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Niegan que actualmente exista riesgo alguno para la navegación en Galicia a causa de las orcas

El GTOA advierte de que, «a pesar de algunas noticias alarmistas del Gobierno de España», no se las espera en las Rías Baixas «hasta agosto o septiembre»

Ilustración empleada para aludir a la presencia anual de orcas en Arousa.

Ilustración empleada para aludir a la presencia anual de orcas en Arousa. / Orca Ibérica GTOA

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Como se avanzaba ayer en la edición digital de FARO DE VIGO, el Grupo de Trabajo Orca Atlántica (GTOA) reivindica sus estudios ante el Gobierno central y lamenta «la ruptura de la unidad de acción, la dispersión de los datos y la confusión resultante», después de que el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y el de Transición Ecológica y Reto Demográfico dieran cuenta de sus propias estadísticas sobre las interacciones entre embarcaciones y orcas.

Hoy, el GTOA salta nuevamente a la palestra para decir que, «a pesar de algunas noticias alarmistas del Gobierno de España, la presencia regular de orcas en la ría de Arousa no se espera hasta los meses de agosto o septiembre».

Y esto es tanto como decir que «actualmente no existe peligro ni motivo de alarma alguno en Galicia» por la llegada de los grandes cetáceos.

Además, aunque «puede haber avistamientos o interacciones en otras épocas en Galicia, no necesariamente tienen que situarse frente a la ría de Arousa», apostillan desde el grupo de trabajo e investigación aludido.

Dicho de otro modo, que «no es necesario, en absoluto, cerrar la navegación en este momento, ni siquiera cuando las orcas pasan por la zona si se detectan», pues basta con dar los avisos pertinentes al Centro Zonal de Salvamento Marítimo Fisterra, con base en Monte Enxa (O Porto do Son), y los navegantes ya se ocuparán de seguir las recomendaciones.

El mapa de interacciones elaborado por el Gobierno.

El mapa de interacciones elaborado por el Gobierno. / FdV

En relación con esto, el GTOA destaca que comunica a Salvamento Marítimo «todos los datos sobre orcas que recibimos de esa zona de la costa».

En este sentido, recordar que la base de datos que maneja el GTOA «se basa en registros aportados por los propios navegantes». Un total de 359 en el Estrecho, Galicia y la zona cantábrica en 2025, «frente a los 215 que gestiona el Gobierno de España» a través de una comisión de seguimiento integrada por la Dirección General de la Marina Mercante (Ministerio de Transportes) y la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación (Transición Ecológica y Reto Demográfico).

Puede recordarse también que el GTOA sostiene que desde el año 2020, cuando las orcas empezaron a acercarse a los barcos y a jugar con ellos, a veces provocando daños materiales importantes en los mismo, se han contabilizado de manera oficial 1.613 encuentros, de los cuales 1.039 fueron interacciones propiamente dichas y 574 correspondieron a avistamientos, entre ellos los acaecidos en las Rías Baixas.

«Se considera interacción, cuando los animales fijan su atención en el barco, llegando a mantener un contacto directo, es decir, cuando se acercan, observan y/o lo tocan», aclara el GTOA.

Algunas de las zonas de avistamiento en las Rías Baixas.

Algunas de las zonas de avistamiento en las Rías Baixas. / GTOA

Esto es tanto como decir que una interacción refleja «el momento en el que la presencia del barco está causando una reacción sobre las orcas y estas responden a esta presencia».

El avistamiento, por su parte, se refiere a «orcas que navegan sin prestar atención a su entorno o incluso acercándose algo a los barcos pero continuando su camino».

Atendiendo a ello, y con ayuda de su aplicación móvil, GTOA puede detallar que el año pasado fueron 155 las interacciones comunicadas y 110 los avistamientos de orcas computados desde la costa de Francia hasta la de África, lógicamente, incluidas las registradas en la costa gallega.

Estos datos reflejan «una disminución del 23% respecto a la media del periodo comprendido entre 2021 y 2024, en el caso de las interacciones, y un incremento del 15% en lo referido a avistamientos», lo cual llega al GTOA a concluir que, «si bien las interacciones no cesaron, se aprecia una tendencia al descenso ya observada en 2024».

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En cuanto al ejercicio en curso, desde GTOA da cuenta de ocho registros de interacciones y siete avistamientos hasta mediados de marzo, lo que supone «un 41% menos de datos respecto a años anteriores por estas fechas, lo cual significa que, de momento, las orcas están muy dispersas».

Ni que decir tiene que la divulgación de estos datos y el arduo trabajo de recopilación que hay detrás de los mismos sirven de ayuda a los navegantes y contribuyen a la preservación de estos delfínidos, también conocidos como orcas del Estrecho de Gibraltar y Golfo de Cádiz y genéticamente aislados de los individuos que habitan en aguas de Noruega e Islandia.

GTOA abunda en ello diciendo que «esta pequeña subpoblación, con un número reducido de individuos maduros, depende en gran medida de una especie de presa en peligro de extinción, como es el atún rojo del Atlántico».

De ahí que si bien «las tasas de supervivencia de adultos se estimaron dentro de niveles que se sabe que son consistentes con poblaciones estables», se teme un reclutamiento de juveniles deficiente a largo plazo.

Razón por la cual cabe recordar que los cetáceos en general están protegidos en aguas españolas y que la citada subpoblación se considera amenazada.

Fue catalogada como «Vulnerable» por el Ministerio de Medio Ambiente en 2011, publicándose seis años después un plan de conservación específico.

La Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la considera «Amenazada» y la ha calificado como «En Peligro Crítico» en 2019.

Al margen de esto, y volviendo a la persecución de su presa favorita, puede recordarse que el atún rojo hace que la subpoblación de orca ibérica migre desde el Estrecho de Gibraltar hacia al norte durante el verano, de ahí que en los últimos años se dejaran ver frente a las rías de Vigo, Pontevedra, Muros-Noia y Arousa, llegando a introducirse en la arousana.

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En otoño las orcas «se abren en abanico desde el norte hacia aguas profundas» y en la época del año actual empiezan a volver al Sur de España, donde permanecen hasta finales de primavera.

«Los movimientos y migraciones realizadas por las orcas son difusos, es decir, puede que no viajen todos los grupos juntos sino que se desplazan progresivamente y van a depender siempre de su presa, el atún rojo del Atlántico», insiste GTOA.

Los odontocetos (cetáceos con dientes) ibéricos alcanzan un tamaño de entre 5 y 6,5 metros, lejos de los 9 que pueden llegar a medir las orcas antárticas.

Los ejemplares juveniles vistos en las Rías Baixas miden de 3 a 4,5 metros, mientras que los cachorros, que nacen a finales o principios de año tras un período de gestación de 16 a 18 meses, tienen entre 2 y 3 metros.

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