Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La pintura renacentista olvidada de la iglesia de Caleiro

Descubierta tras el retablo por la doctora en Historia del Arte Alicia Padín, sigue sin ser restaurada

Parte del fresco hallado en Caleiro hace quince años.

Parte del fresco hallado en Caleiro hace quince años. / NOE PARGA

Vilanova

Corría el año 2011, durante las obras de remodelación a las que se sometió la iglesia de Caleiro, cuando una joven investigadora de Historia del Arte, Alicia Padín, descubría, tras el retablo de la iglesia de Caleiro, un conjunto pictórico de finales de la época gótica, principios de la renacentista, del que no se tenía ningún tipo de noticia.

El fresco, que representa la Anunciación y la Adoración de Jesucristo se encuentra detrás del retablo de la iglesia, algo que le ha permitido llegar hasta nuestros días, ya que se considera que gran parte de ese conjunto pictórico ya ha desaparecido en otros puntos de la iglesia. Pese a hacer ya quince años de ese descubrimiento, ninguna entidad, ni la iglesia ni Patrimonio han dado un paso para recuperar o rehabilitar este espacio, una circunstancia que «me da mucha pena porque se trata de un fresco que era habitual en iglesias románicas, pero de los que se conservan muy pocos», explica la historiadora del arte.

La presencia del retablo fue precisamente lo que salvó parte de la composición, ya que el resto fue picada o encalada lo que «deja una escena incompleta ya que las pinturas cubrían todo el ábside, donde todavía se pueden hallar restos policromados». Padín teme por el futuro de ese fresco. Aunque la iglesia ha sido remodelada recientemente y se han solventado problemas de humedades, lo cierto es que no está exenta de que se puedan registrar filtraciones en la pared en la que se encuentra la pintura, lo que podría causarles un daño irreversible.

Las pinturas llevan sin verse desde 2018, cuando se hizo la última intervención y se pudo acceder a través del retablo. Para la historiadora que las descubrió y que recibió un cum laude por la tesis que elaboró en torno a su elaboración, sería importante que las administraciones se pusiesen de acuerdo para busca runa solución, que pasaría por habilitar un espacio entre el retablo, de los primeros años del siglo XX y con escaso valor patrimonial, y la pared en la que se encuentran las pinturas, lo que permitiría no solo proceder a la rehabilitación del fresco, sino también a que, una vez restaurado, pueda ser contemplado por todo aquel que visite la iglesia de Caleiro.

Padín destaca la singularidad de este fresco, al tratarse de una escena puramente narrativa, con paisaje de fondo que «nos habla de un artista formado, que tiene recursos para crear ese realismo y tridimensionalidad, por eso es una pena que no se estudie, que no se rehabilite; hacerlo no impediría el culto ni sería necesario cerrar la iglesia; también sería interesante hacer partícipe a todos los vecinos de esa posible restauración, informándoles de lo que supone»

El fresco en sí se trata una escena principal en la que se representa la adoración del niño, con San José y un niño Jesús sobre un almohadón en primer plano y un ángel y la burra en un segundo plano. Al fondo también se aprecia la imagen de un ángel anunciando el nacimiento a los pastores bajo el lema Gloria in excelsis deo. Las imágenes ocupan la zona del ábside, pero por la presencia de restos cromáticos en otros puntos, como los paramentos o el vano románico, formarían parte de un conjunto mucho más amplio.

La existencia de estos frescos en iglesias de origen románico era bastante habitual, aunque muchos de ellos no llegaron hasta nuestros días debido a las humedades de los edificios, el caleado de las paredes o su sustitución por retablos. Estas pinturas tenían un objetivo muy claro que era el de explicar, a través de las imágenes, diferentes cuestiones teológicas. No en vano, la lengua que se utilizaba era el latín y muy pocos sabían leer por lo que las pinturas eran clave para que el mensaje de la iglesia llegase a sus feligreses. En la comarca de O Salnés se conservan algunos de estos frescos en varios puntos, destacando la iglesia de San Pedro de Fontecarmoa, que se encuentran entre los más conocidos.

Tracking Pixel Contents