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El coche eléctrico "pincha" entre los taxistas de Vilagarcía

La mayoría de autopatronos disponen de vehículos híbridos, porque la red pública de cargadores de O Salnés es todavía deficiente

Taxistas estacionados en A Mariña (Vilagarcía), este viernes por la mañana.

Taxistas estacionados en A Mariña (Vilagarcía), este viernes por la mañana. / FdV

Vilagarcía

Armindo Defreitas muestra en su teléfono móvil una aplicación en la que puede consultar un histórico de lo que ha gastado durante los últimos meses en cada repostaje de gasóleo. Antes del inicio de la guerra en Irán, a finales de febrero de este año, llenaba el depósito de su Kia Carens por unos 67 euros. Este viernes por la mañana gastó 93. Y eso que al ser taxista tiene derecho a una bonificación del Gobierno central.

El conflicto bélico en Oriente Medio ha disparado el precio de los carburantes, y los taxistas también lo sufren a pesar de que ya pocos tienen coches con motores puros de combustión interna. En Vilagarcía de Arousa, hay en estos momentos unas 35 licencias activas, y tan solo una decena de ellos funcionan con gasoil.

Hay un par híbridos enchufables, al menos uno de gas, dos eléctricos cien por cien y todos los demás, una quincena, son híbridos autorrecargables. Estos últimos son más eficientes que los modelos con motores de combustión interna y gastan menos, pero aún así es difícil que bajen de un consumo de 5,5 litros a los 100 kilómetros.

Estación de carga de coches eléctricos situada junto a la plaza de abastos de Vilagarcía.

Estación de carga de coches eléctricos situada junto a la plaza de abastos de Vilagarcía. / FdV

Los taxistas de la capital arousana asumen que el coche eléctrico sería la opción ideal para ahorrar en energía, pero pocos se atreven debido a la falta de cargadores públicos. «El coche eléctrico está muy bien, pero yo prefiero el híbrido para poder funcionar en cualquier momento y no estar dependiendo de la electricidad», sostiene Manuel Abades. En su opinión, la actual red de «electrolineras» de O Salnés es insuficiente. «No llega, por eso yo no compro un coche eléctrico», añade Abades mientras recibe a una viajera frente a un céntrico supermercado de la plaza de la Independencia.

Él tiene un compacto japonés, pero matiza que no lo compró por ahorrar en combustible, sino porque considera que es la marca más fiable. «La gente cree que compramos estos coches por el ahorro, pero no. Consume unos cinco litros y medio a los 100 kilómetros, así que tampoco es tanta diferencia. Los compramos porque tienen poco mantenimiento».

Karim Tariguente también es crítico con la red de cargadores públicos. Él fue de los primeros de la comarca en apostar por un coche cien por cien eléctrico, y conduce uno desde hace dos años. Cuando se le pregunta por los pros y los contras, responde que, «pros, todos, y en contra, nada».Pero acto seguido reconoce que falla el sistema de «electrolineras». «El único pero son las estaciones de carga; las hay, pero muchas no funcionan», advierte.

Los autopatronos sostienen que gran parte de los cargadores públicos existentes están estropeados o carecen de conexión eléctrica

En otros casos, añade Tariguente, las estaciones fueron mal dimensionadas y tienen escasa potencia, por lo que para cargar un coche hacen falta varias horas de espera, como sucede con el puesto de la estación de tren de Vilagarcía. «Si hubiese más estaciones de carga, y funcionasen bien, la gente se animaría a comprar más coches eléctricos», aseveró.

En su caso, deja a cargar su automóvil por la noche en casa. En algunos casos, esa carga le llegada para todo el día siguiente de trabajo; en caso contrario, ya sabe por experiencia donde encontrar las estaciones más rápidas y eficientes, por lo que a pesar de las carencias de la red, afirma sin dudarlo que, «si tuviese que comprar mañana otro coche, volvería a cogerlo eléctrico». Asegura que en estos dos años no ha perdido ningún viaje por tener un coche de este tipo (con una autonomía generalmente menor que otro de combustión interna), y que a cambio ha ahorrado mucho dinero. «Ahora gasto entre 80 y 120 euros al mes en electricidad, y en gasóleo podía gastar hasta 500 euros».

Eso sí, está convencido de que habría que introducir alguna medida legislativa para acelerar las conexiones y la entrada en funcionamiento de los nuevos cargadores. De hecho, conoce más de una estación que lleva más de dos años terminada, pero que nunca ha entrado en uso.

Tarifas urbanas sin actualizar

Javier Millán, que es portavoz en Vilagarcía de la organización Radio Taxi, advierte de que hay compañeros que están sufriendo mucho por la subida de precios en las gasolineras que ha seguido a la guerra de Irán.

De hecho, hay conductores que todavía tienen turismos diésel, o incluso furgonetas adaptadas, que consumen mucho más debido a su peso. Una situación que está haciendo mella en la economía de más de un autopatrono porque, además, el Ayuntamiento de Vilagarcía no ha actualizado las tarifas en los viajes urbanos.

Los taxistas de Vilagarcía pidieron al Concello la revisión de las tarifas urbanas, pero sin éxito

«Tenemos las tarifas urbanas congeladas. A finales del verano pasado le pedimos al Concello la actualización para 2026 a través de la Asociación de Taxis de Pontevedra, y el Ayuntamiento ni siquiera nos contestó». «La Xunta nos subió 5 céntimos las tarifas interurbanas (de 1,20 a 1,25 euros el kilómetro), y los ayuntamientos de Vilanova, Cambados, Pontevedra y Caldas sí que actualizaron las urbanas», por lo Javier Millán lamenta el silencio de Ravella.

Entre tanto, toca hacer cuentas. Armindo Defreitas sostiene que los precios del gasóleo actual son, «una locura». «A pesar del descuento, el gasoil vuelve a estar otra vez cerca de los dos euros el litro», se queja. Por ello, confiesa que, «a largo plazo», cuando le toque cambiar de taxi, optará en esa ocasión por un híbrido enchufable.

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