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Los vecinos desean que el incendio de la narcocasa de Os Duráns sea su final

Es una pequeña vivienda que funcionó como punto de trapicheo de drogas y foco de peleas

Sus okupas causan problemas en el céntrico barrio de Vilagarcía desde hace muchos años

Los bomberos luchando contra el fuego en Os Duráns, este jueves.

Los bomberos luchando contra el fuego en Os Duráns, este jueves. / Iñaki Abella

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Vilagarcía

Pocas veces un suceso puede desatar tanta alarma, tanta esperanza e incluso tanto alivio al mismo tiempo. Puede parecer algo contradictorio, pero esos son los sentimientos encontrados que este jueves despertaron a vecinos y comerciantes en el barrio vilagarciano de Os Duráns.

Sucedió cuando vieron que las llamas se apoderaban, una vez más, de una conocida y polémica narcocasa cuya actividad denunciaron los allí residentes hasta la saciedad durante la última década.

Fue a eso pasadas las nueve de la mañana cuando las llamas y una densa columna de humo empezaron a asomar desde el interior de este pequeño y deteriorado inmueble situado en pleno centro de Vilagarcía de Arousa, a escasos metros de la casa consistorial, dando lugar a un espectacular despliegue de medios de emergencia y extinción.

Así se ve desde el aire la narcocasa de Os Duráns tras el incendio

FDV

Esta infravivienda es conocida por las peleas constantes que se producen dentro y fuera de la misma, por ser utilizada para el trapicheo de drogas y por las molestias que suelen causar sus ocupantes ocasionales al conjunto de la población.

«Ojalá esté todo destruido y se marchen de aquí de una vez por todas»

De ahí que en los últimos tiempos incluso se organizaran iniciativas vecinales para pedir a las autoridades que acabaran con una situación que los vilagarcianos consideran «altamente peligrosa».

Ayer, mientras observaban la evolución del incendio, temerosos de que pudiera afectar a los inmuebles lindantes y de que hubiera víctimas que lamentar –no fue así–, los allí residentes insistían en el «miedo» que pasan a diario a causa de la existencia de este punto de trapicheo y la agresividad de algunos de sus moradores o visitantes habituales.

De ahí que algunos de los vecinos que observaban las llamas no dudaran en señalar: «Ojalá esté todo destruido y se marchen de aquí de una vez por todas».

«No queremos que haya heridos ni nada de eso, pero lo mejor para el barrio y toda Vilagarcía es que este punto de venta de drogas, foco constante de peleas y altercados de todo tipo, desaparezca para siempre; y si hasta ahora nadie pudo hacer nada, quizás este incendio sea la solución», sentenciaban.

A nadie debe sorprender la preocupación mostrada por los vecinos, ni tampoco esos deseos de que este incendio pueda ser el final de esta vivienda plagada de incidencias.

Pueden citarse algunos ejemplos. En verano de 2023 uno de los habituales de la vivienda estampó una botella de cerveza contra una fachada a plena luz del día, generando un episodio de ansiedad en un menor que se encontraba en las inmediaciones del lugar.

Incendio en la narcocasa del barrio vilagarciano de Os Duráns

Iñaki Abella

Por aquel entonces la presencia de drogodependientes en la zona había aumentado, a causa de la llegada de personas procedentes de otros municipios.

También aquel verano los vecinos denunciaban que un hombre orinó en la puerta de la casa okupa antes de emprenderla a patadas con ella para tratar de derribarla tras su vociferada petición de que le dejasen pasar. Poco después se fue, no sin antes interrumpir el descanso de la práctica mayoría de los vecinos del barrio.

No queremos que haya heridos ni nada de eso, pero lo mejor para el barrio y toda Vilagarcía es que este punto de venta de drogas, foco constante de peleas y altercados de todo tipo, desaparezca para siempre; y si hasta ahora nadie pudo hacer nada, quizás este incendio sea la solución

Ese individuo volvió unos días después, bajo el evidente efecto de las drogas y el alcohol, también con la misma intención de que le abriesen la puerta, pero tampoco consiguió su objetivo, volviendo a generar tensión entre los vecinos y viandantes por la agresividad que mostraba.

También en 2023, un habitual de las trifulcas en el lugar se personó en el exterior del inmueble okupado con una herida en la cabeza por la sangraba abundantemente.

Un narcopiso en Os Duráns mantiene en vilo al barrio

R. M.

En un estado visiblemente alterado, el conocido como Giovani reclamaba a voz en grito que le auxiliasen con una toalla para limpiarse la sangre y taponar la herida.

Ante la negativa desde el interior de la casa a sus reclamaciones, optó por manchar la pared del exterior de la narcovivienda con su propia sangre. Acusaba a gritos a las personas del interior de denegarle el auxilio y amenazaba con acudir a su abogado para «defender sus derechos».

En FARO ya se advertía aquel verano de que la existencia en el barrio de cinco viviendas deshabitadas, sumado al incesante tráfico de sustancias, estaba generando alarma social.

Un año después los ciudadanos anunciaban movilizaciones para exigir soluciones, tratando de dar visibilidad a su agobio permanente. Y no solo eso, sino que alertaban de que el precio de su vivienda, pese a estar en un barrio muy céntrico, se ha devaluado de manera considerable debido a la situación derivada de la narcocasa.

Uno de los usuarios de la narcovivienda de Os Duráns amenaza con degollar al vecino que le grabe

R. V.

Llegaban a decir que los okupas depositan bolsas con sus deposiciones en los contenedores de la calle, produciéndose un olor nauseabundo.

En verano de 2024 se vivían otros dos episodios llamativos. Por un lado se desplegaban dos operativos policiales para reducir a personas que estaban intentando acceder al interior del inmueble de manera violenta.

Por otro, un problemático toxicómano amenazó con degollar a las personas que defienden su derecho a vivir en paz en el barrio.

Representantes del gobierno local en el lugar de los hechos. | IÑAKI ABELLA

Tania García y otros representantes del gobierno local en el lugar de los hechos. / Iñaki Abella

Y así podrían relatarse infinidad de episodios más acaecidos en la narcovivienda de Os Duráns tanto en los años referidos como en los anteriores, durante el pasado ejercicio a incluso en lo poco que va de 2026.

La Policía Local y la Policía Nacional han tenido que intervenir en multitud de ocasiones, las demandas vecinales fueron tratadas por el pleno de la Corporación y las quejas ciudadanas difundidas a través de FARO no dejaron de repetirse.

A pesar de todo ello el problema persiste, aunque está por ver ahora en qué condiciones queda la vivienda tras el incendio y si este servirá o no para acabar de una vez por todas con la situación descrita.

Todo parece indicar que si, dado que la casa en cuestión «está inutilizable y prácticamente en ruinas», indicaba la primera teniente de alcalde, Tania García, tras presenciar allí mismo el operativo de emergencias, acompañada de otros miembros del gobierno local.

«Incluso hay riesgo de derrumbe de lo que queda del tejado y las vigas, de ahí que los propietarios parezcan en disposición de tapiar el inmueble, y confiamos en que así sea», argumentaba la concejala socialista.

Quien aprovechó para resaltar que, «afortunadamente, las vivienda anexas no se han visto afectadas por el incendio», así que no hay más daños que lamentar que los producidos en la narcocasa.

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