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El clima condiciona el tamaño de los grupos de delfines

Hay tanto ejemplares solitarios como agrupaciones de más de sesenta individuos, situándose la media en torno a diez arroaces por «pandilla»

Un grupo de delfines mulares (arroaces) en la ría.

Un grupo de delfines mulares (arroaces) en la ría. / BDRI

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

El Bottlenose Dolphin Research Institute (BDRI), conocido como Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares –con sede en O Grove–, difunde un nuevo estudio de carácter científico, en esta ocasión para abundar en las relaciones sociales de los arroaces.

Su director, Bruno Díaz López, y los también investigadores Séverine Methion, Oriol Giralt Paradel, Xosé Antonio Padín y Thierry Corrège argumentan que el tamaño de los grupos de delfines mulares no es aleatorio, sino que está estrechamente relacionado con las condiciones ambientales y sociales de su entorno.

La investigación, basada en cinco años de observación continua en la ría de Arousa, aporta nuevas claves para entender cómo el cambio climático y los factores oceanográficos influyen en el comportamiento de estos mamíferos marinos.

El trabajo, publicado en la revista «Marine Biology», analiza más de 800 encuentros con grupos de delfines y la observación de más de 9.000 individuos.

Alumnos del BDRI durante una jornada de estudio de los mamíferos marinos en la ría de Arousa.

Alumnos del BDRI durante una jornada de estudio de los mamíferos marinos en la ría de Arousa. / FdV

De lo que se desprende que el tamaño de los grupos varía considerablemente —desde ejemplares solitarios hasta agrupaciones de más de sesenta individuos— con una media de unos diez delfines por grupo.

El BDRI sostiene que uno de los hallazgos más relevantes es que los factores ambientales juegan un papel decisivo. Las agrupaciones más grandes se registran en aguas con mayor concentración de oxígeno disuelto y con niveles moderados de clorofila detectados semanas antes, un indicador indirecto de la productividad marina.

Según los investigadores, estas condiciones favorecen la abundancia de peces, principal alimento de los delfines, lo que facilita la formación de grupos más numerosos.

Además, el estudio señala la influencia de fenómenos climáticos a gran escala, como el índice NAO (Oscilación del Atlántico Norte). Los grupos más grandes tienden a aparecer en fases neutrales o negativas de este índice, que se asocian con condiciones más favorables para la disponibilidad de presas.

Pero no todo depende del entorno físico. Los factores sociales también son determinantes. La presencia de crías incrementa significativamente el tamaño de los grupos, ya que los delfines tienden a organizarse en agrupaciones mayores para proteger a los individuos más vulnerables y facilitar su cuidado.

El comportamiento observado responde a un sistema social flexible, conocido como dinámica de fisión-fusión, en el que los grupos se forman y se separan constantemente según las condiciones del entorno y las necesidades de los individuos. Este sistema permite a los delfines adaptarse a la disponibilidad de alimento y reducir la competencia dentro del grupo.

Los autores destacan que comprender estas dinámicas es clave en un contexto de creciente presión humana sobre los ecosistemas marinos. Actividades como la pesca, el tráfico marítimo o la acuicultura pueden alterar indirectamente el comportamiento de los delfines al modificar la distribución de sus presas.

En definitiva, el estudio confirma que los delfines mulares no solo reaccionan a su entorno inmediato, sino que también están influenciados por procesos climáticos globales. Un hallazgo que, a juicio del BDRI, refuerza la necesidad de proteger los ecosistemas marinos ante los cambios ambientales en curso.

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