Memoria histórica
El juez que fue fusilado por hacer su trabajo
Vilagarcía acoge mañana un acto de homenaje a Luis Pando Rivero, que fue juez en la ciudad durante la Segunda República y que sería represaliado. Contará con la presencia del exmagistrado Baltasar Garzón

Anxo Martínez
Luis Pando Rivero nació en Villaviciosa (Asturias), en 1893, en el seno de una familia acomodada. Su padre, Adolfo Pando Valle, era el farmacéutico de la localidad, y su abuelo, José Pando Careaga, había sido notario y uno de los socios fundadores de la sidrería El Gaitero. Pando Rivero era el décimo de 16 hermanos, y todos ellos estudiaron en la Universidad de Santiago de Compostela.
Luis Pando hizo Derecho, y después de tres años trabajando en México como secretario de la Cámara de Comercio de España, regresó a casa con la intención de preparar oposiciones. Pero en ese momento hacían falta imperiosamente jueces, y accedió a la judicatura por concurso de méritos. Su primer destino fue Vilagarcía de Arousa, a donde llegó en 1931.
O Faiado da Memoria e Iniciativa Cidadá pola Memoria Histórica de Vilagarcía celebran mañana sábado un homenaje a Luis Pando Rivero, que fue juez en la capital arousana hasta el estallido de la Guerra Civil y que moriría fusilado en A Caeira el 4 de diciembre de 1936.

El juez Luis Pando Rivero. | FDV
El homenaje consistirá en el descubrimiento de una placa en el edificio de los juzgados, y entre los asistentes estarán el exmagistrado Baltasar Garzón, la exministra Dolores Delgado y varios miembros de la familia Pando. Entre ellos, un nieto, Luis Silva Pando, quien afirma que la extrema derecha de Vilagarcía persiguió a su abuelo hasta matarlo, «por hacer su trabajo».
Violencia de Falange
Luis Pando llegó a Vilagarcía en un momento de enorme polarización política. Su nieto recuerda que la extrema derecha contaba en esa época con numerosos simpatizantes en la ciudad. Los actos violentos no eran infrecuentes, y a Pando no le tembló el pulso a la hora de ordenar el ingreso en prisión de los responsables de dichos actos. «Ahí empezó el principio del fin», recuerda ahora Silva Pando.
A pesar de que tanto Luis Pando como sus hermanos procedían de una familia burguesa adinerada y con buenos contactos, la mayoría de ellos sintieron inclinaciones hacia la izquierda. También el juez, que se afiliaría a Izquierda Republicana, y que tenía buena relación con el alcalde republicano de Vilagarcía Elpidio Villaverde.
Sobrevivió a un trágico accidente de tren de regreso de un viaje a Madrid en el que acompañaba a Elpidio Villaverde
Ambos viajarían a Madrid a mediados de junio de 1935, para hacer unas gestiones en el Gobierno. De vuelta a Galicia, el tren en el que viajaban chocó con otro en un túnel cerca de Ponferrada, y murieron más de 40 personas. Luis Silva recuerda que, «al día siguiente de llegar, mi abuelo redactó testamento, porque había visto la muerte de cerca».
Con el tiempo, Luis Pando tuvo nuevos choques con Falange. Al sublevarse el Ejército, el juez ordenó a la Guardia Civil que requisase todas las armas de la ciudad y que las llevase para el consistorio. Siniestros mandos de la extrema derecha le exigieron que devolviese las armas, pero el juez Pando se negó.
Poco después, Luis Pando presentó su dimisión. El Ejército sublevado había tomado el poder en Galicia, y él ni quería formar parte de la maquinaria franquista ni traicionar la Constitución republicana que había jurado. Presentó la renuncia a principios de agosto, y pocos después después lo detuvieron en su casa de la Alameda.
En un primer momento lo trasladaron a Caldas de Reis, donde fue puesto a disposición judicial. Luego ingresó en prisión en la Escuela Normal de Pontevedra y a los pocos días lo trasladaron a la isla de San Simón, convertida ya entonces en un tenebroso campo de concentración.
Pertenecía a una familia acomododa asturiana, y su abuelo había sido uno de los socios fundadores de la sidrería El Gaitero
Luis Pando estaba sentenciado. Los falangistas de Vilagarcía le querían ver muerto, y sería sometido a un consejo de guerra en Pontevedra. El procedimiento, desarrollado sin garantías legales, terminó con una condena a muerte que se materializó el 4 de diciembre en A Caeira.
Con él, murieron fusilados ese día otros seis condenados, varios de ellos de Vilagarcía. Hoy, la familia Pando y los colectivos memorialistas, entre ellos O Faiado da Memoria, persiguen la anulación de la condena. Pretenden con ello hacer justicia y dignificar la memoria de un hombre que, según su nieto, «murió por no mirar para otro lado, por hacer su trabajo».
Silva Pando agradece el homenaje del sábado a las dos asociaciones impulsoras, O Faiado da Memoria e Iniciativa Cidadá pola Memoria Histórica. Hace unos meses, ambos colectivos criticaron al Concello de Vilagarcía por ponerle el nombre de Luis Pando a una calle de las afueras, al considerar que su trayectoria y el hecho de haber pagado con su vida su compromiso con los demás merecían una ubicación más céntrica o más próxima al juzgado. El Concello respondió que todas las calles eran igual de importantes y que la que habían elegido llevaba anteriormente el nombre de un juez franquista, por lo que el cambio era también simbólico.
El homenaje es mañana sábado, a las 12 del mediodía, en el edificio de los juzgados de Vilagarcía, y es abierto a todos los ciudadanos. Los promotores resaltan su carácter pedagógico, puesto que «la independencia judicial, la legalidad constitucional y la defensa de los derechos humanos son pilares esenciales de la democracia».
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