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Furor por los clubes de lectura

Cuando se cierra la puerta de la librería Hojas de Lòrien, empieza el momento más mágico del día

Un grupo de aficionados a la lectura se reúnen en torno a una mesa con merienda

Lectores de uno de los clubes de Hojas de Lòrien, con la novela «Aprendiz del villano».

Lectores de uno de los clubes de Hojas de Lòrien, con la novela «Aprendiz del villano». / Noe Parga

Vilagarcía

Anabel Rocha Ferreirós cumplió un viejo sueño en la primavera de 2023, al abrir las puertas de la librería Hojas de Lòrien. Apenas seis meses después puso en marcha un club de lectura, para compartir con otros vilagarcianos su amor por los libros. A la primera reunión acudieron ocho personas. Hoy, tres años después, en Hojas de Lòrien funcionan cinco clubes de lectura distintos (pronto habrá un sexto) y acuden habitualmente unos 120 lectores.

La fórmula es tan sencilla como encantadora. El día 1 de cada mes se propone un libro para cada club, y las personas interesadas en leerlo van reservando plaza (cuesta ocho euros) según sus gustos y preferencias. Unas semanas después, cada club se reúne una tarde a las 8, en la parte posterior de la librería, en torno a una mesa con café, infusiones, pastas y bollos, y durante un rato largo conversan sobre el libro.

«Nuestros clubes son para todo tipo de públicos. Tenemos desde una niña de 13 años hasta jubilados, desde personas que hacen un análisis profundo de los libros hasta otros que solo pretenden pasarlo bien un rato sin comerse mucho la cabeza, desde gente que lee más de 200 novelas al año hasta otros que leen una o dos al mes». Entre los asiduos están también los dueños de Metrópolis y Planeta Mozo, otras dos importantes librerías de Vilagarcía.

Hay desde grupos de novela fantástica hasta el de las «sufridoras» y el del «mamarracheo»

Y ahí radica precisamente la magia de los clubes de lectura, en su diversidad y en su capacidad de convertir un acto generalmente solitario e íntimo como es la lectura en una oportunidad para socializar y enriquecerse a uno mismo escuchando opiniones diferentes.

«Para mí, estos clubes son un lugar seguro», cuenta Noemí López, una de las lectoras más empedernidas de los clubes de Hojas de Lòrien. «Para mí, es un lugar seguro, donde me encuentro con gente con la que puedo hablar con tranquilidad de libros y salir de la vorágine del día a día. Aquí, todas las opiniones son válidas».

La historia interminable

Anabel Rocha nació en Vilagarcía en 1984. Estudió robótica industrial y trabajó durante años en ese campo. Pero sentía que no era lo suyo. Así que un día decidió saltar al vacío y se embarcó en el proyecto que le llevaría a Hojas de Lòrien, una coqueta librería de segunda mano situada en la calle Edelmiro Trillo, a un paso de la plaza de la Independencia, en pleno centro de Vilagarcía de Arousa.

Anabel Rocha, creadora de Hojas de Lòrien.

Anabel Rocha, creadora de Hojas de Lòrien. / Noe Parga

En realidad, no había nada extraño en su viaje de la robótica a la literatura. Explica que siempre le ha gustado mucho leer, tanto que a día de hoy termina una media de 120 novelas al año. «Mi libro favorito es ‘La historia interminable’. Lo leí con cinco años y es el libro con el que me hice lectora». Por ello, Anabel Rocha ya está deseando que llegue abril, pues la novela de Michael Ende será la protagonista del mes en el club de fantasía.

El origen de todo

Cuando Anabel Rocha creó su primer club de lectura quiso escoger muy cuidadosamente el libro que lo estrenaría. Y se decantó por «La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey», de Mary Ann Shffer y Annie Barrows, una breve novela epistolar ambientada en la Europa devastada por la II Guerra Mundial y que se detiene en el microcosmos de un pequeño club de lectores.

Apenas unos meses después, los aficionados más devotos a la fantasía (entre los que se cuenta la propietaria de Hojas de Lòrien) abrieron el primer cisma del club original formando un segundo, dedicado éste en exclusiva a este género. «Una corte de rosas y espinas», que estuvo muy de moda hace un par de años, sirvió para inaugurar este segundo grupo.

No tardaría en crearse un tercero, el de las «sufridoras», auspiciado por la youtuber Lauvaidesee y dedicado a las historias más lacrimógenas y dramáticas. El cuarto club está dedicado al escritor estadounidense Brandon Sanderson, y el quinto fue bautizado por sus integrantes como el del «mamarracheo», donde se ubican las novelas de digestión más fácil. Y pronto nacerá el sexto. «Es sobre cómics y manga. Lo creamos por aclamación popular».

Libros para compartir (y aprender) en la Escola Oficial de Idiomas

La Escola Oficial de Idiomas de Vilagarcía es otra referencia imprescindible para los aficionados a la literatura, porque cuenta con hasta 10 clubes distintos, y todos ellos están abiertos a cualquier persona interesada en participar, sin necesidad de estar matriculado en la escuela.

Hay seis clubes de lengua inglesa, divididos por niveles de conocimiento; y los cuatro restantes son de gallego, alemán, italiano y francés. También tienen mucho éxito de afluencia, pues reúnen a más de un centenar de personas, entre estudiantes del centro y lectores de fuera.

En el caso de los clubes de la Escola de Idiomas, no tienen una dimensión únicamente recreativa, sino que la lectura de las obras, y el posterior diálogo que se entabla en torno a ellas sirven para entrenar y mejorar el conocimiento de cada lengua.

Durante este trimestre, en el club de gallego están leyendo «Son coma glaciares os barcos de aceiro», de Cynthia Menéndez; «As alumnas», de Paula Carballeira; y «Cardume», de Xina Veiga. En inglés, en el grupo de B2, están estas semanas con «The book of gutsy woman», de Hillary Rodman. En francés han formado dos grupos, divididos por niveles, y estuvieron leyendo obras de Perrault y Leila Slimani. En este caso, esta iniciativa es posible gracias al plan de Bibliotecas Escolares de la Consellería de Educación.

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