro. / Iñaki Abella

Como presidente de este organismo estatal pidió a colectivos como estos arousanos, que viven «en la lucha constante y la mayoría de las veces en soledad, minimizados, ridiculizados…», que «participen para, todos juntos, construir el presente y el futuro. Si nos callamos seremos cómplices del olvido y sería la mayor traición a las víctimas», añadió casi sin voz, producto de una fuerte ronquera que no le impidió terminar un discurso improvisado, pues «ya se ha dicho todo lo que traía escrito. Es lo malo de hablar el último», bromeó.

Por su parte, para la ponente de la Sala Coordinadora de Derechos Humanos y Memoria Democrática «el mejor homenaje que podemos darle quienes tenemos responsabilidades es que nuestro trabajo sirva para algo» y animó a otros magistrados y funcionarios presentes a «recordarlas» en cada escrito, demanda, formación… «Que la justicia que fue un elemento represor sea un elemento sanador, de democracia». «Hoy asumimos el compromiso de defender la justicia, la dignidad y la legalidad democrática», añadió la fiscal superior gallega.

«Frente al olvido, se responde con la verdad», clamó el delegado Pedro Blanco, que recibió una última petición por parte de Iniciativa Cidadá, que la canción de los presos de San Simón, que el director Antonio Caeiro rescató por supervivientes, y guarda «como oro en paño», y que ha recompuesto el grupo A Quenlla, se convierta en himno oficial cuando llegue la declaración oficial de la isla como Lugar de Memoria Democrática.

En diciembre se cumplirán 90 años del asesinato de Pando, cuyo semblante y nombre quedó grabado en metal eterno en la antesala de los juzgados. Antes llegó su nombramiento como Hijo Adoptivo de Vilagarcía, era natural de Asturias, y una calle. Tarde quizás, y con la lástima de que «su mujer y sus hijas no lo hayan podido ver», pero siempre se está a tiempo para «no repetir injusticias». Él lo sabía; dejó por escrito ese convencimiento.

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