El reloj monumental de la plaza de Galicia de Vilagarcía vuelve a la vida
La comunidad de propietarios del edificio pone en marcha el emblemático mecanismo tras la cesión gratuita de Abanca

Anxo Martínez
El reloj monumental del edificio de Abanca forma parte desde hace décadas del paisaje urbano y sentimental de la plaza de Galicia. A sus pies nació la Toma das Uvas de Vilagarcía y durante mucho tiempo marcó las horas para vecinos y visitantes.
Sin embargo, llevaba ya varios años parado a las siete. Ahora, volverá a funcionar gracias al tesón de los propietarios del edificio número 1 de la calle Clara Campoamor, que llevaban tiempo soñando con devolver a la vida a este emblema de la principal plaza de Vilagarcía de Arousa.
Durante la tarde de este viernes, un equipo formado por operarios de la empresa local Vertical Arousa, especializada en la realización de trabajos en altura, y por profesionales de la relojería Tempo's, de Pazos de Borbén, expertos en la puesta a punto de relojes monumentales, retiraron las pesadas agujas de hierro antiguas (cada una de ellas pesaba unos dos kilos) y pusieron a punto el complejo mecanismo del reloj.
La iniciativa partió de la comunidad de propietarios del número 1 de la calle Clara Campoamor. El presidente de los vecinos, Tino Lagarón Sanjurjo, explica que llevaban tiempo en conversaciones con Abanca para que les cediese el reloj, algo que lograron finalmente hace año y medio.
Y la entidad no solo les entregó el reloj de forma gratuita, sino que también se hizo cargo de la reparación. Este viernes ha cristalizado finalmente el anhelado proyecto, y todo apunta a que durante el mediodía de este sábado sonarán por primera vez las doce campanadas y el «Himno de la alegría», banda sonora elegida por los propietarios de Clara Campoamor para desear un buen día a todos los vecinos cada jornada a las 12.
Origen de la Toma das Uvas
Tino Lagarón recuerda que la plaza de Galicia fue históricamente, como lo es hoy, el corazón urbano de Vilagarcía. Punto de encuentro y reunión, el reloj monumental de la antigua caja de ahorros fue también un metrónomo de la vida social de la ciudad. A finales de los años 90 del siglo pasado fue allí, precisamente, donde se celebraron las primeras ediciones de la fiesta de fin de año anticipada de Vilagarcía, hoy denominada Toma das Uvas.
En la actualidad, es una fiesta multitudinaria, que se celebra en decenas de pueblos y que en Vilagarcía reúne a miles de personas cada mediodía del 31 de diciembre en la plaza de Ravella, junto al Concello. Pero en sus orígenes era un evento minoritario, casi excéntrico. Y el reloj de la fachada de Abanca se ponía en hora esos días para anunciar a los vilagarcianos la llegada del Año Nuevo con doce horas de antelación.
«Incluso bajaba por la fachada un montañero y desplegaba un cartel felicitando el año nuevo», recuerda Tino Lagarón.
De este modo, la plaza de Galicia recupera ahora, gracias a la ilusión de un grupo de vecinos, un emblema, que embellecerá no solo el edificio -un gran inmueble de piedra construido en torno a los años 70- sino a todo el entorno, recientemente rehabilitado por el Concello.
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