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La temporada de cría del chorlitejo condiciona la utilización de las playas

Evitar la presencia de perros, no pisotear el cordón dunar, recoger la basura o limitar el kitesurf son solo algunas de las medidas de obligado cumplimiento para proteger al amenazado pájaro

La playa de A Lanzada, una de las principales zonas de cría del chorlitejo en Galicia.

La playa de A Lanzada, una de las principales zonas de cría del chorlitejo en Galicia. / Noé Parga

Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove

El chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), conocido en gallego como «píllara das dunas», es un llamativo y característico pájaro de playa claramente amenazado por la transformación de la costa y sometido a una presión extrema en las principales zonas de baño.

Sus zonas de cría se han visto considerablemente reducidas, de ahí que ahora que arranca una nueva temporada reproductora se haga un llamamiento a la colaboración ciudadana, tratando de facilitar la cría allí donde el chorlitejo acostumbra a nidificar, como la emblemática y concurrida playa de A Lanzada, a caballo entre los Concellos de O Grove y Sanxenxo.

En este y otros arenales de ambos municipios se pide a los usuarios que eviten molestar a la «píllara». Y esto implica, sobre todo, evitar la presencia de perros en la arena, dado que son la mayor amenaza existente para la reproducción de la especie.

Hay que tener en cuenta que esta limícola pone sus huevos sobre la arena, de ahí que resulten tan vulnerables e incluso puedan ser aplastados por los usuarios de las playas al caminar sobre ellas o estirar las toallas.

Carteles prohibiendo el paso de perros a la playa.

Carteles prohibiendo el paso de perros a la playa. / M. Méndez

Tanto es así que «más del 80% de sus puestas fracasan», explican desde la delegación en Galicia de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife).

La misma entidad en la que aclaran que las parejas de chorlitejo patinegro «buscan lugares tranquilos y seguros en la arena para sacar adelante a sus pollos», pero «ven a los perros como depredadores –aunque vayan atados–, de ahí que puedan abandonar el nido y la playa incluso antes de iniciar la incubación».

Pero es que, además, «durante el período de incubación y en los primeros días de vida de los pollos, cualquier perturbación puede hacer que los adultos abandonen el nido, dejando huevos y crías a merced de la deshidratación, el frío o los depredadores».

Esto explica la presencia de grandes carteles en playas como A Lanzada, Mexilloeira, Raeiros, Area da Cruz y tantas otras advirtiendo de la prohibición de paso con perros.

Una medida preventiva que muchos se empeñan en saltarse a la torera, de ahí que en cada temporada de cría sea preciso repetir las mismas advertencias y recordar que los dueños de los canes se enfrentan a importantes sanciones.

Tanto los integrantes de SEO/BirdLife como los agentes ambientales de la Xunta, policías locales y el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil se encargan de vigilar las zonas de playa para proteger a la «píllara». Pero nunca es suficiente y los perros siguen invadiendo arenales protegidos, siendo «una de las causas directas de abandono, destrucción accidental de nidos y muerte de pollos», espetan los conservacionistas.

Los mismos que cifran en «poco más de ochenta» el número de parejas reproductoras en el litoral de las Rías Baixas. Por eso piden a la ciudadanía que respete la señalización y se aleje de las zonas acotadas, que no lleve sus perros a la playa y que evite pisotear las zonas de duna, donde pueden estar escondidos los pollos.

Jaulón de protección de un nido en la playa de Mexilloeira (O Grove).

Jaulón de protección de un nido en la playa de Mexilloeira (O Grove). / M. Méndez

Todo ello de acuerdo con el «Plan de conservación del chorlitejo patinegro en Galicia», elaborado por la Consellería de Medio Ambiente –en vigor desde 2014– con la esperanza de recuperar la población reproductora de esta especie seriamente amenazada, catalogada como «En peligro» en el Libro Rojo de las Aves de España y como «Vulnerable» en el Catálogo Galego de Especies Ameazadas.

El objetivo de dicho plan es conseguir que, al menos durante cinco años consecutivos, se alcance una población mínima de 250 parejas reproductoras, así como un éxito reproductivo medio de entre 1 y 1,5 volantones por pareja y la protección y mantenimiento a largo plazo del hábitat de reproducción e invernada para que pueda sustentar una población nidificante de 250 a 300 parejas.

Para lograrlo se establecen «áreas de presencia», en las cuales «no se permite» la estancia de animales, advirtiéndose de que «las personas portadoras» de los mismos «serán responsables de que no produzcan molestias a las aves».

De igual manera, en las «zonas de presencia» pertenecientes a la red gallega de espacios naturales protegidos, «no se permite en el aeromodelismo, ala delta con motor ni actividades similares en todo el ciclo anual».

Un cartel de SEO/BirdLife pidiendo ayuda para el chorlitejo.

Un cartel de SEO/BirdLife pidiendo ayuda para el chorlitejo. / SEO BirdLife / PIO

Para la práctica del kitesurf «deberán respetarse las limitaciones y los canales establecidos en cada arenal para montar las cometas y para la entrada y salida del agua».

La legislación en vigor también concreta «áreas prioritarias de conservación», que comprenden zonas «vitales para la supervivencia y recuperación de la especie».

En ellas las tareas de limpieza de la playa deben realizarse «minimizando la incidencia sobre el ciclo vital del ave».

Por su parte, la gestión del medio litoral por parte de las administraciones estatal, autonómica y local competentes «deberán tener en cuenta la no ocupación del ecosistema dunar en playas de cría con la construcción de paseos, carreteras, pistas, aparcamientos o similares».

Y deben regular el tránsito a pie de personas y animales domésticos por el cordón dunar de manera que, con carácter general, el tránsito quede limitado a corredores definidos de acceso.

A mayores, «para disminuir la incidencia de depredadores alados y terrestres», la Consellería de Medio Ambiente promueve la utilización de las llamadas «parcelas de exclusión», como medida de protección de los nidos del chorlitejo patinegro «cuando se detecte amenaza de depredación».

Un chorlitejo patinegro.

Un chorlitejo patinegro. / SEO BirdLife

Esto conlleva «la colocación de paneles informativos a una distancia no inferior a 50 metros de la parcela con el fin de prevenir la aproximación reiterada de personas».

Se pretende así «incrementar el éxito de eclosión», acompañando este tipo de acciones con medidas de vigilancia en las «zonas de presencia» para garantizar el cumplimiento de las normas establecidas.

El decreto que regula la protección de la especie sugiere, igualmente, que en «zonas de elevada presión antrópica» se promoverán «labores de vigilancia de nidos en horas diurnas, preferentemente en nidos de la segunda mitad del período de incubación –puestas con más de 14 días de presencia en la playa–, pudiendo participar en estas labores equipos de voluntarios debidamente formados».

Sin olvidar medidas de incubación artificial de huevos y/o cría de pollos no volantones en los casos de abandono de nido debido a factores naturales o relacionados con perturbaciones antrópicas.

«En casos de elevado riesgo de depredación de nidos se realizará la incubación artificial de huevos de chorlitejo patinegro, previamente sustituidos en el nido por huevos artificiales, retornando los huevos a los nidos antes de la eclosión», recoge el decreto en vigor desde hace doce años.

Un perro suelto en una zona de cría.

Un perro suelto en una zona de cría. / M. Méndez

En el que también se introducen las medidas de información, educación ambiental y participación social que se canalizan cada año a través del Grupo Píllara das Dunas, participado por la propia Administración autonómica, Ayuntamientos como el de O Grove y SEO/BirdLife.

Ese tipo de acciones incluyen «la instalación de paneles en los principales accesos a los arenales de presencia de la especie para informar a la población de su problemática de conservación y de las regulaciones establecidas».

También para «fomentar conductas respetuosas con la conservación de esta y otras especies que comparten hábitat», en todo lo relacionado con la recogida propia de basura, zonas de tránsito y molestias directas.

Al hablar de la educación ambiental hay que detenerse en las acciones informativas dirigidas tanto a la población residente como a los turistas y los sectores relacionados con la promoción de actividades ocio, voluntariado y estudiantes.

Se trata de actuaciones como difundir el plan de conservación y las medidas de actuación propuestas; elaborar material divulgativo sobre el estado de conservación, biología y amenazas de la especie para difundirlo en los centros de interpretación del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia; y desarrollar campañas de sensibilización ambiental en los centros educativos.

Miembros de SEO/BirdLife instalando un jaulón de protección.

Miembros de SEO/BirdLife instalando un jaulón de protección. / FdV

No faltan las campañas informativas específicas en los arenales donde se realiza limpieza mecánica, «para ganar apoyo en la opinión pública ante la necesidad de sustituir este tipo de prácticas por la limpieza manual, fomentando entre los usuarios de las playas la recogida de sus propios residuos y su colaboración en mantener limpias las mismas».

En relación con esto último, Medio Ambiente determina que además de «fomentarse entre las personas usuarias de las playas la recogida de sus propios residuos y su colaboración en mantenerlas limpias», es preciso «divulgar que la presencia de arribazones de algas es un elemento del ecosistema costero y no suciedad».

Esto lleva la Xunta a apostar por «la sustitución de la limpieza mecánica con cribadoras por métodos más selectivos», afrontando previamente «la realización de las campañas de información y sensibilización de los usuarios».

A mayor abundamiento se hace constar que «la limpieza de las playas deberá discernir entre la basura derivada de la actividad humana y los restos de arribazón de algas, los cuales deben de ser incluidos en las labores de limpieza tan solo en los casos en los que la eutrofización de las aguas origine una acumulación excesiva para el sistema litoral de este tipo de material».

Una zona de exclusión por ave incubando.

Una zona de exclusión por ave incubando. / M. Méndez

Es cierto que «la retirada de acúmulos de materiales establecidos en el curso de las labores de limpieza podrá realizarse con medios mecánicos», pero la maquinaria solo podrá invadir la zona en bajamar «y por la franja del intermareal más próxima a la línea de marea».

Y «cuando se tengan identificados los lugares de nidificación de la especie, las autoridades competentes eliminarán los puntos de depósito y recogida de basura en su entorno, procediendo a delimitar con carteles indicadores, vallados, acordonamientos o caminos disuasorios los lugares de presencia para aislarlos de la actividad humana en el caso de elevada presión antrópica».

En definitiva, que se trata de proteger al chorlitejo teniendo muy presente que «su principal amenaza proviene de la pérdida de hábitat y de las molestias derivadas de los intensos usos recreativos que soportan costas y playas durante el verano», así como de «la eliminación de zonas de vegetación dunar por limpieza de playas, que incluso provoca la destrucción de nidos», concluyen en SEO /BirdLife.

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