Masificación turística
O Grove: veto a autocaravanas y pisos turísticos y glamping en vez de camping
Cacabelos confía en aplicar antes del verano las ordenanzas para regular el uso de alojamientos de temporada y casas rodantes
Quiere frenar la acampada «salvaje» e impulsar el «glampismo»

Algunas de las autocaravanas estacionadas en el entorno de la playa de As Pipas. / M. Méndez

El Concello de O Grove completa otra Semana Santa fantástica en cuanto a ocupación turística. Pero el éxito cosechado acarrea algunos problemas que se arrastran y debaten desde hace muchos años, como la proliferación de viviendas de uso turístico y el descontrol de furgonetas camperizadas o autocaravanas, que pasaron de las 48.000 existentes en España en 2015 a 137.000 una década después, experimentando su boom a raíz de la pandemia por covid.
Preguntado sobre esto último, el alcalde, José Cacabelos, dice tener ya avanzadas las ordenanzas municipales llamadas a regular su uso, y quiere tratarlas la semana que viene con la oposición municipal y el Consello Local de Turismo para elevarlas a pleno con urgencia –quizás en la sesión de finales de mes– y que entren en vigor antes del verano.

Viajeros de un catamarán observan las autocaravanas estacionadas en el puerto de O Corgo. / M. Méndez
Pero no solo eso, sino que el regidor socialista muestra nuevamente su preocupación por el campismo «salvaje», que es como entiende la saturación de algunos campings que se convierten en «auténticas macrourbanizaciones» que, como sucede con las autocaravanas, «disparan los gastos municipales referidos a prestación de servicios».
De ahí que, a tenor de la cantidad de solicitudes que tiene sobre la mesa para apertura de este tipo de negocios, se incline por limitar esta actividad «impidiendo durante al menos quince años» la instalación de nuevos campings y apostando más por una figura en auge y más selectiva o limitada, como es la del glamping.
Una opción que entiende como «una fórmula menos invasiva en la que, por poner un ejemplo y dar algunas cifras, habilitar una decena de cabañas en una superficie de 10.000 metros cuadrados».

Autocaravanas en A Toxa. / M. Méndez
Por partes. Respecto a las autocaravanas, hay que decir que han vuelto a invadir A Toxa, la zona portuaria de O Corgo, el entorno de playas como As Pipas, el istmo de A Lanzada, Con Negro y otros muchos lugares de la península meca.
El problema, insiste el alcalde, no son los autocaravanistas ni sus vehículos, sino el mal uso y la falta de control de los mismos, lo cual, unido a la deficiente vigilancia que genera la precaria situación de la Policía Local, propicia que algunas casas rodantes invadan zonas medioambientalmente protegidas o estacionen prácticamente encima de playas y cordones dunares.

Infografía de la DGT sobre las autocaravanas. / DGT
Eso sin olvidar la ocupación de zonas portuarias, lo cual entorpece la labor de la flota, y el hecho de que algunos caravanistas amplíen el territorio irregularmente «conquistado» con mesas, sillas, tendales, cocinas y todo tipo de elementos.
De ahí que, como en tantas ocasiones anteriores denunció el propio alcalde, la oposición y el tejido empresarial y turístico de O Grove, ese descontrol de las autocaravanas suponga «una competencia desleal para los campings y zonas de caravanismo existentes, además de atentar contra el medio ambiente y afear la imagen del municipio».

Casas rodantes a pie de playa. / M. Méndez
Insiste el primer edil en que, «a pesar de que hay más campings y espacios aptos para parking de autocaravanas, seguimos asistiendo a la llegada de un número excesivo de estos vehículos y todos podemos observar que se instalan en cualquier parte, de ahí esa ordenanza en la que trabajamos y tenemos prácticamente cerrada para controlar su aparcamiento y las zonas por las que pueden moverse dentro del municipio».
Aunque menos avanzado, «tenemos también el borrador de la ordenanza de viviendas de uso turístico –esgrime Cacabelos–, porque ya hay registradas más de 800 en el pueblo y estamos viendo como el urbanismo del municipio empieza a desarrollarse a partir de esos negocios, de ahí la necesidad y obligación de regularlos».

Autocaravanas en O Corgo. / M. Méndez
Una obligación a la que se aferra también en el caso de los campings, «porque por necesidades de abastecimiento, saneamiento, funcionamiento de la EDAR, gestión de la basura y demás servicios, O Grove no puede aceptar las solicitudes que nos llegan para esos mal llamados campamentos turísticos, que en realidad son pequeñas ciudades ocupadas por cientos de personas y bungalós».
En este caso reconoce el alcalde que limitar los campings y fomentar los glampings puede no resultará tan sencillo ni rápido como ordenar autocaravanas y viviendas turísticas, «pero vamos a intentarlo porque nos sentimos obligados a ello para defender los intereses presentes y futuros del pueblo de O Grove», sentencia.

La evolución de las autocaravanas y furgonetas camperizadas en España. / DGT
Una defensa de los intereses generales a la que ayer también se aferraban vecinos y empresarios del sector turístico que, preocupados por la proliferación de autocaravanas, exigen soluciones urgentes y remarcan que «ya tenían que haberse adoptado hace años».
Algunos llegan a decir que «al igual que se favoreció el crecimiento empresarial y económico de O Grove con la creación de campings cuando en 1982 se prohibió la acampada libre, ahora podría impulsarse el nacimiento de algunos campings más si se impide la circulación y estacionamiento de autocaravanas a su libre albedrío».

Una «invasión» que viene de lejos
En los últimos años José Cacabelos se ha enfrentado en diversas ocasiones al problema de las autocaravanas, llegando a decir que se trata de una «invasión». Se explicaba apuntando que «cualquier día de julio o agosto podemos contar 150 o 200 autocaravanas en nuestra costa, y teniendo en cuenta que cada una es como un apartamento con dos, tres, cuatro o cinco personas, puede suponer entre trescientas y un millar de ciudadanos que generan residuos sin ningún control».
Esto es tanto como decir que «si cada una es un pequeño apartamento, estamos hablado de 150 o 200 apartamentos funcionando a diario sin ningún tipo de fiscalización en cuanto a basura, agua u otros servicios».
Ante lo cual «cabe preguntarse dónde depositan sus residuos, dónde vierten las aguas fecales, dónde se abastecen de agua potable» y, por ende, dónde pagan por todos estos servicios.
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