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El futuro del marisqueo, en manos de las empresas productoras de cría de bivalvos

Firmas arousanas como Proameixa y A Ostreira juegan ahora un papel más importante que nunca

Una de las diez bateas de A Ostreira dedicadas al preengorde de semilla de almeja y ostra.

Una de las diez bateas de A Ostreira dedicadas al preengorde de semilla de almeja y ostra. / A Ostreira

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Aunque algunos vean en la acuicultura y la empresa privada una amenaza para el marisqueo tradicional, no cabe duda de que van de la mano desde hace mucho tiempo. Ni tampoco de que cada vez se necesitan más.

Acuicultura es, por ejemplo, la que practica la Organización de Productores Parquistas de Carril (OPP-89) para producir y distribuir su afamada almeja. Como acuicultura es la que ponen en práctica empresas como las arousanas Proameixa (Vilagarcía) y A Ostreira (O Grove), dedicadas a la producción de la semilla de almeja y ostra que después utilizan los mariscadores y ostricultores en sus bancos y bateas.

Pues bien, esas dos empresas están llamadas ahora a jugar un papel determinante para tratar de revertir la crisis que arrastra el marisqueo desde hace años, agravada a causa del brutal descenso de salinidad registrado este invierno.

En la Consellería do Mar son conscientes de ello, de ahí que este departamento busque estrechar la colaboración con esas empresas para intentar multiplicar y complementar la producción de semilla en los criaderos de la propia Xunta.

Una de las bateas de la ría empleadas en la producción de juveniles de almeja para su siembra en bancos marisqueros.

Una de las bateas de la ría empleadas en la producción de juveniles de almeja para su siembra en bancos marisqueros. / M. Méndez

La idea es obtener la mayor cantidad posible de cría para tratar de satisfacer las necesidades de todas las cofradías y agrupaciones de marisqueo, que a partir de ahora van a precisar una gran cantidad de alevines para paliar la mortandad experimentada en los últimos meses debido al aumento de agua dulce.

De ahí que la conselleira Marta Villaverde apele a la colaboración de A Ostreira y Proameixa –con cuyos representantes se reunió el jueves–, sabedora de que juegan «un papel fundamental» para garantizar la disponibilidad de la semilla necesaria para realizar siembra en los bancos marisqueros, a los que Mar aportó el año pasado 2,1 millones de unidades producidas en sus centros de investigación.

Hay que adaptar la producción de cría a la demanda que previsiblemente trasladará el sector marisquero para recuperar los bancos afectados por los temporales

Marta Villaverde

— Conselleira de Mar

Por cierto, que fueron alrededor de 366 millones de unidades de almeja babosa, japónica, fina y almeja rubia las aportadas por Mar desde el año 2010 para tratar de convertir en productivos más de 5 millones de metros cuadrados de bancos marisqueros repartidos por toda Galicia.

Aún así, no basta. De ahí, cabe insistir, el papel que están llamadas a jugar Proameixa y A Ostreira para «adaptar la producción de cría a la demanda que previsiblemente trasladará el sector marisquero para recuperar los bancos afectados por los temporales», asume la conselleira.

Se trata de «las principales productoras y comercializadoras de cría de bivalvos en Galicia». Empresas que, por ejemplo, pueden convertir en viable semilla de apenas 2 o 3 milímetros que puede conseguirse tanto en los insuficientes criaderos gallegos existentes como en otros asentados en Francia y Portugal.

En este caso, Proameixa llega a enviar ejemplares adultos de almeja a los criaderos de los países vecinos, para que los usen allí como reproductores y obtener después la semilla que viene de vuelta a Galicia para su engorde en batea y posterior siembra.

Batea de engorde de almeja en aguas de O Grove, perteneciente a Proameixa.

Batea de engorde de almeja en aguas de O Grove, perteneciente a Proameixa. / M. Méndez

Eso de necesitar el preengorde en batea se debe, como ya explicó FARO DE VIGO en otras ocasiones, a que la almeja de menos de 7 milímetros no ofrece garantías de supervivencia si se siembra directamente en los bancos naturales, de ahí la necesidad de favorecer su crecimiento antes de dar ese paso.

Dicen los entendidos en la materia que si la almeja se siembra en la playa procedente del criadero tiene una supervivencia de aproximadamente el 50%, mientras que si se engorda en batea hasta alcanzar entre 15 y 20 milímetros, la supervivencia se sitúa en torno al 95%.

Ese mayor tamaño le permite enterrarse mejor en el sustrato para evitar a los distintos depredadores e incluso protegerse ante condiciones meteorológicas tan adversas como las registradas este invierno, dando como resultado una elevada mortandad de almeja y berberecho, tanto de talla comercial como cría.

Cuando supera los 2 milímetros, la semilla se traslada a sistemas de cultivo flotantes para su preengorde.

Cuando supera los 2 milímetros, la semilla se traslada a sistemas de cultivo flotantes para su preengorde. / A Ostreira

Lo que hacen en Proameixa es depositar la minúscula semilla de almeja que llega del criadero en cestos suspendidos en bateas, donde se alimenta y crece hasta alcanzar los 15 o 18 milímetros, que es cuando llega el momento de trasladarla a la arena de los diferentes bancos marisqueros, para que siga creciendo hasta alcanzar la talla comercial.

A Proameixa no le falta experiencia en eso del cultivo en suspensión de semilla de almeja, pues desde hace dos décadas selecciona «los mejores reproductores» para «enviarlos a los criaderos en los que se inducen las puestas y se lleva a cabo el cultivo larvario».

Obtiene así «semilla resistente y de calidad» que durante el ciclo de engorde en batea se acomoda en un conjunto de bandejas rodeadas por red tubular.

Se controla cada uno de los lotes que se cultivan en las bateas, analizando parámetros físico-químicos y agentes patógenos

José Fernández

— Propietario de Proameixa

Es lo que se conoce como jaulas y linternas, es decir, una estructura que protege a la almeja frente a los depredadores y propicia su crecimiento hasta alcanzar el tamaño óptimo de siembra, tanto en los parques de cultivo de Carril como en los bancos marisqueros de las diferentes rías y cofradías.

Ni que decir tiene que sembrar almeja que ya multiplicó por diez el tamaño con el que sale del criadero también requiere después de un menor tiempo de crecimiento en las playas hasta alcanzar la talla comercial.

Otra de las ventajas de este método de engorde es que «durante todo el proceso se controla cada uno de los lotes que se cultivan en las bateas, analizando parámetros físico-químicos y agentes patógenos», explica José Manuel Fernández, uno de los tres hermanos y socios que dirigen Proameixa.

La reunión entre representantes de la Consellería do Mar y de las empresas A Ostreira y Proameixa.

La reunión entre representantes de la Consellería do Mar y de las empresas A Ostreira y Proameixa. / FdV

Y esto, remarca, permite garantizar la trazabilidad de las distintas partidas, desde su entrada en la batea hasta su salida hacia los parques de cultivo o los bancos marisqueros.

Unas condiciones de trabajo que se dan también en A Ostreira, donde reproducen su propia semilla y crían ostras y almejas bajo condiciones controladas, «en procesos que mejoran los ritmos de crecimiento normales en el medio natural».

De este modo, criando sus propios moluscos a partir de adultos seleccionados, suministran alrededor de 150 millones de unidades anuales a cofradías, parquistas y productores de marisco en general.

Para gestionar todo el ciclo de producción de sus bivalvos, A Ostreira dispone de una «hatchery» en Barizo (Malpica) y una «nursery» en Meloxo (O Grove). En ellas se afrontan las etapas iniciales del cultivo, trasladándose después los alevines a las bateas de que dispone esta firma para afrontar su preengorde y engorde, hasta lograr los juveniles aptos para la siembra.

En A Ostreira desmenuzan el proceso diciendo que «de la mano de las cofradías, nuestro equipo técnico recorre la costa buscando los mejores especímenes de reproductores de almeja fina, babosa, japónica y ostra plana».

La selección de individuos reproductores.

La selección de individuos reproductores. / A Ostreira

Los adultos se depositan en la «hatchery» de Malpica para que afronten el ciclo reproductivo. Ycon el fin de acelerar el proceso «se provocan artificialmente los desoves sometiendo a los reproductores a una subida brusca de la temperatura del agua».

Este «shock térmico» hace que los individuos sexualmente maduros «liberen sus gametos (espermatozoides y ovocitos) en el agua, donde se fusionan».

Cuando los alevines alcanzan un tamaño de tamiz superior a 1 milímetro son trasladados a la «nursery» de O Grove, donde «siguen creciendo bajo condiciones controladas, alimentados con fitoplancton cultivado en las piscinas exteriores de la misma planta, hasta alcanzar un tamaño de tamiz de más de 2 milímetros».

Es entonces cuando la cría se deposita en los sistemas de cultivo flotante estabulados en alguna de las diez bateas de que dispone AOstreira en la ría de Arousa.

Afronta así su preengorde, y cuando se consiguen los juveniles, que son individuos de entre 4 y 10 milímetros, «se venden a concesionarios de bateas de ostra y almeja, cofradías de pescadores y parquistas de distintas partes de Galicia y España», aclaran en la factoría grovense.

En definitiva, dos empresas y un proceso de los que dependen cada vez más los mariscadores de la comunidad, también a expensas del suministro de cría obtenido en las instalaciones de la Consellería do Mar y de los múltiples proyectos de carácter científico impulsados o participados por la Xunta para, precisamente, prestar ayuda al marisqueo.

De ahí, por ejemplo, que en abril vaya a poner en marcha un minicriadero de semilla de O Vicedo y que se apueste por líneas de acción como Partbiv, que promueve la participación de los mariscadores en los procesos de reproducción y cría de moluscos.

Impulsado por el Centro de Investigaciones Marinas (CIMA) de Corón (Vilanova) y dotado con 718.000 euros, este proyecto nace como punto de encuentro y colaboración entre los productores y la comunidad científica dependientes de la Consellería do Mar, con el fin de dar respuesta a la necesidad de repoblación de los bancos marisqueros implicando a las cofradías en el cuidado de la semilla durante la fase de preengorde. n

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