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Aranceles y tensiones políticas: el sector vitivinícola gallego se enfrenta a la incertidumbre del mercado americano

«Ya superamos problemas anteriores con China, Rusia y EE UU», proclama el director general de Martín Códax

«Generan incertezas en el mercado internacional», dicen en Terra de Asorei

«Tampoco hay que olvidarse del cambio de divisa, que hace que suba el precio y nos resta competitividad», explican en Pazo de Rubianes

Un acto promocional de la DO Rías Baixas en Estados Unidos.

Un acto promocional de la DO Rías Baixas en Estados Unidos. / FdV

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Val do Salnés

La nueva escalada de tensión política entre Estados Unidos y España puede hacer tambalear los cimientos de sectores o actividades económicos tan importantes como el vitivinícola.

Estados Unidos es el principal destino internacional de la Denominación de Origen Rías Baixas, con casi un centenar de bodegas enviándole albariño, de ahí que bodegueros y comercializadores vuelvan a asistir expectantes a los movimientos de los presidentes norteamericano y español, Donald Trump y Pedro Sánchez.

El mismo interés que muestra el Consello Regulador de dicha DO, que en la campaña 2024-2025 (del 1 de septiembre al 31 de agosto) certificó la exportación de 8.378.501 litros (11.171.334 botellas) por valor de casi 67 millones de euros, haciendo que el albariño y demás productos de esta marca de calidad llegaran a 107 países.

A este respecto, no está de más recordar que más del 91 % de las exportaciones se concentran en el mercado americano y la UE, de ahí que el «top ten» de los países importadores de los Rías Baixas sean, por este orden, EEUU, Reino Unido, Puerto Rico, Irlanda, México, República Dominicana, Suecia, Países Bajos, Bélgica y Canadá.

La distribución de las exportaciones de Rías Baixas.

La distribución de las exportaciones de Rías Baixas. / FdV

Dicho de otro modo, que «el área geográfica con mayor peso en la exportación de vinos de Rías Baixas es América, con el 55,91% del volumen total», correspondiendo a la Unión Europea el 35,61% de las ventas.

En esa campaña en concreto, con 88 bodegas exportadoras, EEUU adquirió casi 3 millones de litros por valor de 24 millones de euros. Muy por encima de los 1,2 millones de litros de Reino Unido, los casi 534.000 de Puerto Rico o los 471.000 de Irlanda.

Con estos datos en la mano queda clara la trascendencia del mercado americano para las cinco subzonas productoras de la DO Rías Baixas , y de ahí la expectación surgida en el sector después de que Trump amenazara con un castigo comercial a España tras la negativa del Gobierno de España a que se pueda usar las bases de Rota y Morón para la guerra con Irán.

En cualquier caso, los bodegueros asisten a este enfrentamiento con calma y cierta esperanza. Juan Vázquez Gancedo, por ejemplo, considera lógico que exista preocupación, «pero nos lo tomamos siempre con tranquilidad, sosiego y siendo conscientes de que ya superamos problemas anteriores con China, con Rusia y EEUU, cuando los aranceles de 2019 y los de 2025».

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A pesar de eso, «seguimos creciendo en exportaciones y los americanos siguen queriendo nuestro producto, cada día más», apostilla el director general de la cooperativa Martín Códax.

Y eso «a pesar de los aranceles –insiste–, que de repente hicieron que los americanos tuvieran que pagar un 15% más por nuestras botellas». Esto supone «3 o 4 dólares más por botella, y a pesar de ello la DO ha crecido allí en torno a un 6%, y nosotros, entre un 12% y un 15%».

En resumen, que «debemos esperar a ver cómo evoluciona todo esto y confiar en que quede en nada para que podamos seguir aumentando las exportaciones a Estados Unidos, donde trabajamos con importadores especializados en vinos europeos». Se trata de «sortear esta situación como ya hicimos en el pasado con otras similares», concluye Vázquez.

Quien además confía en que tras los últimos temporales la situación se estabilice en los viñedos y que pronto empiecen a brotar para que «podamos tener una gran cosecha que sirva para dar continuidad al crecimiento de esta DO privilegiada».

La misma, cabe recordar, que el año pasado certificó 27.117.841 litros de vino distribuidos en 36.157.121 botellas, lo cual supuso un incremento con respecto a 2024 del 3,05% que venía a confirmar «el buen posicionamiento nuestros vinos en el mercado nacional e internacional», explican en el Consello Regulador que preside Isidoro Serantes, quien también pide calma y tranquilidad.

Debemos esperar a ver cómo evoluciona todo esto y confiar en que quede en nada para que podamos seguir aumentando las exportaciones a Estados Unidos, donde trabajamos con importadores especializados en vinos europeos

Juan Vázquez Gancedo

— Martín Códax

La misma que reclama David Landín, gerente de bodegas Lagar da Condesa, que destina un 85% de su producción a EEUU, «donde tenemos distribuidor propio y no nos va nada mal».

Sabe el empresario que «al cliente americano que consume nuestro vino le da igual pagar 30 dólares que 35, de ahí que los aranceles no nos estén afectando a nivel global».

Una jornada de trabajo sobre exportaciones en la DO.

Una jornada de trabajo sobre exportaciones en la DO. / FdV

Un mercado internacional, dicho sea de paso, que conoce bien Xosé Ramón Durán, presidente de Adegas Terra de Asorei, quien considera que las políticas de Trump y la crisis de las relaciones entre EEUU y España «están generando enormes incertezas en todo el mercado internacional».

La suya es una marca tradicionalmente exportadora. De hecho, distribuye el 60% de su albariño en una veintena de países, reservando para Norteamérica alrededor de un 20%.

De ahí que el consejero delegado de Terra de Asorei y su equipo en España y EEUU sigan con especial interés las noticias que llegan del otro lado del charco y las que surgen en Madrid, ante las cuales apelan a la «prudencia» y el «sentidiño».

«Lo ideal es un ambiente de paz y tranquilidad para facilitar el comercio, ya que siempre se ve seriamente amenazado por las guerras», explica Xosé Ramón Durán, más conocido como Roque.

Al cliente americano que consume nuestro vino le da igual pagar 30 dólares que 35, de ahí que los aranceles no nos estén afectando a nivel global

David Landín

— Lagar da Condesa

Sugiere que «hay que dejar que pasen las semanas para ver cómo evoluciona todo, pero el mayor problema que tenemos ahora mismo es la incertidumbre, pues si bien seguimos vendiendo en EEUU, que es nuestro principal mercado exterior, el hecho de no saber qué nos deparará el futuro es en estos momentos lo más preocupante».

«Nuestros socios comerciales allí han estado buscando soluciones para superar los obstáculos de los últimos meses y años –a raíz de la polémica política arancelaria del presidente americano–, y confiamos en que podamos seguir colaborando para seguir vendiendo allí y vivir con tranquilidad».

Cuando dice esto, no alude exclusivamente a una hipotética pérdida de ventas en EEUU, dado que esta bodega arousana exporta a otras muchas partes del mundo.

«Lo que ocurre es que la política americana traslada la incertidumbre que genera a todo el mercado internacional –argumenta–, de ahí que debamos permanecer atentos, mantener la calma, seguir trabajando y evitar arrojar más leña al fuego».

Recomendaciones que tienen mucho que ver con lo que ha apreciado recientemente en ferias del vino como las de Barcelona, París o Alemania, «donde los clientes nos trasladaron esa incertidumbre de la que hablaba antes, dado que la gente piensa más en las guerras que en la calidad de vida, y aunque de momento no perdamos clientes, no cabe duda de que el mercado se retrae poco a poco».

Teniendo en cuenta que EEUU es el mayor comprador del mundo, la situación actual no deja de ser preocupante, pero de momento no hay nada en firme, así que habrá que mantener la calma

Ignacio Arzuaga Navarro

— Bodegas Arzuaga

Durán termina diciendo que «dado su creciente presencia internacional, la Denominación de Origen Rías Baixas, y la subzona productora de Val do Salnés, en particular, pueden verse más afectadas que otras regiones a causa del parón en los mercados, el cual, insisto, no hay que limitar a Estados Unidos, sino que hay que pensar en Irlanda, Noruega, Dinamarca, Francia y otros destinos del mercado global en el que nos movemos».

Globalización a la que también se refiere Ignacio Arzuaga Navarro, CEO de la vallisoletana Bodegas Arzuaga, que el pasado otoño adquirió Pazo de Rubianes, perteneciente a la DO Rías Baixas.

Ignacio Arzuaga, propietario de Bodega Pazo de Rubianes, en un evento en Nueva York con James Suckling, uno de los críticos de vinos más influyentes y reconocidos a nivel mundial.

Ignacio Arzuaga, propietario de Bodega Pazo de Rubianes, en un evento en Nueva York con James Suckling, uno de los críticos de vinos más influyentes y reconocidos a nivel mundial. / FdV

«El mayor problema será si se introducen restricciones solo para los vinos españoles, pues si aplican medidas para todos ya es cuestión de cada uno defenderse como mejor pueda, pero si son solo para un país determinado, en este caso España, los compradores recurrirán a otros que no tengan las mismas complicaciones», reflexiona el bodeguero desde Nueva York, donde se encontraba ayer.

Entiende que «tal y como está el mercado mundial del vino, y teniendo en cuenta que EEUU es el mayor comprador del mundo, la situación actual no deja de ser preocupante, pero de momento no hay nada en firme, así que habrá que mantener la calma».

Ignacio Arzuaga concluye diciendo que «el problema puede no estar solo con EEUU, sino también con Puerto Rico, y tampoco hay que olvidarse del cambio de divisa, que hace que suba el precio y nos resta competitividad».

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