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Solifest

El milagro de la solidaridad que proclama la identidad de barrio

O Piñeiriño celebra el domingo la tercera edición de un evento que hace la vida mejor para los usuarios del centro Princesa Letizia

Amencer y la asociación Breogán son una piña en el desarrollo del Solifest. / Noe Parga

Diego Doval

Vilagarcía

En O Piñeiriño, a escasos metros del centro Princesa Letizia, hay algo que cada primavera vuelve a latir con más fuerza que nunca. No es solo música, ni tampoco únicamente solidaridad. Es la certeza de que un barrio puede convertirse en familia. El Solifest, el festival solidario a favor de Amencer-Aspace, alcanza su tercera edición convertido en un ejemplo de cómo la implicación vecinal puede transformar realidades.

Pedro Falcón, portavoz de la asociación vecinal Breogán, lo resume con sencillez: «Esto empezó siendo algo pequeño, tres horas de sesión vermú, y acabó convirtiéndose en algo que nos superó a todos». Aquella idea nació en 2023, casi de manera improvisada, en el bar A Perla. Adri «La Boti» y Nadeida Cuba, amigas de Paula Salgueiro —responsable de comunicación de Amencer—, se cruzaron con Antonio Garrido, presidente de Breogán. De esa conversación surgió una propuesta: organizar un evento solidario que ayudara al centro y, sobre todo, que diera visibilidad a sus usuarios.

«El objetivo no era solo recaudar dinero, era que los usuarios del centro formaran parte de la sociedad, que disfrutaran, que se sintieran dentro de la fiesta», recuerda Falcón. Aquella primera edición ya dejó señales de algo especial. Se recaudaron más de 2.200 euros y se lograron hitos tan concretos como la adquisición de un sistema TOBII, que permite comunicarse a personas con lesión cerebral a través de la mirada. Pero, más allá de las cifras, quedó la sensación de haber encendido una chispa, de haber abierto un camino nuevo en el que la solidaridad y la convivencia iban a caminar juntas.

Un momento de la edición del año pasado.

Un momento de la edición del año pasado. / Noe Parga

El segundo año confirmó que aquello no era casualidad. «Dimos un paso adelante. Con el buen sabor de boca, todo fue más fácil», explica Falcón. La implicación creció, la recaudación se disparó hasta casi los 8.000 euros y el festival comenzó a adquirir una dimensión que sorprendía incluso a sus propios organizadores. «Nos dicen que funcionamos casi como un festival grande, y eso con los medios que tenemos no es nada fácil», admite.

Detrás de ese crecimiento hay un equipo que mezcla compromiso y corazón. David Carrera, director del centro Princesa Letizia, es una de las piezas clave, junto a un núcleo duro en el que destacan Adri «La Boti», encargada de coordinar el escenario; Antonio Garrido; el propio Pedro Falcón; José Chantón, en labores logísticas; y Ricardo González, como director técnico. «Amencer y Breogán van de la mano», subraya Falcón, como si esa unión explicara todo.

Pero si hay algo que define al Solifest es su alma de barrio. «La fórmula Solifest es la esencia de O Piñeiriño, el mejor barrio del mundo», dice sin dudar. Vecinos que arriman el hombro, negocios que colaboran, artistas que actúan de manera altruista. «Aquí el presupuesto se llama voluntad», añade. Y esa voluntad es la que permite que cada euro recaudado se destine íntegramente a mejorar la vida de los usuarios del centro. En este sentido, destacan la aportación de Duende, con Carlos Galbán a la cabeza, para llevar a cabo una puesta en escena de lo más espectacular.

El pianista James Rhodes visitó el centro Princesa Letizia.

El pianista James Rhodes visitó el centro Princesa Letizia. / Iñaki Abella

El impacto es tangible. Gracias a la segunda edición se pudo equipar la sala de fisioterapia y financiar terapias de rehabilitación para familias sin recursos. Contribuye de manera muy significativa a la calidad de vida de los usuarios. Y ese es el verdadero motor de un evento que no pierde de vista su esencia. También es la razón por la que cada edición se vive como algo más que una cita festiva: como una demostración de que la solidaridad organizada puede convertirse en una herramienta real de apoyo diario.

El próximo domingo 19 de abril, desde las 11.00 hasta las 23.00 horas, O Piñeiriño volverá a vibrar. Habrá música sin parar, gastronomía —con cocineros como Richard Santamaría, Rubén García o Xoanqui Ameixeiras— y una campaña que invita a participar: «Let’s dance», con vecinos enviando vídeos bailando al ritmo de David Bowie. Pero, sobre todo, habrá integración. «Queremos que los usuarios sean protagonistas», insiste Falcón. La rampa adaptada al escenario descubrió momentos como el del pasado año, cuando subieron a acompañar los bailes de Fran García, el «Freddie Mercury vilagarciano». Incluso figuras internacionales como James Rhodes se interesaron por el festival, recibiendo obsequios elaborados por los propios usuarios del centro. Un gesto que simboliza hasta dónde ha llegado una iniciativa nacida desde lo más humilde.

A pesar del crecimiento, la organización tiene claro su camino. «Nos dicen que deberíamos irnos a otro sitio, pero perderíamos la esencia», afirma Falcón. El reto es seguir creciendo sin dejar de ser lo que son: un barrio unido por una causa. Porque Solifest no es solo un festival. Es la prueba de que la solidaridad, cuando nace de la cercanía, puede convertirse en algo extraordinario. Y en O Piñeiriño, cada aplauso, cada canción y cada gesto lo recuerdan.

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