Episodio tóxico primaveral
Las biotoxinas paralizante, diarreica y amnésica vuelven a aliarse en las rías
Los moluscos bivalvos cultivados en viveros flotantes y los infaunales se ven afectados por el afloramiento costero anual y el repunte de fitoplancton portador de biotoxinas que conlleva

Descargas de mejillón en Porto Meloxo (O Grove). / M. Méndez

Como todos los años –a veces empieza en febrero y otras lo hace en marzo–, el episodio tóxico primaveral parece haber alcanzado ya las rías gallegas.
Provocado por el afloramiento costero y la ingente entrada en las rías de nutrientes, lo cual resulta altamente positivo pero acarrea la llegada de fitoplancton portador de biotoxinas, este fenómeno natural actúa esta vez tanto en los moluscos bivalvos cultivados en viveros flotantes como en los infaunales, es decir, especies que, como la almeja, navaja o berberecho, viven enterradas en el sustrato.
De ahí que en los últimos días el aumento de células llevara al Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar) a decretar el cierre tanto de bateas de mejillón como de bancos marisqueros e incluso de zonas de extracción de pectínidos, como la volandeira o la vieira.
Este nuevo episodio se caracteriza la confluencia de las tres biotoxinas más importantes y conocidas en Galicia, lo cual es algo que está empezando a convertirse en habitual de un tiempo a esta parte.
Es un cóctel integrado por toxinas lipofílicas como la Diarrhetic Shellfish Poison (DSP) –la diarreica–, que es la más frecuente y abundante en aguas gallegas, la menos peligrosa y la que antes eliminan los moluscos afectados; la Paralytic Shellfish Poison (PSP) o paralizante y la Amnesic Shellfish Poison (ASP) o toxina amnésica.
Por ahora hay cerrados nueve polígonos mejilloneros, como son los de Sada, en Ares-Betanzos, los cuatro de Muros-Noia y tres de los ocho existentes en la ría de Pontevedra.
Está por ver ahora si las cosas quedan así o la situación empeora, lo cual supondrá un problema añadido para el castigado sector bateeiro, pues con el mejillón recién desovado está demasiado débil como para reponerse del ataque de las biotoxinas, y esto hará que tarde más de la cuenta en recuperar un rendimiento óptimo.
Todo apunta a que el episodio tóxico primaveral puede consolidarse en el tiempo y extenderse en las rías, a tenor de los últimos informes técnicos sobre identificación y cuantificación de fitoplancton tóxico en agua de mar.
De esos informes se desprende, por ejemplo, que los dinoflagelados del género «Dinophysis», causantes de la DSP han registrado un incremento «significativo» en las estaciones costeras de Langosteira y Mugardos, así como en las oceanográficas de Boca Sur y Estación Fija, en la ría de Vigo; en las arousanas de Cabío y Meloxo; en las de Esteiro y Centro da Ría, en aguas de Muros-Noia; y en la estación de Arnela (Ares-Betanzos).
Su presencia también está siendo notable en Moaña, Boca Norte (Vigo), O Freixo, Lorbé y Aguiño, según los datos que maneja el Intecmar.
Por su parte, los dinoflagelados del género «Pseudo-nitzschia», causantes de la amnésica (ASP), han aumentado significativamente en Celeiro y Muros, mientras que los dinoflagelados «Alexandrium», responsables de la paralizante (PSP) se han disparado en Sada y resultan considerables en Baiona y Mugardos.

Los bateeiros afrontan nuevamente divididos uno de los momentos más críticos del sector
Después de la mortandad experimentada a causa del descenso de la salinidad, afectados aún por los desprendimientos causados por la sucesión de temporales de invierno, sin sacudirse del todo el duro episodio tóxico otoñal pero entrando de cabeza en el primaveral, lastrados por la escasez de mejilla y condicionados por otros muchos problemas, entre ellos los derivados de las inspecciones tributarias, el sector bateeiro gallego afronta un momento crítico.
Y lo hace, como no podía ser de otra manera, tan dividido como siempre, siendo incapaz de alcanzar posiciones comunes incluso cuando los objetivos perseguidos son los mismos para todas y cada una de las asociaciones bateeiras –más de medio centenar– y los productores individuales.
Baste como ejemplo lo sucedido en la última Mesa do Mexillón, cuando ni siquiera se pusieron de acuerdo sobre la instalación de más cuerdas colectoras para captar mejilla de manera natural en sus viveros.
Explican asistentes a aquel encuentro, presidido por la conselleira Marta Villaverde, que asociaciones que representan a más de 1.800 bateas pidieron que se autorizara la colocación de 150 cuerdas colectoras de 12 metros para captar mejilla directamente en la batea, como alternativa a la escasez detectada en las piedras. Una propuesta, por cierto, ya contemplada como medida excepcional en la legislación vigente y aplicada otras veces.
Sin embargo, desde esas asociaciones esgrimen que otras como Cabo de Cruz, Asociación Illa, Mar de Arousa y Amevila, que representan a 1.200 bateas, se opusieron, alegando que las cuerdas colectoras deben contabilizarse dentro de las 500 cuerdas de cultivo ya permitidas por batea. Y lo expusieron así «incluso antes de que la conselleira se pronunciara sobre la propuesta, condicionando así la decisión de la Administración». Quienes denuncian este proceder dicen no entender esa postura de «supuestos representantes» de los bateeiros, y menos ahora, «cuando el sector atraviesa uno de sus peores momentos».
Así pues, parece que «la Consellería se amparó en la normativa vigente, que fija 100 cuerdas de 5 metros, y no activó la modificación excepcional que ya se ha aplicado en el pasado y que el sector mayoritariamente reclamaba, de ahí que el problema de la escasez de mejilla no vaya a resolverse», lamentan los denunciantes.
En el propio sector sostienen que está «más dividido y débil que antes», a pesar de «acumular meses de cierres por biotoxinas, temporales y mortalidad en las bateas que hacen necesario que la Administración tome decisiones con criterio y con voluntad real de resolver los problemas», para lo cual consideran fundamental esa unidad tantas veces reivindicada y siempre inalcanzable.
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