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Ganso bravo y aguja colipinta, dos estrellas en O Grove

El ánsar común o ganso bravo y la aguja colipinta, capaz de volar desde Alaska hasta Australia, son dos de las especies más llamativas de cuantas pueden verse ocasionalmente en la Reserva Ornitológica de O Grove, estos días en pleno ajetreo tras los temporales y debido a la migración prenupcial

Una aguja colipinta en pleno vuelo.

Una aguja colipinta en pleno vuelo. / SEO BirdLife / PIO

Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove

Ya se explicaba hace días que la migración prenupcial de las aves está lanzada, y que localidades como O Grove y su Reserva Ornitológica, que gestiona SEO/BirdLife, es uno de los espacios más representativos de ese movimiento en Galicia.

Buen momento para destacar, por ejemplo, que este invierno han sido vistos en el entorno del Complejo Intermareal Umia-O Grove no solo los llamativos flamencos, sino también agujas colipintas (Limosa lapponica) –capaces de recorrer hasta 13.000 kilómetros sin escala– y varios ejemplares del corpulento ánsar común o ganso bravo (Anser anser).

Desde SEO/BirdLife y el Concello de O Grove aclaran que se trata de esas grandes aves que muchos habrán visto volar en grupo, en formaciones con forma de «V» o en filas irregulares dirigidas por gansos veteranos.

El ánsar común también inverna en O Grove.

El ánsar común también inverna en O Grove. / E. González / SEO / PIO

«Son salvajes y tímidos; nadan con la cola levantada; su actividad es diurna y nocturna; y su dieta vegetariana es a base de tallos, granos, hojas, raíces y tubérculos de plantas terrestres o acuáticas», explican desde la concejalía de Medio Ambiente a través del Proyecto de Inversión Ornitológica.

En Galicia el ánsar común «es migratorio otoñal escaso e irregular e invernante muy escaso, con pasos migratorios entre septiembre y noviembre y en los meses de febrero y marzo», puntualiza SEO/BirdLife al presentar esta especie que, «procedente de Noruega, Suecia, Dinamarca y Alemania, suele concentrarse en marismas del Guadalquivir (Andalucía), lagunas de Villafáfila (Zamora), la Nava (Castilla y León), y las Vegas del Guadiana (Extremadura)».

Abundando en ello, y para animar a los vecinos y visitantes a disfrutar de la ornitología, el Concello concreta también que en este época del año los gansos regresan a sus cuarteles de cría «en Eurasia, principalmente en Islandia, islas británicas, Dinamarca, Alemania, costas de Escandinavia, suroeste de Rusia y el centro y occidente de Asia».

«Se emparejan de por vida y hacen una puesta entre mayo y junio, formando colonias poco densas, cercanas al agua y rodeadas de vegetación», concluyen en el PIO cuando se refieren a la pareja avistada este invierno en O Grove.

El mismo municipio en el que, como se decía al principio, se dejan ver especies como la aguja colipinta, que se reproduce en el norte de Eurasia y en Alaska e inverna en áreas costeras de Europa occidental, África, sureste asiático y Oceanía.

En SEO/BirdLife hacen hincapié en que esta ave migradora que ahora regresa a sus zonas de cría puede observarse prácticamente hasta junio con motivo del citado paso prenupcial, mientras que en septiembre y octubre ejecuta el recorrido posnupcial y se deja ver tanto en las costas del Atlántico y el Cantábrico como en el estrecho de Gibraltar.

Hace años se supo del caso de una aguja colipinta de solo cuatro meses de edad que recorrió 13.558 kilómetros desde Alaska hasta Tasmania, Australia.

Una aguja colipinta.

Una aguja colipinta. / SEO BirdLife / PIO

Esto da una idea de la grandeza de esta especie, que se caracteriza por su largo pico y puede llegar a tener una envergadura de 72 centímetros y un peso máximo de 630 gramos.

Es, sin duda, una de las estrellas de la Reserva Ornitológica, junto con garzas reales, garcetas comunes, zarapitos reales, agujas colinegras, cormoranes, ánades rabudos y silbones, cercetas, patos cuchara y porrones comunes.

Pero hay muchas más especies, y entre ellas, muchas que pueden considerarse «raras». Tanto es así que en el pasado se localizó un morito (Plegadis falcinellus).

Se trata de «una especie zancuda muy poco común en Galicia de tamaño medio, con cuello y patas largas y pico largo y curvo, que presenta un plumaje pardo rojizo apagado, aunque durante la época nupcial –como sucede ahora– adquiere tonos verdes y rosa».

El morito, que se alimenta de insectos, anfibios y pequeños peces, se suma a especies tan poco habituales por estas latitudes como la barnacla carinegra (Branta bernicla), que es también una variedad de ganso que cría en el Ártico, Noruega, Groenlandia, Rusia, Canadá y Alaska.

En este caso recorre 5.000 o 6.000 kilómetros en sus migraciones entre el sur de Europa, la costa Atlántica de Estados Unidos y el Pacífico. n

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