Valores sociales del deporte
Talitrus, el fútbol playa que nace en Vilagarcía para competir e integrar de sol a sol
Nació al calor de la arena de A Compostela y ya mira a la Segunda División Nacional. El Club Talitrus, impulsado por el técnico vilagarciano Luis Treviño, une ambición deportiva e integración social en un proyecto que ha encontrado en jóvenes africanos de Vilagarcía una energía decisiva.

La integración forma parte de la seña de identidad del club. / Cedida
Hay proyectos que nacen en un despacho y otros que brotan donde la vida sucede de verdad. El Club Talitrus pertenece a esa segunda categoría. Su origen no está en una reunión formal ni en una planificación fría, sino en la arena de la playa de A Compostela, en Vilagarcía, convertida desde hace meses en un improvisado generador de ilusiones con Luis Treviño al frente. Allí, entre porterías, entrenamientos y partidos espontáneos, empezó a tomar forma una idea que hoy ya tiene estructura, calendario y ambición competitiva: poner en pie un nuevo club de fútbol playa con sede en Vilagarcía y llevarlo este verano a debutar en la Segunda División Nacional.
El salto no es menor. Talitrus competirá en la Liga Nacional de Segunda División en formato de sedes, con citas en Girona, Vilagarcía y Torrejón de Ardoz durante junio y julio. La primera parada será en Roses, del 18 al 21 de junio, mientras que la segunda tendrá lugar en Torrejón de Ardoz del 2 al 5 de julio. Más adelante aparecerán en el horizonte el play off de ascenso, previsto en Torrox para los cuatro primeros clasificados de cada uno de los dos grupos de doce equipos, y también la Copa, que se celebrará en Jaén a finales de julio. «Iremos a la Copa, tenemos sponsor», resume Treviño, convencido de que el momento de dar el paso había llegado.
Pero el proyecto no solo persigue competir. También quiere darle importancia a un deporte que en Galicia todavía sigue buscando su espacio. Y hacerlo desde Vilagarcía, con una sede propia, no es un detalle menor. Tener una parada de la competición en casa abarata costes, da visibilidad al club y convierte al municipio en escaparate de una modalidad con margen de crecimiento. «Al haber una sede aquí el presupuesto se reduce», explica el entrenador. La Federación subvenciona parte del esfuerzo y han aparecido varios patrocinadores, aunque Treviño reconoce que también tuvo que poner dinero de su bolsillo para sacar adelante una iniciativa que, de momento, se sostiene más en la pasión que en el beneficio económico. «Los chavales no perciben económicamente nada», subraya.
Ese carácter artesanal es, precisamente, una de las señas de identidad de Talitrus. La base se está construyendo ahora, a pie de playa y con un grupo humano heterogéneo. Treviño maneja cerca de 40 jugadores. La plantilla principal está configurada con 15 futbolistas, pero alrededor de ella ya late una segunda unidad formada por 21 jóvenes africanos que han encontrado en este proyecto un espacio de pertenencia. Muchos de ellos trabajan en Cefrico, viven en Vilaboa y jugaban habitualmente en A Compostela cuando el entrenador reparó en su talento y en su entusiasmo. Lo que comenzó como una coincidencia acabó convirtiéndose en una relación mucho más profunda.

El fútbol sobre la arena se convierte en un ejemplo humano en Vilagarcía. / Cedida
Treviño les ofreció integrarse en la estructura del club y la respuesta fue inmediata. Desde entonces, ese grupo ayuda en los entrenamientos y el compromiso del técnico va más allá de una colaboración puntual: su intención es que también compitan en torneos autonómicos bajo el paraguas de Talitrus. Ahí es donde el club adquiere una dimensión especial. Porque no se trata solo de formar un equipo, sino de tender puentes. El fútbol funciona aquí como herramienta de arraigo, como una forma de conexión con la ciudad para jóvenes que llegaron a Vilagarcía por razones laborales y que han encontrado en el balón una manera de sentirse parte de algo.
En tiempos en los que tantas veces se habla de integración desde la teoría, Talitrus la ejerce desde la práctica. Compartir entrenamientos, competir juntos, generar rutinas comunes y abrir la puerta de una estructura deportiva a quienes ya ocupaban de forma natural las canchas de A Compostela es una manera concreta de construir comunidad. En ese grupo aparece, por ejemplo, Saido Mané, Mussa, Mamadou y Youseff, de Senegal y Mali, junto a otros jugadores unidos por una misma pasión no exenta de notable calidad.

Luis Treviño dando instrucciones durante un entrenamiento. / Cedida
La plantilla principal, además, mezcla perfiles y procedencias. Hay futbolistas de Ferrol, A Coruña, Tui y Santiago, además de jugadores con experiencia internacional. Entre ellos figura un portero internacional con Perú en fútbol playa, Kevin Peña, y también un argentino con pasado en San Lorenzo de Almagro, Anderson da Silva, además del venezolano Darvin Abache. El calendario inmediato refleja esa ambición. Este domingo, A Compostela volverá a ser el punto de encuentro. En Semana Santa, el club ya sacó adelante un torneo de fútbol playa base. Después, en mayo, llegará la liga gallega de base. Ya en la semana de San Juan, en junio, Vilagarcía acogerá una concentración de Segunda Nacional, reforzando el papel de la ciudad como foco emergente de una modalidad que busca crecer.
Talitrus nace, en definitiva, como una apuesta valiente y singular. Un club que quiere competir en el mapa nacional, pero que también entiende el deporte como un vehículo de encuentro. Un proyecto con sede en Vilagarcía que ha surgido de la playa y que ha encontrado en ella mucho más que un espacio para entrenar: una identidad propia y una razón de ser que va mucho más allá de los resultados.
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