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Nuevo atentado a la historia de Galicia en Castro de Alobre

La Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego condena las pintadas

Pintadas en los muros milenarios del castro de Alobre, en Vilagarcía, ayer.

Pintadas en los muros milenarios del castro de Alobre, en Vilagarcía, ayer. / Iñaki Abella

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Vilagarcía

Hace apenas dos semanas FARO DE VIGO denunciaba, y no era la primera vez, que el castro de Alobre volvía a ser víctima del botellón y los gamberros. Ahora hay que añadir que a la basura que se acumulaba entonces y a las pintadas efectuadas en el mobiliario del parque y diferentes rocas, se suma un nuevo atentado contra el patrimonio de Galicia, en esta ocasión, si cabe, de mayor gravedad.

Se trata de pintadas realizadas en los restos de los muros de piedra del yacimiento arqueológico, considerado uno de los más importantes del noroeste peninsular y «cuna de la actual Vilagarcía de Arousa», como se encargan de remarcar en el Concello.

«En proceso de musealización, después de varias campañas de excavación en las que se descubrieron un ara romana y una necrópolis con una treintena de tumbas de diversa tipología, junto a 20.000 piezas más, algunas de alto valor histórico, etnográfico y artístico», este importante espacio presenta ahora un aspecto que indigna a cuantos observan semejante aberración.

Pintadas en los elementos instalados por el Concello para mostrar el castro, ayer.

Pintadas en los elementos instalados por el Concello para mostrar el castro, ayer. / Iñaki Abella

La gravedad del ataque a los restos de Alobre, que estuvo ocupado entre los siglos I antes de Cristo y III después de Cristo, «alcanzando su máximo apogeo durante el imperio de Augusto y la dinastía Julio-Claudia», ha provocado la enérgica condena de la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego (Apatrigal), convencida de que «sin respeto por el patrimonio no hay futuro para nuestra memoria colectiva».

En esta entidad recuerdan que en este importante castro vilagarciano «se invirtieron más de 200.000 euros para acondicionarlo e integrarlo como parque arqueológico de Vilagarcía».

Lo cual lleva a Apatrigal a preguntarse «para qué sirven estas intervenciones si después unos pocos ignorantes pueden dañar impunemente el patrimonio que pertenece a todos».

De ahí que la citada asociación no dude en decir que «además de gastar en obras, también habría que invertir más en educación patrimonial», tratando de hacer entender a la población la importancia de este tipo de lugares, en el caso de los muros de Alobre vandalizados, «con más de dos mil años de historia».

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