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Rías Baixas quiere congelar la producción de uva ante el desplome del consumo

El Consello Regulador aún no tomó la decisión, pero puede hacerlo este mismo mes

Se baraja evitar más viñas por un periodo de entre tres y cinco años

Otra opción es reducir el rendimiento de uva por hectárea

Una de las últimas plantaciones en la DO Rías Baixas.

Una de las últimas plantaciones en la DO Rías Baixas. / M. Méndez

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Val do Salnés

La Denominación de Origen Protegida Rías Baixas alcanzó el año pasado su techo histórico con más de 47 millones de kilos de uva.

Una superproducción que llega en un momento en el que parece reducirse el consumo de vino en ciertos ámbitos, por aquello del mayor control en cuanto a tasa de alcohol permitida al volante e incluso debido a las amenazas que llegan desde Estados Unidos, en lo referido a aranceles o bloqueo del comercio con España.

Por todo ello, porque a algunas bodegas les cuesta cada vez más colocar su vino y no dejan de acumular stock e incluso porque el exceso de producción reduce el precio del albariño –y el de la uva–, los técnicos, bodegueros y miembros del Consello Regulador estudian aplicar limitaciones.

Aún no hay nada decidido, y será todo ello una cuestión a debatir en el pleno, pero sobre la mesa están propuestas hasta cierto punto drásticas, como por ejemplo frenar en seco las nuevas plantaciones.

El resultado de la vendimia de Rías Baixas el año pasado, por subzonas productoras y con datos expresados en kilogramos.

El resultado de la vendimia de Rías Baixas el año pasado, por subzonas productoras y con datos expresados en kilogramos.

Esto quiere decir que podría impedirse la creación de nuevos viñedos por un periodo de entre tres y cinco años, lo cual contribuiría a estabilizar la producción a medio plazo evitando que se dispare todavía más dentro de una década.

Otra opción es tomar decisiones sobre la marcha, en función del stock disponible en cada añada. De este modo, si queda demasiado vino en bodega un año, en la vendimia del siguiente podría recortarse el rendimiento máximo autorizado, que está situado actualmente en 12.000 kilos por hectárea.

«El problema real que nos estamos encontrando no son aranceles del 15% o el 20%, sino que se está reduciendo el consumo de vino en todo el mundo», explican en algunas de la bodegas exportadoras de la DO.

«Lo que debe preocuparnos es que se sustituya el vino por la cerveza y los refrescos, que la gente de 20, 30 o 40 años tenga tendencia a reducir el consumo de alcohol o incluso a evitarlo por completo y que cuando vas a un restaurante ves cada vez menos mesas con la botella de vino encima», reflexionan los bodegueros.

A lo que añaden que «si a todo eso le sumas la producción récord del año pasado y que esta puede seguir aumentando, dado que cada vez se lucha más y mejor contra las plagas y enfermedades de la viña, pero también que se realizan nuevas plantaciones de forma casi descontrolada, el resultado es que nos estamos cargando al sector».

Y todo porque, aseguran, «se produce más uva y más vino del que se puede vender en un momento en el que cada vez hay más gente que reduce su consumo».

De ahí que algunos empresarios sugieran que «este mismo mes podrían prohibirse en el Consello Regulador de Rías Baixas las nuevas plantaciones de viña durante un tiempo prudencial».

Eso es lo que se está debatiendo en las múltiples reuniones celebradas durante las últimas semanas para ver el mejor modo de enfocar este recorte productivo, desde el convencimiento, insisten algunos, de que «el futuro de la DO pasa por parar las plantaciones para regular la producción de vino y también para sostener un precio estable de la uva, pues al viticultor no le vale de nada cobrarla un año a 2,5 si en los siguientes hay tanta que solo cobra 1,5, puesto que es casi como trabajar gratis».

La DO Rías Baixas cerró la histórica campaña de 2025 con 47.512.786 kilos de uva –un 12,7 % más que la anterior– gracias a 4.960 viticultores y 161 bodegas.

Fueron 5 millones de kilos más que en 2024 y se pulverizó con 3 millones más el récord que se había fijado en 2023.

En 2022 habían sido 41 millones, que también se habían superado en 2011, mientras que otros años buenos en cuanto a volumen se habían quedado siempre entre los 30 y los 40 millones, como sucedió en 2013, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019 y 2020.

Lo sucedido en 2025, por tanto, nada tiene que ver con lo que ocurría entre 1991 y 1998, cuando no se llegaba a los 10 millones de kilos. Entre 1999 y 2003 Rías Baixas se movió entre los 12 y los 16 millones. Con la excepción de 2000, cuando cayó hasta 8,5 millones, es decir, casi seis veces menos que en la última vendimia.

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