Alarma en Vilagarcía: la narcocasa de Os Duráns vuelve a arder
El incendio se registró este jueves a las nueve de la mañana

Iñaki Abella

La polémica casa okupada del barrio vilagarciano de Os Duráns, tantas veces denunciada por los vecinos y objeto de numerosas actuaciones policiales, ha vuelto a arder.
A eso de las nueve y media de la mañana de este jueves las llamas volvieron a apoderarse del interior de este pequeño y deteriorado inmueble situado en pleno centro de Vilagarcía, a escasos metros de la casa consistorial, dando lugar a un espectacular despliegue de medios de emergencia y extinción.
Parece que no se registraron heridos, aunque inicialmente había dudas al respecto, ya que no se descartaba que alguien pudiera encontrarse en su interior.

Un momento del operativo en la casa okupa. / Iñaki Abella
Esta infravivienda es conocida por las peleas constantes que se producen dentro y fuera de la misma, por ser utilizada para el trapicheo de drogas y por las molestias que suelen causar sus ocupantes ocasionales al conjunto de la población.
De ahí que incluso se organizaran iniciativas vecinales para pedir a las autoridades que acaben con una situación que los vilagarcianos consideran «altamente peligrosa».

FDV
Esta mañana, mientras observaban la evolución del incendio, temerosos de que pudiera afectar a los inmuebles lindantes, los allí residentes insistían en el «miedo» que pasan a diario acausa de presencia de este punto de trapicheo y la agresividad de algunos de sus moradores o visitantes habituales.
Y a nadie debe sorprender esa preocupación, ya que la historia que rodea a esta vivienda está plagada de incidencias desde hace más de un lustro.

Se incendia la narcovivienda de Os Duráns, en Vilagarcía /
Pueden citarse algunos ejemplos. En verano de 2023 uno de los habituales de la vivienda estampó una botella de cerveza contra una fachada a plena luz del día, generando un episodio de ansiedad en un menor que se encontraba en las inmediaciones del lugar.
Por aquel entonces la presencia de drogodependientes en la zona había aumento, a causa de la llegada de personas procedentes de otros municipios.
También aquel verano los vecinos denunciaban un hombre orinó en la puerta de la casa okupa antes de emprenderla a patadas con ella para tratar de derribarla tras su vociferada petición de que le dejasen pasar. Poco después se fue, no sin antes interrumpir el descanso de la práctica mayoría de los vecinos del barrio.

R. V.
Aquel individuo volvió unos días después, bajo el evidente efecto de las drogas y el alcohol, también con la misma intención de que le abriesen la puerta, pero tampoco consiguió su objetivo, volviendo a generar tensión entre los vecinos y viandantes por la agresividad que mostraba.
También en 2023, un habitual de las trifulcas en el lugar se personó en el exterior del inmueble okupado con una herida en la cabeza por la sangraba abundantemente.
Ojalá esté todo destruido y se marchen de aquí de una vez por todas
En un estado visiblemente alterado, el conocido como Giovani reclamaba a voz en grito que le auxiliasen con una toalla para limpiarse la sangre y taponar la herida.
Ante la negativa desde el interior de la casa a sus reclamaciones, optó por manchar la pared del exterior de la narcovivienda con su propia sangre. Acusaba a gritos a las personas del interior de denegarle el auxilio y amenazaba con acudir a su abogado para «defender sus derechos».

R. M.
En FARO ya se advertía aquel verano de que la existencia en el barrio de cinco viviendas deshabitadas, sumado al incesante tráfico de sustancias, estaba generando alarma social.
Un año después los vecinos anunciaban movilizaciones para exigir soluciones, tratando de dar visibilidad a su agobio permanente. Y no solo eso, sino que alertaban de que el precio de su vivienda, pese a estar en un barrio muy céntrico, se ha devaluado de manera considerable debido a la situación derivada de la narcovivienda.
Llegaban a decir que los okupas depositan bolsas con sus deposiciones en los contenedores de la calle, produciéndose un olor nauseabundo.
En verano de 2024 se vivían otros dos episodios llamativos. Por un lado se desplegaban dos operativos policiales para reducir a personas que estaban intentando acceder al interior del inmueble de manera violenta. Por otro, un problemático toxicómano amenazó con degollar a las personas que defienden su derecho a vivir en paz en el barrio.

FdV
Y así podrían relatarse infinidad de episodios más vividos en la narcovivienda de Os Duráns el año pasado e incluso en lo poco que va de 2026.
La Policía Local y la Policía Nacional han tenido que intervenir en multitud de ocasiones, las demandas vecinales fueron tratadas por el pleno de la Corporación y las quejas ciudadanas difundidas a través de FARO no dejan de repetirse.
A pesar de todo ello el problema persiste, aunque está por ver ahora en qué condiciones quedará la vivienda tras el incendio. «Ojalá esté todo destruido y se marchen de aquí de una vez por todas», suplicaban algunos de los vecinos que observaban las llamas.
«No queremos que haya heridos ni nada de eso, pero lo mejor para el barrio y toda Vilagarcía es que este punto de venta de drogas, foco constante de peleas y altercados de todo tipo, desaparezca para siempre», sentenciaban.
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