El PP busca «una limpia» en O Grove para poder «empezar de cero»
Los fracasados proyectos de Beatriz Castro y Pablo Leiva obligan a un cambio de estrategia que pasa por apartar a algunos viejos barones

Diego Portela, al que muchos quieren ver manejando el barco del PP. / M. Méndez

El Partido Popular de Galicia busca candidato en O Grove. En realidad podría decirse que ya lo tiene, pero como siempre sucede en esta localidad, al menos desde la etapa del exalcalde Miguel Pérez, las aguas andan revueltas en la casa conservadora, de ahí que no convenga precipitarse.
Sigue siendo complicado encontrar un punto de consenso entre los barones del pasado ahora venidos a menos y aquellos otros que, barones o no, aspiran a reverdecer la formación.
Prueba de lo complicado que resulta dirigir al PP local y de lo desestructurado que estás es la reciente dimisión del que fuera su jefe de filas, Pablo Leiva, tan incapaz de reconducir al partido como en su día lo fue Beatriz Castro.
Una marcha, la de un Leiva que nunca llegó a adaptarse del todo a la política local, que tuvo como consecuencia inmediata la designación de Carolina Otero como portavoz municipal, que no como alcaldable.

El presidente del PP saluda al galeguista Alfredo Bea, esta tarde, en O Grove. / Noé Parga
Y esto desencadenó el berrinche y la renuncia de Alejandra Lamas como edil, dado que aspiraba a crecer e incluso a convertirse en alcaldable, aunque durante su corta carrera política no había hecho mérito alguno para ello, al menos que se conozca.
Así lo entendió la dirección provincial del PP, donde saben que Alejandra Lamas no puede compararse, ni por asomo, con Paula Janza, Ana Isabel Domínguez, Francisco Fontán , Javier Sanmartín y otros históricos dirigentes del partido que en sus etapas desempeñaron importantes papeles en el mismo.
Pero no, Alejandra Lamas, que ya había sido número 2 con Mighuel êrz, no podía pretender situarse a la misma altura, y de ahí su sorprendente reacción al saber que la portavocía era para otra persona.
«Me duele profundamente que no se haya tenido en cuenta el trabajo, la lealtad y la entrega de todos estos años», dijo Lamas a través de las redes sociales cuando decidió marcharse, llegando a asegurar que había dado lo mejor y que siempre ha estado donde se la había necesitado.

Manuel Castro, el presidente de los comuneros de San Vicente, saluda efusivamente al presidente del PP, Alfonso Rueda, en presencia del alcalde. / Noé Parga
Quedaba claro con sus palabras que se apartaba porque aspiraba a más, quizás apuntándose más méritos de los que realmente había alcanzado durante su gris etapa como concejala.
Al igual que quedaba claro que eso del espíritu de equipo (o de partido) no iba con ella. De ahí que marcharse criticando a quienes no creyeron en ella pusiera también de manifiesto la falta de una estructura interna seria y consolidada en el PP meco.
Por eso a la cúpula conservadora tampoco preocupa lo más mínimo la marcha de Alejandra Lamas. Lo que quieren desde el PP provincial –o al menos lo que necesitan si quieren salir del pozo en el que se han metido y recuperar la confianza de los electores– es «hacer una limpia» absoluta y «empezar desde cero», aunque eso suponga iniciar una nueva andadura con «gente joven e inexperta» en política, pero «con ganas, entusiasmo e ideas renovadas».
Es, llegados a este extremo, cuando salen a relucir nuevamente las heridas internas que no dejan de sangrar en el seno del PP, y que en cierto modo están estrechamente ligadas con la heridas internas en la comunidad de montes de San Vicente de O Grove, que preside Manuel Castro, padre de Beatriz Castro, y que históricamente ha tenido mucho peso a la hora de tomar decisiones en el partido de la gaviota.

Alfonso Rueda en O Grove: una visita con mucha chicha política / Noé Parga
Incluso esta vez había barones populares y/o comuneros que querían seguir con Alejandra Lamas, pero no porque la crean capacitada para abanderar a la formación, sino porque así les resultaría más sencillo poder adoptar decisiones desde fuera.
Superado este trance, y cuando parece haber aceptado tomar posesión como concejala Laura Domínguez, hermana de la exedil Marta Domínguez e hija de un grovense tan conocido como Quinito, ahora «solo queda mirar al futuro», insisten en el partido.
Un futuro en el que algunos quieren recuperar la figura y el liderazgo del exalcalde Miguel Pérez, pero que vuelve a pasar por el fichaje de Diego Portela, un conocido empresario de la localidad que se ha convertido en el eterno «mirlo blanco» de la formación.
Un hombre con sobrada capacidad de trabajo que jamás daría el paso si se mantuvieran dentro del partido los lastres del pasado y al que muchos ven como la persona idónea para abanderar al PP en 2027.

Fueron muchos los que quisieron fotografiarse con Alfonso Rueda durante su visita a la villa meca. / Noé Parga
Un hombre, no está de más recordar, que ya trabajó codo con codo en el club de remo Amegrove al lado de la flamante portavoz popular, Carolina Otero.
También es cierto que algunos siguen pensando en la figura del galeguista Alfredo Bea (Fredi), un hombre apartado de la política hace casi siete años que tiene claro su regreso a la misma en las próximas elecciones, aunque sin decidir todavía con qué siglas.
Los que defienden a Fredi Bea manejan los mismos argumentos que utilizan aquellos que se inclinan por Diego Portela: «capacidad de trabajo y ganas de sacar al pueblo del abandono en el que está inmerso».
Hay incluso quienes sugieren que lo ideal sería que ambos ocuparan los dos primeros puestos de la lista conservadora en la próxima cita con las urnas, aunque esa se antoja ahora mismo una opción muy remota.
El que más papeletas tiene es, no cabe duda, el empresario y bateeiro Diego Portela, con Carolina Otero a su lado y alguna que otra llamativa incorporación a filas de la que se hablará más adelante.
Y quienes defienden esta opción insisten en que «es el momento idóneo», ya que «el PSOE sigue perdiendo fuerza en todas partes, y en O Grove ese partido y el alcalde –José Cacabelos– están todavía peor y ya han dejado claro hace mucho tiempo que no dan para más y que es necesario un cambio».
Eso creen los barones del PP, convencidos de que «con un proyecto serio y alguien como Diego Portela al frente» no solo será posible dejar atrás los batacazos electorales de Beatriz Castro y Pablo Leiva, sino que incluso se permiten soñar con recuperar la Alcaldía que durante tanto tiempo ocupó Miguel Pérez.
Por cierto, todo ello elucubraciones que salieron nuevamente a relucir con motivo de la visita a O Grove del presidente de la Xunta y del partido, Alfonso Rueda.
Un acto al que asistieron algunos de los barones salientes y entrantes, como también el galeguista Alfredo Bea, quien se apresuró a decir que no tiene conversaciones con ningún partido político, aunque está en las quinielas, y que acudió a la cita con Rueda «para seguir trabajando por el piragüismo en Galicia», dado que es el presidente de la federación.
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