Las lonjas gallegas encadenan tres inviernos peores que el del «Prestige»
Diciembre, enero y febrero fueron desastrosos a causa de los temporales
Arrojan el peor registro de la historia, con apenas 14.000 toneladas y 87 millones de euros

La lonja de Vilaxoán. / Iñaki Abella

En noviembre de 2002 se hundió el petrolero «Prestige» y la presencia de chapapote en la costa gallega hizo que se paralizara la actividad pesquera y marisquera, convirtiéndose aquel en el peor invierno de la historia para el sector mar-industria.
Habían sido solo 18.000 toneladas las vendidas, por 57 millones de euros, entre diciembre de 2022 y los dos primeros meses de 2003, lo que suponía 20.000 toneladas y 30 millones de euros menos que un año antes.
Los más jóvenes del sector no sufrieron aquel desastre medioambiental y económico, pero empezaron a hacerse una idea de lo que vivieron sus padres cuando llegó el invierno de 2023 y las riadas limitaron las ventas en las lonjas a 17.000 toneladas, es decir, por debajo incluso de lo subastado cuando se hundió el petrolero.

Marisco muerto en la playa de Vilagarcía. / Iñaki Abella
La única diferencia respecto a entonces es que los precios han subido tanto que la facturación entre diciembre de 2023 y febrero de 2024, incluidos, se elevó hasta los 96 millones de euros.
La misma cantidad, por cierto, obtenida con las 15.000 toneladas despachadas en el periodo 2024-2025, cuando se confirmó el absoluto declive de subsectores como el marisquero.
Pues bien, cuando todo parecía haber tocado fondo, resulta que el invierno que ahora agoniza es todavía peor, con apenas 14.000 toneladas y 87 millones de euros en el conjunto de la comunidad.
Un balance referido al periodo comprendido entre el 1 de diciembre de 2025 y el pasado 28 de febrero que está claramente influenciado por el caos en el que se vio inmerso el sector mar-industria a causa de los sucesivos temporales de viento y lluvia.

El centollo ya está aquí / Noe Parga
Un tren de borrascas que parece haber quedado atrás, pero que obligó a la flota a permanecer amarrada durante buena parte del invierno, además de acumular en las rías la suficiente agua dulce como para matar ingentes cantidades de almeja, berberecho y navaja, entre otros moluscos bivalvos.
De ahí que las 14.000 toneladas comercializadas en los tres principales meses de este invierno resulten casi insignificantes si se comparan con las 42.000 de la campaña 2008-2009 y las 38.000 toneladas de los inviernos 2007-2008 y 2010-2011.
Aquellos, con facturaciones de hasta 127 millones de euros, habían sido los mejores, como lo fueron los inviernos de 2016-2017 y 2017-2018, con 37.000 y 32.000 toneladas por valor de 129 y 126 millones de euros, respectivamente.

La huella de la borrasca Ingrid en la comarca. / FdV
Dicho de otro modo, que entre Leonardo, Kristin, Joseph, Ingrid, Harry, Goretti y Francis, entre otras tormentas registradas desde diciembre –con o sin nombre–, han «machado» sectores clave como la pesca, el marisqueo y la acuicultura, junto con otros que, como depuradoras, cocederos y conserveras dependen directamente de ellos.
Solo así se explica que en diciembre, enero y febrero las lonjas de la ría de Vigo despacharan únicamente 3.600 toneladas (24 millones de euros), que las de Pontevedra se quedaran en 280 (2,6 millones) y que las de Arousa se limitaran a 2.179 toneladas de producto (15 millones de euros). Dicho de otro modo, un volumen tres veces inferior al del invierno 2008-2009.
Lo ocurrido en los tres últimos meses incluso empeora las ya pésimas cifras del periodo 2024-2025 en las lonjas viguesas, pues habían superado las 4.000 toneladas, e iguala los malos resultados en las arousanas y las pontevedresas.

Temporal en Arousa / Muñiz
Quedándose con lo sucedido en cada lonja desde el pasado 1 de diciembre hasta el 28 de febrero, puede destacarse que el crudo invierno ha limitado las ventas en la de Vigo a 3.381 toneladas. Aunque mantiene el liderazgo en el ranking gallego, superando a las de A Coruña, Celeiro, Burela y Ribeira. Esta última con 1.442 toneladas.
De las demás lonjas de la provincia pueden citarse las 301 toneladas de Cambados, 127 en Carril, 66 en Cangas, otras tantas en O Grove, 46 en Bueu, las 38 de Campelo, 35 de Baiona, 33 toneladas en Vilanova , 32 en A Illa, 26 en Moaña y 21 toneladas comercializadas en los mismos tres meses en el puerto de Vilaxoán.
Vilaboa, con 15 toneladas, Redondela (14), Aldán-Hío (13), Arcade (9) y A Guarda (8) son otras lonjas que sufrieron las consecuencias del lluvioso y ventoso invierno.
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