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DO Rías Baixas

«Santiago Ruiz 2025», el fruto de un perfecto desarrollo fenológico

La bodega de O Rosal que da nombre al vino lanza la añada 2025

El enólogo Chema Ureta, en Bodegas Santiago Ruiz.

El enólogo Chema Ureta, en Bodegas Santiago Ruiz. / FdV

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Val do Salnés

Ahora que comienza un nuevo ciclo vegetativo en la vid, bueno es aludir a Bodegas Santiago Ruiz, una de las referencias indiscutibles y mejor valoradas de la Denominación de Origen Rías Baixas. Y todo porque lanza al mercado, con un precio de 15,50 euros la botella, su añada 2025, cuya mayor particularidad, al margen de su contrastada calidad, radica en que es el primer vino elaborado por el enólogo Chema Ureta.

Se trata de un «coupage», es decir, el resultado de la técnica enológica francesa consistente en mezclar diferentes variedades de uva, parcelas o añadas para crear un vino más equilibrado, complejo y consistente.

En este caso es un compendio de las cinco variedades emblemáticas de la subzona productora de O Rosal, como son el albariño, godello, treixadura, loureiro y caíño blanco.

Imagen promociomal del «Santiago Ruiz 2023».

Imagen promociomal del «Santiago Ruiz 2023». / FdV

De este modo se transmite en cada botella «frescor e identidad», pero también «el alma» del sello de calidad que amparaa esta popular bodega de O Rosal.

El «Santiago Ruiz 2025» es resultado de un ciclo vegetativo altamente positivo, con «un invierno y una primavera cálidos y lluviosos» que dieron paso a una brotación «homogénea y con buenas perspectivas», a finales de marzo.

Aunque el mildiu era una amenaza en abril y principios de mayo, la llegada de «una de las primaveras y uno de los veranos más secos y calurosos que se recuerdan, alcanzando los 40 grados y sin lluvias en tres meses», propiciaron «una floración perfecta y sin pérdidas por enfermedades», dando como resultado una uva con un estado sanitario «excelente» y mostos «con gran equilibrio y tipicidad varietal».

Así nació el «Santiago Ruiz 2025», un característico Rosal «de color amarillo pajizo con reflejos verdosos, de aspecto limpio y brillante», que en boca se muestra «fresco y equilibrado, con una acidez viva que aporta tensión y un final largo, cítrico y sutilmente salino».

El enólogo de la bodega.

El enólogo de la bodega. / FdV

Un blanco, por qué no decirlo, «de compleja expresión aromática» capaz de combinar como pocos los cítricos y la frescura del albariño, las notas florales del loureiro y los matices frutales del godello y la treixadura».

Todo ello «conviviendo con recuerdos herbales y la marcada mineralidad aportada por el caíño blanco», explican en la bodega, que desde 1984 elabora vinos «que reflejan la esencia más pura del paisaje en el que nacen».

Fue en la década de los 80 cuando, ya jubilado, Santiago Ruiz «decidió dedicar su vida a lo que de verdad le emocionaba: crear vinos de alta calidad elaborados con las uvas más representativas de su región».

Y desde entonces, «cada añada ha sido un reflejo fiel de su espíritu visionario», hoy en día canalizado Sogrape, una firma fundada en 1942 por Fernando Van Zeller Guedes «para mostrar la calidad de los vinos portugueses al resto del mundo».

Ahora, con más de 44 hectáreas de viñedo en propiedad en la subzona de O Rosal y presencia en más de 25 mercados, «busca capturar la esencia de su creador en cada nueva cosecha de los dos vinos de la bodega», el «Rosa Ruiz», un monovarietal de albariño procedente de cepas viejas, y el citado «Santiago Ruiz».

Dicha compañía, por cierto, «tiene negocios en más de 120 mercados y está en posesión de más de 1.600 hectáreas de viñedos en Portugal, España, Chile, Argentina y Nueva Zelanda».

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