Adiós a Eros, el gato que dejó huella en el corazón del CEIP Viñagrande de Vilanova
La muerte de Eros, el gato que durante años acompañó la vida diaria del CEIP Viñagrande, sigue muy presente dos meses después. El colegio de San Miguel de Deiro y el Refugio de Cambados le rindieron un homenaje lleno de emoción y cariño

Eros recibió un sentido homenaje póstumo como demostración de que su presencia no se olvida. / Cedida
Hay ausencias que no se miden por el tiempo, sino por el vacío que dejan. La de Eros, el garo que durante años acompañó la vida cotidiana del CEIP Viñagrande de San Miguel de Deiro, sigue muy presente dos meses después de su muerte. No era un animal más en el colegio. Era una presencia familiar, serena y querida, una de esas compañías silenciosas que acaban formando parte de la memoria emocional de un lugar.
Eros llegó al centro de forma espontánea, casi como si hubiera elegido por sí mismo dónde quería quedarse desde hace poco más de año y medio. Y acertó. Con el paso del tiempo dejó de ser un visitante ocasional para convertirse en un compañero inseparable de profesores, alumnos y familias. Su figura se integró con naturalidad en el día a día del colegio, hasta el punto de que muchos niños crecieron viéndolo como parte de su rutina, de sus juegos y también de sus momento más delicados.
Su presencia tenía algo especial. Eros aportaba calma. Estaba ahí en los recreos, en los alrededores del centro, acompañando con su cercanía a los pequeños en jornadas de nervios, estrés o tristeza. Sin hacer ruido, ayudaba a crear un ambiente amable y seguro. Por eso su perdida, tras fallecer a causa de un cáncer en la médula espinal, golpeó de lleno a toda la comunidad educativa.

Alumnos y profesores plantaron una moreira en memoria de Eros. / Cedida
El homenaje organizado por el CEIP Viñagrande junto al Refugio de Animales de Cambados fue el reflejo de ese vínculo profundo. Sencillo, íntimo y cargado de emoción, el acto celebrado ayer sirvió para recordar no solo al gato que compartió tantos años con el colegio, sino también todo lo que representó para quienes convivieron con él. Los niños le dedicaron dibujos, palabras y recuerdos nacidos desde la ternura más pura, agradeciéndole todo lo que significó en sus vidas.
En ese adiós colectivo se escucharon frases que resumen mejor que nada la dimensión de Eros en el centro: «Era parte do noso cole e tamén de nós». No hablaban de una mascota. Hablaban de alguien que sentían suyo, de una compañía real, cotidiana y entrañable. Otro de los fragmentos más conmovedores que leyeron los alumnos resumió con enorme sensibilidad el sentido del homenaje: «Todo o que vivimos con el foi real, foi bonito e será para sempre».
Durante su ingreso en la clínica veterinaria del Refugio, Eros no dejó de recibir visitas, caricias y muestras de afecto por parte de las familias y de los propios niños. También en ese tramo final estuvo rodeado del amor que había sembrado durante años. Esa cadena de cariño explica por qué su recuerdo sigue tan vivo.
El acto concluyó con la plantación de una moreira, un gesto cargado de simbolismo para dejar raíces en el mismo lugar donde Eros fue feliz y tan querido. Porque hay seres que, aun marchándose, no se van del todo. Siguen en los rincones que habitaron, en las historias que dejaron y en las sonrisas que un día provocaron. Eros ya forma parte para siempre de la historia del CEIP Viñagrande. Y también de su corazón.
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