Rías Baixas
Los viticultores temen que recortar la producción de uva suponga su «ruina»
Centrales sindicales como UUAA defienden que hay margen para seguir creciendo
Los bodegueros insisten en que «se produce más vino del que se puede vender»

La charla informativa organizada por Unións Agrarias en Castrelo (Cambados), anoche. / Iñaki Abella

La posibilidad de reducir el rendimiento por hectárea en los viñedos de la Denominación de Origen Rías Baixas, cuando se registren años de bonanza o superproducción, no deja de generar debate y controversia en el sector.
Como tampoco la idea de paralizar durante tres o cinco años las nuevas plantaciones, que es otra de las opciones que están sobre la mesa para su estudio y consideración en un próximo pleno del Consello Regulador, quizás después de la floración del viñedo.
Como se había anunciado en FARO DE VIGO la semana pasada, no hay nada en firme todavía, pero el mero hecho de salir a relucir esas opciones hace que se posicionen partidarios y detractores de ambas medidas.

La pasada vendimia en la Denominación de Origen Rías Baixas. / Iñaki Abella
Entre los que rechazan una reducción de rendimiento por hectárea, establecido en 12.000 kilos de uva, está el sindicato Unións Agrarias (UUAA), que de momento prefiere no entrar a valorar la posible congelación de nuevas plantaciones y anoche celebraba en Castrelo (Cambados) la primera de las charlas informativas que programó para explicar su postura al sector y buscar la unidad de los viticultores.
Roberto García, secretario xeral de la citada organización agraria, y Manuel Ángel Dopazo, vocal de la misma en el pleno de la DO Rías Baixas, tienen previsto comparecer hoy en rueda de prensa para dar cuenta, precisamente, de las repercusiones que tendría entre los productores una posible reducción de rendimientos.

La evolución de la producción de vino en la DO. / Rías Baixas
Y en ello abundarán en la charla prevista mañana en Meis, en la anunciada para el sábado en Meaño, el día 25 en Ribadumia y el 26, en un acto similar a desplegar en Sanxenxo.
De lo que se trata, como se explicaba anoche a los viticultores reunidos en Cambados, es de pedir que las cosas sigan como están. Es decir, que se mantenga el rendimiento en 12.000 kilos de uva por hectárea o que, de acuerdo con el reglamento en vigor, pueda incrementarse hasta un 25% en caso de cosechas excepcionales.
Pero lo que rechaza de manera tajante UUAA es un recorte de rendimiento, ya que hacerlo «sería la ruina de los viticultores», pronostica Manuel Ángel Dopazo.
«Las cifras de los últimos años dejan claro que Rías Baixas no deja de crecer en ventas, así que no hay razón alguna para recortar los rendimientos», explicó ayer en la reunión de Cambados.

La vendimia 2025, que se lanzó entre los días 23 y 24 de agosto. / Iñaki Abella
Convencido de que «las bodegas tienen que tener existencias hasta llegar al mes de marzo» intenta desmontar la teoría de que hay un stock excesivo que justificaría el recorte de producción.
«Y si las cosas siempre funcionaron así y Rías Baixas creció en un millón de botellas en 2025 no hay motivo alguno para generar alarma y cambiar nada», insiste Dopazo.
Lejos de lo que plantean otros viticultores, que incluso proponen elevar el rendimiento permitido hasta los 18.000 o 20.000 kilos, UUAA vuelve a remitirse al Reglamento de la DO Rías Baixas en vigor, que en el artículo 9.2 establece que «la producción máxima admitida por hectárea será de 12.000 kilos para la variedad albariña, 10.000 kilogramos para las variedades tintas y 12.500 para las demás variedades, pudiendo modificarse esos límites de producción en determinadas campañas por el Consejo Regulador, bien a iniciativa propia o bien a petición, en tiempo y forma, de viticultores interesados en la medida, efectuada con anterioridad a la vendimia».
La normativa dice que «esta decisión deberá ser tomada con el acuerdo favorable de la mayoría absoluta del pleno, después de los asesoramientos y comprobaciones que se precisen y el informe favorable del Órgano de Control».
Y «en caso de que tal modificación se produzca, la misma no podrá superar el 25% de los límites citados», aclara el articulado.
Así lo planteó UUAA el año pasado, sin éxito, y así se varió en 2011, cuando se rozaron los 42 millones de kilos de uva; 10 millones más que un año antes y 24 millones más que en la vendimia de 2012.

Expedidas más de 36 millones de tirillas o contraetiquetas
El Consello Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas indicó hace unos días que sus vinos «mantuvieron la tendencia al alza de sus ventas durante el ejercicio 2025, con 36.157.121 tirillas o contraetiquetas expedidas, lo cual supone un incremento con respecto al año anterior del 3,05%».
La mayor parte de los 36 millones de botellas elaboradas el año pasado se quedan en España. A la exportación, en 2025 protagonizada por 108 de las bodegas amparadas por la DO, se destina en torno a un 32% del volumen total.
«Incrementar puntualmente el rendimiento, de acuerdo con el reglamento, es una opción válida que no obliga a ninguna bodega a comprar un solo kilo de más porque no hay ninguna norma que la obligue a ello; cada una puede comprar lo que quiera», aclara Dopazo.
Eso es una cosa y otra muy diferente, considera, es recortar el rendimiento permitido, por ejemplo, pasando de 12.000 a 10.000 kilos, ya que en ese caso «un viticultor que vende la uva a 2 euros va a perder de golpe 4.000 euros por hectárea mientras que todos los productos y medios que necesita invertir en sus viñedos está subiendo».

Manuel Méndez
Lo que quiere decir es que «sería la ruina del sector en comarcas donde la viticultura es un motor económico, ya que nadie quiere trabajar a pérdida».
En resumen, que «es una propuesta inasumible», espeta Dopazo, quien cree que «antes de hablar de paralizar las nuevas plantaciones hay que centrarse en lo más urgente, que es el debate sobre el recorte del rendimiento, frente al que todos los viticultores tenemos que estar unidos».
Esto es tanto como decir que UUAA se aferra al Plan Director 2030, realizado por Boston Consulting Group para la Denominación de Origen Rías Baixas y en el que se marca la hoja de ruta a seguir para duplicar el valor en ventas de este sello de calidad.
Cuando ese plan estratégico se dio a conocer, en octubre de 2023, se advirtió de que se sustenta en cuatro pilares básicos, y uno de ellos es el de «aumentar la producción sin perder calidad mediante un crecimiento controlado».

Un viticultor atando su viña, el pasado fin de semana. / Iñaki Abella
Como complemento de esa estrategia, el Plan Director 2030 defiende la apuesta por la «internacionalización en países estratégicos, manteniendo el posicionamiento nacional».
Al igual que reivindica la «elaboración de vinos premium» mediante una mayor producción de «vinos de guarda y de crianza».
El de la sostenibilidad y la innovación es el cuarto de los pilares del citado plan de trabajo a medio y largo plazo, en este caso para implementar «una herramienta común de la trazabilidad que aproveche los últimos desarrollos tecnológicos».
Todo ello, hay que insistir, planteado hace algo más de dos años. Parece poco tiempo, pero muchas cosas cambiaron desde entonces. Entre ellas las políticas arancelarias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, su creciente distanciamiento con su homólogo español, Pedro Sánchez, o la reducción de la tasa de alcohol al volante y una mayor concienciación de los automovilistas.

Un sello de proyección internacional
El Consello Regulador explica que el año pasado Rías Baixas exportó 8.648.188 litros, lo que representa un incremento del 35% respecto a 2024.
«Durante la última década, las ventas han experimentado un aumento del 16,5%, situándose en 26,7 millones de litros en 2025, consolidando así nuestra proyección internacional», remarca.
La DO Rías Baixas se caracteriza por el minifundio extremo, con más de 4.000 hectáreas se superficie repartidas en casi 23.000 parcelas.
Todo ello en manos de casi 180 bodegas y 5.000 viticultores que se reparten por las subzonas productoras Val do Salnés, O Rosal, Ribeira do Ulla, Condado do Tea y Soutomaior.
Si a esto se suman los daños colaterales derivados de los conflictos bélicos a nivel mundial, una tendencia de consumo de vino a la baja y la obtención de producciones tan excepcionales como la del año pasado, con más de 47 millones de kilos de uva, se explica la postura de los bodegueros y viticultores partidarios de cambiar de estrategia y reducir el rendimiento por hectárea. Eso sí, única y exclusivamente en años de máxima producción.
FARO DE VIGO ya avanzaba estas dificultades el pasado mes de julio, cuando se esperaba recoger alrededor de 50 millones de kilos de uva, tras vendimiar 42 millones en 2024 y 44,3 millones de kilos en 2023.
«Trump y la tasa de alcohol condicionan la prometedora cosecha de albariño», titulaba el decano de la prensa nacional al referirse a esa serie de registros históricos en cuanto a volumen.
Salían así a relucir las crecientes dudas que asaltan a los mercados y bodegueros, derivadas tanto del juego arancelario del presidente estadounidense como de las cada vez más exigentes normas de circulación que limitan el consumo de alcohol y llevan parejo un descenso de la venta de vino.
De ahí que antes de la pasada vendimia algunas bodegas se negaran rotundamente a ampliar el rendimiento y comunicaran a sus proveedores que iban a limitarse a los 12.000 kilos por hectárea, pues temían no tener después dónde colocar el vino, sobre todo si se alcanzaban los 48 millones de kilos de uva. ¡Y le faltó poco!

El resultado de la vendimia de Rías Baixas el año pasado, por subzonas productoras y con datos expresados en kilogramos. / Rías Baixas
A eso se aferraban hace días los bodegueros cuando se destapó en FARO la existencia de conversaciones para recortar rendimientos y congelar plantaciones.
«Lo que debe preocuparnos es que se sustituya el vino por la cerveza y los refrescos, que la gente de 20, 30 o 40 años tenga tendencia a reducir el consumo de alcohol o incluso a evitarlo por completo, y que cuando vas a un restaurante ves cada vez menos mesas con la botella de vino encima», reflexionaban los bodegueros consultados.
A lo que añaden que «si a todo eso le sumas la producción récord del año pasado» y que esta tendencia al alza puede repetirse en las próximas campañas, dado que «cada vez se lucha más y mejor contra las plagas y enfermedades de la viña y se realizan nuevas plantaciones, el resultado es que nos estamos cargando al sector».
Lejos de lo que sugiere UUAA, la conclusión a la que llegan esos bodegueros, y ayer insistían en ello, es que «se produce más uva y más vino del que se puede vender en un momento en el que cada vez hay más gente que reduce su consumo».
Pase lo que pase con el futuro de Rías Baixas, la subzona más afectada será la de Val do Salnés, participada por Cambados, Meaño, Sanxenxo, Ribadumia, Meis, Vilanova, Portas, Caldas, Vilagarcía, Barro, O Grove y A Illa. En mayor o menor medida, también Soutomaior, Salvaterra de Miño, As Neves, Arbo, Crecente, Salceda de Caselas y Ponteareas.

Una producción anual que va en aumento
El año pasado Rías Baixas recogió 47.512.786 kilos de uva. Fueron 5 millones de kilos más que en 2024 y 3 millones más que en 2023. En 2022 habían sido 41 millones, que también se habían superado en 2011, mientras que otros años buenos –entre los 30 y 40 millones– fueron 2013, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019 y 2020.
El reglamento de la DO Rías Baixas establece que la uva procedente de parcelas cuyos rendimientos sean superiores al límite establecido no podrá ser utilizada para la elaboración de vinos protegidos por la DO, «debiendo adoptar el Consejo Regulador las medidas de control necesarias para asegurar el cumplimiento de este precepto».
Suscríbete para seguir leyendo
- «Quedarán prohibidas las comunicaciones por WhatsApp entre familias y profesores. Se harán a través de un canal oficial y dentro de un horario»
- Cazan al arrastrero portugués «Coimbra» por presunta pesca ilegal en uno de los caladeros estratégicos de la flota gallega
- El Estado exige 6 meses de prácticas a los alumnos de la mercante pero solo les da 3: «Hay gente que ya lo da por imposible»
- La música electrónica crece en Galicia: nace un nuevo festival a los pies de la ría de Vigo
- Bertín Osborne actuará en la Festa do Galo, con María Mera de pregonera
- O que nos deixou Samba, o noso veciño
- La victoria de la Real Sociedad en Copa complica el deseo europeo del Celta: las cuentas para Champions, UEFA o Conference
- Las familias se rebelan contra los profesores: llegan a Inspección por sanciones a los alumnos en Vigo