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Quejas vecinales

Un conflicto de aparcamiento en Cambados llega a los tribunales y obliga al Concello a prohibir estacionar en una "corredoira"

Un exceso de celo en el cumplimiento del fallo y la aparición de obstáculos en la vía pública desespera a residentes de la zona

Calle de la controversia, en Vilariño (Cambados).

Calle de la controversia, en Vilariño (Cambados). / Noe Parga

Cambados

Un conflicto vecinal por un tema de aparcamiento ha acabado en los tribunales obligando al Concello a prohibirlo en una de las muchas corredoiras del viario rural de Cambados. Una acción inaudita, pues en general, los residentes se entienden y se apañan en la convivencia viaria de estos estrechos caminos con escaso espacio para el paso de vehículos y peatones.

Algo parecido le dijo la administración local al juez en la demanda que lo ha originado e interpuesta por una vecina de Sameiro (Vilariño) que ha logrado el reconocimiento de que la presencia de coches aparcados frente a su propiedad le impiden salir y entrar con seguridad en su vehículo. Y no es todo. El asunto viene de 2019 y en una reunión entre el Ayuntamiento y la Jefatura de Tráfico se refrendó la necesidad de medidas.

Así las cosas, un juzgado de lo contencioso ordenó instalar señales verticales entre los números 52 y 54 en aras de prevenir futuros accidentes, descartando la pretensión total de la demandante, que también pedía una línea amarilla, pues tuvo en cuenta el criterio de la Policía Local indicando que era lo más conveniente pensando también en los peatones.

Y aunque nunca se ha producido ningún accidente y en opinión del Concello esto probaba la innecesariedad de medidas especiales en este lugar respecto a los otros muchos en iguales circunstancias, el letrado destaca la importancia de la prevención en observancia de un «grave riesgo para la seguridad vial».

Esto ha obligado a residentes a buscarse la vida en los alrededores y uno de los más proclives, un espacio de una cesión a la vía pública resultante de una nueva edificación, también está dando problemas. Hasta el punto de que el Concello ha tenido que intervenir exigiendo la retirada de obstáculos como palés o sacos de arena que aparecen frecuentemente y sin autorización y que impiden dejar un coche, según confirman fuentes municipales.

Además, finalmente, se ha pintado una línea amarilla y mucho más extensa de lo contemplado en el fallo, en los 120 metros del tramo, así que hay residentes desesperados porque deben recorrer importantes distancias para poder dejar sus turismos y se quejan de haber acudido a la Concellería de Obras y de recibir la callada por respuesta sobre una salida a su problema y la petición de una plaza para personas con movilidad reducida que por lo menos alivie la situación de alguno de los afectados.

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