Oferta de empleo en Galicia: trabajo con vacaciones en el mar
De un tiempo a esta parte todo tipo de sectores tiene una queja en común: la falta de mano de obra
En los catamaranes que operan en O Grove pasa lo mismo, de ahí que busquen tripulaciones para el verano

Manuel Méndez

En los últimos tiempos proliferan los anuncios buscando trabajadores, ya sean carpinteros, camareros, cocineros o electricistas. Una carencia de personal que también salpica a los barcos de pasaje de O Grove, que vienen de una intensa Semana Santa y se dirigen a un verano que, si el tiempo no lo estropea, resultará formidable.
Pero necesitan completar sus tripulaciones para poder asumir el ritmo de trabajo que se espera, tanto para aumentar el número de frecuencias de las singladuras como para botar más embarcaciones, ya que algunas se quedaron en dique seco durante el último periodo vacacional por carecer de personal suficiente para zarpar.
Hay varias navieras interesadas en contratar grumetes, y advierten de que no se precisan conocimientos o experiencia previos en navegación ni nada parecido. Quizás el único requisito sea no marearse, pero eso tampoco debe ser un problema, teniendo en cuenta la eslora y manga de estas naves.
En realidad solo se busca gente «con ganas de trabajar divirtiéndose» y que quiera vivir a diario una experiencia inolvidable prestando servicio a los miles de visitantes que se subirán a bordo para disfrutar de la Ruta de los Mejillones, visitar la isla de Sálvora o remontar el río Ulla siguiendo el itinerario de la traslación apostólica.
Lo mejor de todo es que los empleados van a trabajar disfrutando de la belleza de la ría, los paseos en barco, el contacto con la naturaleza, el sol, la música a toda pastilla y la cercanía de los delfines, entre otros muchos alicientes.
Son empresas como Cruceros do Ulla Turimares, que a las rutas habituales suman el servicio de restaurante marinero, las que buscan personal para garantizar el mejor servicio posible a sus clientes y brindan a sus trabajadores la posibilidad de pasar un verano diferente.

Un trabajador del restaurante marinero «Fly Delfín» atendiendo a los comensales. / M. Méndez
Un verano de crucero entre bateas en el que poner a la mesa bandejas de mejillones y ostras, así como unas botellas de vino y refrescos, todo ello en un ambiente divertido y sin grandes esfuerzos o sacrificios.
En definitiva, aquellos que quieran levantarse un sueldo bajo el sol y sobre las olas tienen en los barcos de pasaje mecos una buena oportunidad.
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