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El BDRI emplea 64 horas de navegación para estudiar el impacto del tráfico marítimo de la ría de Vigo en los delfines

La mayor parte de los avistamientos se concentraron en la costa norte y el entorno de las bateas

El acrobático salto de un delfín mular estudiado por el centro que dirige Bruno Díaz.

El acrobático salto de un delfín mular estudiado por el centro que dirige Bruno Díaz. / BDRI

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Tras ampliar a las rías de Pontevedra y Vigo el trabajo de investigación desplegado desde hace más de una década en la de Arousa, el Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares (BDRI), asentado en O Grove, sigue dando a conocer el resultado de los últimos trabajos de carácter científico llevados a cabo.

Si recientemente daba cuenta de la investigación en torno al empleo de medidas disuasorias para mantener a los delfines alejados de las redes de pesca, el centro dirigido por el biólogo Bruno Díaz López se refiere ahora al estudio del tráfico marítimo en la ría de Vigo para determinar cómo influye en la distribución de los populares arroaces.

Para hacerlo realidad, el equipo del BDRI empleó 64,3 horas de navegación en recorrer 1.024 kilómetros a lo largo y ancho de la ría viguesa.

Fueron doce jornadas de trabajo en las que se efectuaron una treintena de avistamientos de mamíferos marinos, la mayoría concentrado en la costa norte y, más concretamente, en zonas caracterizadas por la existencia de bateas de cultivo de mejillón y espacios pertenecientes a la Red Natura 2000.

Del mismo modo se constató, y así se plasmó en el correspondiente mapa de calor, que «las áreas de mayor densidad de embarcaciones se sitúan en el canal central y el entorno portuario».

La distribución de los delfines en la ría de Vigo.

La distribución de los delfines en la ría de Vigo. / BDRI

Quiere esto decir que «los delfines utilizan preferentemente sectores menos impactados», pero eso no quiere decir que no sigan realizando «incursiones puntuales en la zona portuaria, donde el tráfico y el ruido submarino son máximos».

Este proyecto, desarrollado en colaboración con el Grupo Davila-Termavi, está enfocado hacia un mejor conocimiento de los delfines y su comportamiento, pero también se plantea como una «apuesta conjunta por una actividad portuaria más sostenible y compatible con la conservación de los cetáceos en las Rías Baixas».

Se suma, como se decía al principio, al proyecto Ecocerco, desarrollado por el BDRI en colaboración con la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI) para «avanzar hacia medidas de gestión del espacio y del esfuerzo pesquero, acordadas con el propio sector, y reducir los conflictos entre delfines y la pesca de cerco en las Rías Baixas».

La principal conclusión a la que se había llegado, cabe recordar, es que «los dispositivos acústicos no bastan para evitar interacciones con delfines», de ahí que se apelara a la necesidad de introducir cambios en la forma de pescar y en la gestión de las zonas de mayor riesgo para tratar de reducir las capturas accidentales.

Lo que se hizo en aquel proyecto fue evaluar la eficacia de los «pingers», es decir, los dispositivos acústicos que emiten ultrasonidos para disuadir a los mamíferos marinos y las aves, tratando de impedir que se acerquen a las redes de pesca para evitar su captura accidental.

Bruno Díaz explicó en su momento que «los delfines de las Rías Baixas siguen entrando en las redes de la flota de cerco a pesar del uso de modernos dispositivos acústicos diseñados para ahuyentarlos».

Un comportamiento que no es nuevo, dado que el director del BDRI también lo observó durante su etapa de estudio de los delfines que habitan aguas de Cerdeña y frecuentan el entorno de las piscifactorías.

Los resultados allí revelaron que los Dispositivos de Hostigamiento Acústico (AHD) diseñados para repeler a los mamíferos marinos mediante la emisión de sonidos intensos que provocan incomodidad «no disuaden eficazmente a los delfines, que continuaron acercándose a las zonas de acuicultura a pesar del ruido».

Esto es así porque «la recompensa supera al riesgo», y tanto en las instalaciones de acuicultura de Cerdeña como en las redes de los barcos de Vigo pueden concentrarse potenciales presas, convirtiéndolas en «zonas de alimentación atractivas».

Dicho de otro modo, que «los delfines parecen estar dispuestos a tolerar la incomodidad causada por los AHD a cambio de un acceso más fácil al alimento, lo cual demuestra que los animales equilibran constantemente costes y beneficios al tomar decisiones».

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