Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Registran un millar de interacciones de orca ibérica en el último lustro

El Grupo de Trabajo Orca Atlántica difunde nuevos datos sobre el estudio de estos delfínidos en las Rías Baixas y otros puntos de España

Orcas en el interior de la ría de Arousa.

Orcas en el interior de la ría de Arousa. / Juan Diéguez Vázquez

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Es pronto para empezar a hablar de las orcas, ya que en las Rías Baixas suelen dejarse ver en verano. Pero salen nuevamente a relucir a raíz del último informe difundido por el Grupo de Trabajo Orca Atlántica (GTOA), centrado en la conservación y gestión de la orca ibérica, una subpoblación singular de las orcas que viven en el Atlántico nororiental.

Gracias a su colaboración con otras entidades e instituciones, tratando de actualizar permanentemente la información sobre la ecobiología de las orcas, el GTOA concluye que desde el año 2020, cuando las orcas empezaron a acercarse a los barcos y a jugar con ellos, a veces provocando daños materiales importantes en los mismo, se han contabilizado de manera oficial 1.613 encuentros, de los cuales 1.039 fueron interacciones propiamente dichas y 574 correspondieron a avistamientos, entre ellos los acaecidos en las Rías Baixas.

«Se considera interacción, cuando los animales fijan su atención en el barco, llegando a mantener un contacto directo, es decir, cuando se acercan, observan y/o lo tocan», aclara el GTOA.

Algunas de las zonas de avistamiento en las Rías Baixas.

Algunas de las zonas de avistamiento en las Rías Baixas. / GTOA

Esto es tanto como decir que una interacción refleja «el momento en el que la presencia del barco está causando una reacción sobre las orcas y estas responden a esta presencia».

El avistamiento, por su parte, se refiere a «orcas que navegan sin prestar atención a su entorno o incluso acercándose algo a los barcos pero continuando su camino».

Atendiendo a ello, y con ayuda de su aplicación móvil, GTOA puede detallar que el año pasado fueron 155 las interacciones comunicadas y 110 los avistamientos de orcas computados desde la costa de Francia hasta la de África, lógicamente, incluidas las registradas en la costa gallega.

Estos datos reflejan «una disminución del 23% respecto a la media del periodo comprendido entre 2021 y 2024, en el caso de las interacciones, y un incremento del 15% en lo referido a avistamientos», lo cual llega al GTOA a concluir que, «si bien las interacciones no cesaron, se aprecia una tendencia al descenso ya observada en 2024».

Las orcas reaparecen en las Rías Baixas y destrozan un velero

Sara Fernández

En cuanto al ejercicio en curso, desde GTOA da cuenta de ocho registros de interacciones y siete avistamientos, lo que supone «un 41% menos de datos respecto a años anteriores por estas fechas, lo cual significa que, de momento, las orcas están muy dispersas».

Ni que decir tiene que la divulgación de estos datos y el arduo trabajo de recopilación que hay detrás de los mismos sirven de ayuda a los navegantes y contribuyen a la preservación de estos delfínidos, también conocidos como orcas del Estrecho de Gibraltar y Golfo de Cádiz y genéticamente aislados de los individuos que habitan en aguas se Noruega e Islandia.

No está de más recordar, y en ello abunda el GTOA, que «esta pequeña subpoblación, con un número reducido de individuos maduros, depende en gran medida de una especie de presa en peligro de extinción, como es el atún rojo del Atlántico».

De ahí que si bien «las tasas de supervivencia de adultos se estimaron dentro de niveles que se sabe que son consistentes con poblaciones estables», se teme un reclutamiento de juveniles deficiente a largo plazo.

Razón por la cual cabe recordar que los cetáceos en general están protegidos en aguas españolas y que la citada subpoblación se considera amenazada.

Fue catalogada como «Vulnerable» por el Ministerio de Medio Ambiente en 2011, publicándose seis años después un plan de conservación específico.

La Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la considera «Amenazada» y la ha calificado como «En Peligro Crítico» en 2019.

Al margen de esto, y volviendo a la persecución de su presa favorita, puede recordarse que el atún rojo hace que la subpoblación de orca ibérica migre desde el Estrecho de Gibraltar hacia al norte durante el verano, de ahí que en los últimos años se dejaran ver frente a las rías de Vigo, Pontevedra, Muros-Noia y Arousa, llegando a introducirse en la arousana.

Así se mueven las orcas por la ría de Arousa

Manuel Méndez

En otoño las orcas «se abren en abanico desde el norte hacia aguas profundas» y en la época del año actual empiezan a volver al Sur de España, donde permanecen hasta finales de primavera.

«Los movimientos y migraciones realizadas por las orcas son difusos, es decir, puede que no viajen todos los grupos juntos sino que se desplazan progresivamente y van a depender siempre de su presa, el atún rojo del Atlántico», insiste GTOA.

Los odontocetos (cetáceos con dientes) ibéricos alcanzan un tamaño de entre 5 y 6,5 metros, lejos de los 9 que pueden llegar a medir las orcas antárticas.

Los ejemplares juveniles vistos en las Rías Baixas miden de 3 a 4,5 metros, mientras que los cachorros, que nacen a finales o principios de año tras un período de gestación de 16 a 18 meses, tienen entre 2 y 3 metros.

Tracking Pixel Contents