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Día Internacional de la Mujer

El feminismo grita en Arousa contra las «injusticias del sistema patriarcal»

Vilagarcía se manifestó y otros Concellos reivindicaron la efeméride con andainas

Un momento de la manifestación convocada por O Soño de Lilith.

Un momento de la manifestación convocada por O Soño de Lilith. / Iñaki Abella

Arousa

El valiente feminismo arousano salió hoy a la calle en una nueva manifestación convocada por O Soño de Lilith y que resultó un éxito en unos tiempos en los que la movilización de la sociedad civil vio épocas mejores.

Varios cientos de personas alzaron la voz en el centro de Vilagarcía para reivindicar las metas alcanzadas, pero sobre todo lo mucho que queda por hacer en igualdad de género en todo el mundo.

Una elevada presencia femenina que echó en falta un mayor apoyo masculino, pues como explicaron las ponentes del manifiesto, esto es cosa de todos.

Asistentes a la cita de Vilagarcía.

Asistentes a la cita de Vilagarcía. / Iñaki Abella

Y como «juntas somos más fuertes», no faltó gente de otras localidades para plantar cara a las «injusticias del sistema patriarcal, a sus discriminaciones y agresiones», así que «abajo el patriarcado y arriba el feminismo, que va a vencer», cantó esta marea morada.

Los cánticos combativos se sucedieron como respuesta a los mensajes difundidos por determinadas ideologías políticas que sitúan al movimiento como un enemigo.

Otro momento de la manifestación en Vilagarcía.

Otro momento de la manifestación en Vilagarcía. / Iñaki Abella

«Hay una estrategia coordinada para callarnos», declaraba la presidenta de Feministas de Catoira, denunciando el relato manipulado de las denuncias falsas por violencia de género como una «contribución a un marco propicio para que las mujeres suframos violencias o no podamos salir de ellas por miedo a que no nos crean» y recordando las «espantosas cifras» de asesinatos.

«Aún por encima tenemos que escuchar que llegamos demasiado lejos, cuando el patriarcado campa sin impunidad en los poderes públicos», lamentó, no sin antes reclamar «más presupuesto y más recursos y herramientas» para ayudar a las víctimas.

Participantes en la Andaina convocada en O Grove.

Participantes en la Andaina convocada en O Grove. / Paco Luna

Pero sobre todo, «más sensibilidad feminista a la administración», destacando cuestiones como la educación, «la más importante herramienta de transformación social. Solo a través de la educación en igualdad y la formación afectivo sexual» las nuevas generaciones «serán capaces de reconocer la violencia y se evitará ejercerla».

El ritmo lo marcaron panderetas, tambores, maracas, palmas… Y en sus voces había firmeza («tienen miedo porque nosotras no tenemos miedo», «rebelión y autodefensa contra su violencia»), pero también rabia porque es «nuestra lucha cada día, somos mujeres, no mercancía».

Día de la Mujer en Meis.

Día de la Mujer en Meis. / Cedida

O porque «casi 120 años después» de aquella movilización obrera que dio lugar a esta efeméride del Día Internacional de la Mujer «la vida laboral sigue atravesada por la precariedad, la informalidad, la parcialidad y la realización de dobles y triples jornadas por la asunción de los trabajos de cuidados».

«El actual sistema es incompatible con las vidas», se escuchó en otra parte del manifiesto, que también fue un llamamiento a la paz, contra «el belicismo patriarcal, las guerras y las invasiones capitalistas» porque «la única posición feminista es la paz».

Participantes en la ruta solidaria de Esmar en Cambados.

Participantes en la ruta solidaria de Esmar en Cambados. / FdV

Además de invocar la «urgentísima necesidad de garantizar el derecho a una vivienda digna» porque si la situación para la ciudadanía en general ya les parece «inadmisible» hoy quisieron acordarse de las personas más vulnerables. Y solo hubo una celebración: la paralización del proyecto de Altri.

CCOO, Galiza Nova y Greenpeace sumaron pancartas a esta cita por el 8-M que también dejó su huella en como Meis, Cambados, Valga, Pontecesures, O Grove… Donde la calle se tomó a modo de andaina y en la que no faltaron lecturas de manifiestos, como el de Esmar.

Valga y Pontecesures se volvieron a juntar con una caminata.

Valga y Pontecesures se volvieron a juntar con una caminata. / Cedida

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